
«Los trabajadores siempre son carne de cañón en las guerras del capital»
Desde hace más de un siglo, la propaganda de guerra ha sido un arma fundamental para las grandes potencias. Lenin ya denunció cómo la prensa burguesa manipulaba la verdad para convertir guerras imperialistas en cruzadas morales. Hoy, en conflictos como Ucrania y Palestina, la maquinaria mediática sigue ocultando los verdaderos intereses económicos y políticos que están en juego, siempre en beneficio de las oligarquías de cada bloque y a costa de la sangre de los pueblos trabajadores.
Por JORDI RUIZ PARA CANARIAS SEMANAL.ORG.-
Desde hace más de un siglo, la propaganda ha sido una clave para justificar guerras, manipular la opinión pública y garantizar el respaldo a conflictos promovidos por las grandes potencias. Vladímir Lenin denunció cómo la prensa burguesa, al servicio de los intereses imperialistas, promovía el nacionalismo y la mentira para justificar la masacre entre pueblos trabajadores durante la Primera Guerra Mundial. Hoy, esa estrategia continua mantiendose de manera aún más sofisticada en conflictos como la guerra en Ucrania o el genocidio en Palestina, donde tanto los medios occidentales como los rusos distorsionan la realidad para ocultar los verdaderos intereses económicos y políticos que están realmente en juego.
«LA PROPAGANDA DE GUERRA NO BUSCA INFORMAR, SINO MOLDEAR LA OPINIÓN PÚBLICA PARA JUSTIFICAR EL DERRAMAMIENTO DE SANGRE»
LENIN Y LA PROPAGANDA DE GUERRA EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
Lenin, en El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916), señaló que la Primera Guerra Mundial no fue una lucha por la democracia, sino un enfrentamiento entre potencias capitalistas que buscaban expandir su control sobre mercados y territorios.
Para que los trabajadores aceptaran marchar a la guerra, los gobiernos recurrieron a la propaganda: el enemigo era demonizado, la patria era presentada como víctima de una agresión injustificada y la prensa ocultaba los verdaderos intereses económicos que había detrás del conflicto.
Las clases dominantes de los países en litigio utilizaron la prensa y los medios de la época para convertir una guerra de rapiña en una cruzada moral. Lenin advertía que los trabajadores no debían caer en la trampa del nacionalismo, sino comprender que la guerra era un producto del propio sistema capitalista y que su verdadero enemigo era la clase dominante de sus propios países.
«TANTO OCCIDENTE COMO RUSIA USAN LA DESINFORMACIÓN PARA OCULTAR QUE LA GUERRA EN UCRANIA ES UNA DISPUTA ENTRE IMPERIOS CAPITALISTAS.»
CÓMO FUNCIONA LA PROPAGANDA DE GUERRA EN LA ACTUALIDAD
Las estrategias utilizadas en la Primera Guerra Mundial siguen vigentes hoy. Arthur Ponsonby, en Falsehood in War-time (1928), identificó los patrones básicos de la propaganda de guerra:
– “Nosotros no queremos la guerra, el enemigo nos obliga.”
– “El adversario es el único culpable del conflicto.”
– “El enemigo es cruel e inhumano.”
– “Nuestra causa es noble y justa.”
-“Nuestros errores son accidentes, los crímenes del enemigo son sistemáticos.”
Estos principios se han utilizado en conflictos recientes. En 2003, la prensa occidental difundió la mentira de que Irak poseía armas de destrucción masiva, lo que justificó la invasión liderada por Estados Unidos. Al igual que entonces, tambien en la guerra de Ucrania, tanto la OTAN como Rusia han utilizado la propaganda para intentar moldear la opinión pública y justificar sus acciones.
UCRANIA: GUERRA ENTRE DOS IMPERIOS Y PROPAGANDA EN AMBOS BANDOS
En la guerra de Ucrania, la manipulación mediática no es exclusiva de Occidente. Los medios occidentales han presentado la invasión rusa como un acto de agresión sin contexto, ocultando el papel desempeñado por la OTAN en la desestabilización de Ucrania desde el golpe de Estado de 2014. Han minimizado el sistemático bombardeo del Ejército ucraniano sobre la población del Donbás durante ocho años y han justificado el envío masivo de armas occidentales bajo el pretexto de defender la más que cuestionable democracia ucraniana.
Pero otro lado, la propaganda rusa ha utilizado el recuerdo histórico del pueblo soviético de los horrores provocados por la invasión fascista alemana de 1941 tratando de construir y transmitir la idea de que Ucrania estaba totalmente controlada por los nazis y que la invasión no era más que una operación militar terapéutica ( «operacion especial« fue el nombre que se le impuso), para proceder a la «desnazificacion» de ese país.
