ESPAÑA.- Apuntes sobre las malas condiciones laborales en la profesión de enfermería

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Artículo enviado por un colaborador

Este texto pretende dar a conocer, a través de unas notas, la problemática situación laboral de la profesión de enfermería en el Estado español. Lo haremos con la exposición de los hechos y testimonios de trabajadoras y estudiantes de esta profesión. Por la propia naturaleza de estos apuntes, no se profundiza en algunas cuestiones.

Algunos problemas en la profesión

-Contratos de 1 día, 15 días en 15 días, menos de 3 meses (que te impiden que te llamen de bolsa específica)

-Llamadas que te avisan del comienzo del contrato de un día para otro sin saber el servicio en el que vas a estar. Te presentas en el hospital y preguntas donde te toca.

-Llamadas de la bolsa que si rechazas un contrato precario de 15 días a más de 400km de tu lugar de residencia se atreven a amenazarte con un año de sanción, es decir, 1 año sin que te llamen de la bolsa para trabajar en el sector público, “te dejan el ultimo de la lista”.

-Oposiciones sin resolver durante año, es decir gente que ha aprobado y tiene su plaza, aun siguen sin poder elegirla porque no se produce la resolución definitiva de la oposición, por lo que estas enfermeras siguen trabajando con sus contratos temporales.

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-Servicios y unidades con una muy mala organización por parte de los supervisores de enfermería que no promueven la protocolización de los cuidados de enfermería, lo que disminuye la calidad de los cuidados. Los protocolos se hacen para mejorar la atención a los pacientes, cuando no se aplican adecuadamente la calidad de los cuidados disminuye y puede suponer un riesgo para la salud del paciente.

-En cuanto a esta organización de la unidad, en muchas ocasiones no se dan los turnos y horarios con antelación a las trabajadoras, ni los días libres ni de vacaciones. Se dan de una semana para otra.

-No hay bolsas específicas para todas las enfermeras especialistas.

-Contratos cortos para enfermera de pull; “la enfermera que sabe de todo”, esta enfermera se encarga de trabajar como apoyo en la unidad donde se le requiera, te puede tocar un día en trauma, otro en cardio otro en neurología, no te da tiempo a aprender ni a hacerte con los protocolos de cada servicio porque es imposible aprender cómo funciona en un solo día.

-Contratos precarios también para las enfermeras de guardia en centro de salud para unos días; los centros de salud se caracterizan por llevar un seguimiento de los pacientes de manera continuada, por lo que se necesita que el profesional que esté al cargo de estos pueda conocer a los pacientes para dar un trato individualizado. En estos casos, es muy complicado dar una este tipo de atención porque normalmente a esta enfermera que esta cubriendo unas vacaciones y hace guardias o dobla consulta, tiene el doble de pacientes que debería por lo tanto la carga de trabajo impide hacer bien su trabajo, suponiendo un peligro para la salud del paciente y de la enfermera.

-Contratos de verano sin derecho a días libres ni vacaciones, te intentan “consolar” pagándotelas.

-Incertidumbre constante de no tener un contrato claro, no sabes cuando te van a llamar, no puedes hacer planes con tu vida personal, no te permite pedir una hipoteca y en muchas ocasiones un alquiler, porque te dan un contrato de 3 meses y te piden para alquilar un piso la nómina de 2 meses y contrato de trabajo. Y el banco por no tener una nómina fija tampoco te da una hipoteca.

-Incertidumbre del lugar donde te pueden mandar a trabajar, si vives en Albacete, te pueden mandar a Guadalajara 15 días y a Toledo otros 15 días al mes siguiente. Por lo que tienes contratos intermitentes y con mucha movilidad. Y por supuesto que esa movilidad no está pagada, ni el gasto del transporte, ni el de la vivienda, ni la mudanza. Esto hace imposible plantearte cuestiones como formar una familia, conciliación familiar o en pareja.

-Turnos de 12 horas y de noche. Muchos sanitarios que trabajan de noche 12 horas salen a las 8 de la mañana (la realidad es que salen mucho más tarde, sobre las 9 o más, porque en el cambio de turno tiene que dar la continuidad de cuidados. Cuando salen del turno de noche algunas enfermeras han tenido accidentes debido al sueño y no cuentan como accidente laboral porque es una vez acabado el turno de trabajo). Los turnos de 12 horas son muy agotadores, no se puede dar unos buenos cuidados así a los pacientes.

-Burocracia y amarillismo sindical. Fuerza de los sindicatos profesionales (agrupaciones por categoría, casi gremiales) frente a las centrales sindicales.

-Todas estas condiciones empujan a las sanitarias a recurrir al consumo de bezodiazepinas, ansiolíticos y antidepresivos para poder soportar su jornada laboral por la gran carga de trabajo y malas condiciones laborales que hemos comentado anteriormente.

Conflictividad laboral en el Hospital General Universitario de Albacete

Desde febrero de este año en el Hospital General Universitario de Albacete ha habido protestas por la mejora de las condiciones del servicio de urgencias, sus principales quejas son la falta de infraestructuras y de personal y el desborde de la carga de trabajo.

Los sanitarios se concentraban en la puerta de urgencias del hospital y realizaban un parón diario de 5 minutos a las 12 de la mañana en su horario de descanso. Los apoyos que han obtenido han sido por parte de los residentes, de las asociaciones de pacientes y de los colegios de medicina, enfermería, podología, odontología y psicología, incluido el sindicato SATSE. A pesar de esto y tras dos meses de protestas lo único que han conseguido ha sido la instalación de ordenadores nuevos en el servicio, cosa que poco o nada tenía que ver con la totalidad de sus reivindicaciones.

