FIN DE UNA ERA: ¿SE DESVANECE LA PRESENCIA OCCIDENTAL EN ÁFRICA? ¿QUIÉNES SERÁN SUS SUSTITUTOS?

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El mundo se ha vuelto a resituar cronolnógicamente en las visperas de la II Guerra Mundial, cuando las grandes potencias capitalistas se enfretaban frenéticamente por repartirse el planeta,

¿Podrán los EE.UU. y sus socios europeos adaptarse y aceptar la nueva correlación de fuerzas que se plantea hoy en nuestro planeta? Sea como fuere, nada hace pensar que la nueva situación pueda modificar la naturaleza competitiva del sistema económico que rige tanto en un «polo» como en el otro.

 POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

      La política exterior de Francia bajo el mandato de Emmanuel Macron ha sido objeto de críticas, en particular, por sus recientes amenazas en el sentido de estar dispuesto a medirse militarmente con Rusia.

     Sin embargo, más allá de las interacciones franco-rusas, lo que resalta es el debilitamiento del control francés sobre África, un continente que históricamente estuvo bajo la esfera de influencia de París. El propio Macron reconoció explícitamente este cambio, cuando expresó que la «Era de la «Francáfrica» había concluido.

     Este declive se ve acentuado por la llamada «Operación Militar Especial» de Rusia que, aunque ni mucho menos es el único factor, ha contribuido significativamente a la reevaluación de las relaciones con Francia por parte de los países africanos.

     La respuesta africana al conflicto en Ucrania, particularmente su renuencia a unirse a las sanciones occidentales contra Rusia, refleja un deseo de independencia de la influencia occidental y, por ende, francesa.

El ascenso de la influencia rusa y china en África

     La creciente influencia de Rusia y China en África es indiscutible. Decididamente, ambos países parecen haber arrebatado la antorcha a la histórica presencia británica y francesa en ese continente. Otra cosa será como puedan evolucionar las relaciones de ese polo antagónico con el occidental, con la comunidad de pueblos africanos. En cualquier caso, la adhesión de Etiopía y Egipto al BRICS no hace más que subrayar el creciente protagonismo que África está teniendo en el escenario mundial.

     Rusia, en particular, ha fortalecido sus lazos con el Continente africano a través de la cooperación en áreas clave como la seguridad, la economía y la defensa, una estrategia que contrasta con la postura a menudo percibida como neocolonial, que ha tenido Occidente con sus antiguas posesiones. No obstante, tampoco hay que olvidar que la naturaleza del sistema económico que rige las economías de los dos nuevos partenaires no difieren mucho de las de aquellos otros que ahora parecen estarse batiendo en retirada en el Continente negro.

     El rechazo africano al franco CFA, denominado «la última moneda colonial», y las crecientes protestas contra este símbolo del control francés son manifestaciones claras del deseo de ruptura con el pasado colonial. Además, los acuerdos de cooperación con China y Rusia no solo demuestran una cierta diversificación de las alianzas, sino también un rechazo al modelo de influencia occidental que hasta ahora se han visto obligados a sufrir.

La reacción occidental y el futuro de las relaciones internacionales

     La respuesta de Francia a estos cambios ha sido mixta, oscilando entre el reconocimiento de la nueva realidad y sus tentativas orientadas a continuar manteniendo su relevancia en el continente. No obstante, la estrategia de Macron de incrementar la participación francesa en conflictos como el de Ucrania sugiere una absoluta desconexión con las realidades geopolíticas actuales, especialmente considerando la capacidad militar y nuclear de Rusia en comparación con Francia.

     La postura de Francia y, por extensión, la de Occidente hacia África y Rusia es un reflejo de un orden mundial aparentemente cambiante. Mientras Europa intenta seguir manteniendo su visión tradicional de la «democracia» y su influencia global, los líderes africanos, como Assimi Goita de Mali, Ibrahim Traoré de Burkina Faso, y Abdourahamane Tiani de Níger, están trazando un nuevo camino para sus naciones, priorizando la soberanía, la defensa común, y la cooperación sur-sur.

     El escenario internacional está experimentando una transformación significativa, con África emergiendo como un actor crucial en el equilibrio de poder global. La disminución de la influencia francesa y el ascenso de Rusia y China en el continente son indicativos de este cambio hacia un mundo en el que la existencia de múltiples polos imperialistas vuelve a resituar cronológicamente  el mapa geopolítico en las vísperas de la II Guerra Mundial, cuando las potencias capitalistas  hegemónicas de entonces, – Alemania, Inglaterra, Francia y los EEUU-, se disputaban territorios y mercados.  

    ¿Podrán los EE.UU. y sus socios europeos adaptarse y aceptar la nueva correlación de fuerzas? Sea como fuere, nada hace pensar que la nueva situación pueda modificar la naturaleza competitiva del sistema económico que rige tanto a un «polo» como al otro. El diagnóstico que nos proporcionan los precedentes históricos no son precisamente optimistas. 

https://canarias-semanal.org/art/35931/fin-de-una-era-se-desvanece-la-presencia-occidental-en-africa-quienes-seran-sus-sustitutos

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