También el gobierno ruso ha tratado de presentarse ante la opinión pública de su país, como una víctima de la agresión de Occidente, obviando que su propia oligarquía, -la misma, por cierto, que desde las instancias del aparato del Estado acabó con las conquistas de la Revolución, apropiándose a precio de saldo de la propiedad colectiva del pueblo soviético-, ahora utiliza la guerra para consolidar su poder.
En ambos casos, la verdad ha quedado sepultada bajo una avalancha de desinformación, cuyo objetivo no es otro que tratar alinear a la población con los intereses de sus respectivas clases dominantes, como ha quedado evidenciado por los últimos movimientos realizados por los representantes de ambos bloques imperialistas.
«LA MAQUINARIA MEDIÁTICA HA CONVERTIDO EL GENOCIDIO EN PALESTINA EN UN CONFLICTO ‘DEFENSIVO’, INVISIBILIZANDO DÉCADAS DE OCUPACIÓN Y APARTHEID.»
PALESTINA: EL SILENCIAMIENTO DEL GENOCIDIO MEDIANTE LA PROPAGANDA
La invasión Palestina es otro ejemplo de cómo la propaganda de guerra trata de moldear la percepción pública. Durante décadas, los medios occidentales han estado justificando la ocupación israelí, presentando la resistencia palestina como «terrorismo» y minimizando los crímenes cometidos por el Estado de Israel.
Cada vez que Israel bombardea Gaza y mata a miles civiles, la prensa occidental lo presenta como una respuesta «defensiva» de un Estado israelí acosado por los «terroristas». Mientras tanto, los cuarenta mil muertos por bombardeos de Israel, las decenas de asesinatos de periodistas palestinos, el bloqueo económico y el apartheid son sistemáticamente invisibilizados. La propaganda ha logrado que una lucha por la liberación nacional sea vista como una buena parte de los receptores de esa propaganda como un conflicto «religioso» o «tribal», cuando en realidad es una brutal ocupación colonial respaldada por el conjunto de las potencias occidentales.
LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y SU PAPEL EN LA JUSTIFICACIÓN DE GUERRAS
Los grandes medios de comunicación no son neutrales. Están controlados por corporaciones que tienen intereses en la industria armamentista, la política exterior y el sistema capitalista mundial . La propaganda de guerra no se limita a la televisión o los periódicos; hoy, redes sociales como Facebook, Twitter y YouTube desempeñan un papel decisivo en la construcción de la opinión pública mundial, censurando todos aquellos contenidos que contradigan la narrativa oficial.
El caso de Julian Assange fue un claro ejemplo. WikiLeaks reveló crímenes de guerra indesmentibles de Estados Unidos en Irak y Afganistán, y por esa misma razón Assange fue perseguido y encarcelado. Su caso pone de manifiesto una vez mas que la libertad de prensa es una ilusión cuando se trata de exponer la verdad sobre la guerra.
En Rusia, la situación no es distinta. Los medios estatales han construido una narrativa que presenta la invasión de Ucrania como una misión patriótica, y quienes se oponen a la guerra son perseguidos o drasticamente silenciados.
CONSECUENCIAS DE LA PROPAGANDA DE GUERRA
La manipulación mediática tiene efectos devastadores:
– Genera apoyo a guerras injustificadas. En 2003, la mayoría de los estadounidenses respaldó la invasión de Irak por creer en la mentira de las armas de destrucción masiva.
– Debilita y divide a los movimientos pacifistas, tratando que quienes los integran se alineen hacia uno u otro bloque. Quienes denuncian la guerra son tachados de «prorrusos», «terroristas» o «traidores», según el país que corresponda.
– Normaliza el aumento del gasto militar. Mientras los países europeos de la OTAN están exigiendo mayores presupuestos en defensa, Rusia destina una parte creciente de sus recursos a la guerra. La última secuencia de esta «normalización» se está produciendo en estos momentos en Europa, donde los líderes políticos llaman al incremento de los presupuestos militares, el restablecimiento del servicio militar y el «reame mental» de la población frente al enemigo del Este que trama la invasión de los países pertenecientes a la UE.
Ambos bloques ha quedado atrapados en una espiral endiablada de militarización que solo beneficia a sus oligarquias respectivas, beneficiarias directas de la inversión económica en las guerras .
La propaganda de guerra continua siendo una herramienta clave del imperialismo. Lenin ya advirtió hace un siglo que la prensa burguesa no es un canal de información, sino un arma ideológica al servicio de la clase dominante. Hoy, la tarea fundamental de los movimientos sociales y periodistas independientes debería ser romper, hacer argumentalmente trizas la narrativa oficial, y denunciar con rigor las mentiras de la guerra.