240.000 millones de euros dedicados a la guerra
En el año 2023, la Unión Europea marcó un hito en su historia. Y no precisamente por un avance en la integración social o el pretendido «desarrollo sostenible». Sus países miembros registraron un gasto sin precedentes en la guerra, alcanzando los 240.000 millones de euros (…).
Por EUGENIO FERNÁNDEZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
En el año 2023, la Unión Europea marcó un hito en su historia. Y no precisamente por un avance en la integración social o el pretendido «desarrollo sostenible».
Sus países miembros registraron un gasto sin precedentes en la guerra, alcanzando los 240.000 millones de euros. Países como Suecia, Luxemburgo y España han aumentado significativamente su inversión militar.
Esta cifra, divulgada por la Agencia Europea de Defensa, no solo revela una preocupante militarización sino que también subraya las contradicciones inherentes al sistema capitalista en el que se inscribe la UE.
Un marco de confrontación entre las potencias capitalistas hasta ahora hegemónicas, con los Estados Unidos a la cabeza como principal potencia imperialista, y otras potencias capitalistas emergentes, con China y Rusia a la cabeza, que pugnan por ocupar el lugar preeminente en un nuevo orden mundial.
Y es que, la inversión en armamento y defensa de la Unión Europea, lejos de ser una medida de «seguridad», es una manifestación de esta lógica capitalista, en la que los competidores luchan por la hegemonía a través de la fuerza.
Obviamente, el creciente militarismo tiene como coste adicional para las poblaciones europeas una merma de la inversión en sectores clave como la educación, la salud y el bienestar social.
Áreas fundamentales para el desarrollo humano, que la Unión Europea gusta presentar como una de sus principales «señas de identidad», y que son sacrificadas en el altar del gasto militar, evidenciando la priorización de intereses imperialistas sobre las necesidades de las clases trabajadoras.
Además, el enfoque de la UE hacia la compra de equipos militares revela la interdependencia y las contradicciones del capitalismo global.
La mayoría de estos equipos se adquieren fuera de la Unión, principalmente de Estados Unidos, Corea del Sur e Israel, mostrando la dependencia europea de las potencias armamentísticas no europeas.
El plan del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, de establecer un mercado único de defensa y un poderoso ministerio europeo, que se presenta como una iniciativa «progresista» debe interpretarse como un paso más hacia la centralización y fortalecimiento del capitalismo bélico en Europa.
El aumento del gasto militar en la Unión Europea, lejos de ser un mero asunto de política de defensa, es un claro indicador de las prioridades distorsionadas de un sistema capitalista que privilegia la acumulación de capital y el poder militar por encima del bienestar humano y la justicia social.