Los trabajadores llevan años quejándose de la presión asistencial en el servicio, la falta de recursos y de personal y de las malas condiciones de trabajo por la falta de espacio y la antigüedad de los medios informáticos. Con la situación de la COVID-19 la carga asistencial incrementó y las condiciones de trabajo y la atención sanitaria empeoraron significativamente (ha aumentado un 40% en los dos últimos años).

Durante todos estos años los profesionales que trabajan en este servicio han tenido que apañarse con los pocos recursos que tenían para poder dar una atención sanitaria a los pacientes medianamente decente, por ejemplo creando salas de espera en pasillos estrechos, poniendo sillas en rellanos, convirtiendo salas de espera en boxer de urgencias para pacientes respiratorios (COVID), etc. Claramente en esas condiciones no pueden atender bien a los pacientes y dar unos cuidados de calidad y los trabajadores del servicio no tienen buenas condiciones de trabajo, se sienten desbordados y emocionalmente al límite.

En sus comunicados piden una propuesta firme a corto plazo, entre las que se encuentran:

-Acondicionar la sala de espera y de pediatría.

-Mejorar la zona de reconocimiento y de camillas.

-Hacer una reestructuración del espacio.

-Actualización de los medios tecnológicos y aparatos que están obsoletos.

En marzo SATSE ganó las elecciones sindicales y afirmaban que con esa victoria cogerían fuerzas para seguir negociando la mejora de las condiciones laborales y profesionales de las enfermeras y fisioterapeutas. Aseguraban que iban a pedir el aumento de la plantilla de enfermeras y fisioterapeutas, que pondrían todo su empeño para conseguir la jubilación voluntaria anticipada sin pérdida retributiva y la equiparación salarial entre médicos y enfermeras. La enfermería lleva muchos años siendo un grado universitario, tiene sus propias competencias y no se han actualizado en la clasificación los grupos profesionales, el cual determina el salario de cada grupo sanitario. Los profesionales de enfermería se mantienen en el grupo A2 con un salario base de 1050,06€ al mes, mientras que los profesionales de medicina están en el A1 con un salario base de 1288,31€ al mes. Lo que prometen es acabar con las subdivisiones de grupo y crear un único grupo A en el que el salario sea el mismo para enfermeras y médicos, pero nunca han dado un paso adelante para conseguirlo.

A pesar de prometer al colectivo de enfermería mejorar las condiciones de trabajo, el servicio de urgencias sigue en las mismas condiciones. No tienen espacios suficientes, siguen faltando enfermeras, sigue sin haber sala de espera, los sistemas informáticos siguen obsoletos y los contratos de las enfermeras son precarios, temporales e irregulares.

No han conseguido nada, solo hacen comunicados lavándose las manos pidiendo mejoras como si no fueran ellos los encargados de luchar por los derechos de los trabajadores. Se dedican a ir a eventos para dar buena imagen y hacen propaganda de su sindicato, se echan la foto protocolaria y venden productos de merchandisig, hacen comunicados reclamando y pidiendo las cuestiones que reivindican las enfermeras, pero se queda en palabrería. Por si fuera poco se atreven a hacer vídeos promocionales en redes sociales romantizando la profesión de enfermería cuando la realidad de las enfermeras es todo los contrario, llegando al extremo de causar enfermedades sobretodo de salud mental que obligan a dejar el trabajo, por culpa de la situación tan precaria. Con estas campañas intentan maquillar y hacer confiar a la gente de que sí están trabajando en la lucha por sus derechos, pero es todo una pantomima.

Mientras, los líderes de estos organismos están ganando millonadas a costa de las personas afiliadas, como Luis Cabado, líder de SATSE durante 20 años en Cataluña, que ganó 4 millones de euros enlazando cargo con cargo en entidades públicas y sindicatos. Otro de los casos se dio en 2019, el Consejo General de Enfermería con Florentino Pérez Raya de presidente pagó con el dinero de 316.000 personas afiliadas en 52 colegios de enfermería de todo el Estado, un viaje de placer a 40 personas a Camboya, Singapur y Vietnam. Fue un viaje de más de 350.000€ y que el CGE lo justifica diciendo que “eran comisiones y que podían hacer lo que quisieran con ellas”.

Aquí podemos ver la cara dura que tienen estos representantes que lo único que le importa es el dinero y su sillón en una posición de poder, no les importan las enfermeras ni sus reivindicaciones, solo quieren mantenerse en sus situación de burocracia sindical que vive parasitariamente a costa de las trabajadoras. También demuestra que el sindicato de enfermería, en su estado actual, no sirve para nada, no ha conseguido ninguna de las condiciones que piden las enfermeras en tantas manifestaciones que se han hecho por todo el Estado durante tantos años y tampoco lucha contra estas injusticias del CGE, porque son las misma escoria.

La organización de las enfermeras para luchar contra las precariedades que se viven en el sistema sanitario es urgentemente necesaria. Solo con la lucha reivindicativa y revolucionaria se conseguirán cambios en el sistema, lucha revolucionaria que se materializa necesariamente en una organización de enfermeras organizadas sobre sus propias fuerzas, un sindicato constituido sin burócratas alejados de la realidad de la faena de los sanitarios. Ya vemos que con peticiones y reclamas no se consigue nada, a la vista está, que la situación sigue igual. Solo la unión y actuación de las enfermeras organizadas podrá suponer el cambio.

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