
«El periodista está casi completamente incomunicado en una prisión de alta seguridad»
Este miércoles, 28 de febrero, se cumplen dos años desde el arresto del periodista vasco Pablo González, mientras se encontraba en la frontera entre Ucrania y Polonia para informar sobre la crisis migratoria causada por la guerra de Ucrania (…).
Por ERNESTO GUTIÉRREZ PARA CANARIAS-SEMANAL.-
Este miércoles, 28 de febrero, se cumplen dos años desde el arresto del periodista vasco Pablo González, mientras se encontraba en la frontera entre Ucrania y Polonia para informar sobre la crisis migratoria causada por la guerra de Ucrania.
Fue arrestado por la policía de la Agencia de Seguridad Interior de Polonia en la ciudad de Przemysl, y poco después, el sistema judicial polaco lo envió a prisión, acusándolo de realizar actividades de espionaje a favor de Rusia.
Durante ese tiempo ha estado en prisión sin que se presenten pruebas en su contra, sin haber sido sometido a juicio, y sin que el tribunal encargado del caso haya fijado una fecha para ello.
La detención provisional del periodista se ha extendido ocho veces; la última, el pasado 16 de febrero.
Las extensiones son de tres meses, por lo tanto, en mayo próximo, el Tribunal de Apelaciones de Lublin deberá decidir nuevamente sobre la situación de González.
El periodista está casi completamente incomunicado en la prisión de alta seguridad de Radom.
Sólo puede tener contacto telefónico con sus abogados y tiene prohibido comunicarse por teléfono o Skype con su familia.
Durante los dos años que ya ha durado su cautiverio solo ha tenido dos visitas de familiares. La última, el pasado 16 de junio.
Los familiares, amigos y colegas de González han formado un grupo de apoyo, «Free Pablo González», para informar sobre su situación y pedir a los gobiernos de Polonia y España que encuentren una solución al caso.
Juan Teixeira, periodista fotógrafo y portavoz de este grupo de apoyo, denuncia que «aunque sea comprensible que un país pueda tener sospechas o querer investigar, es completamente inaceptable que un ciudadano que estaba haciendo su trabajo en Europa esté en prisión durante dos años sin ninguna acusación formal presentada contra él».
Por su parte, el Gobierno español, no ha reclamado a sus homólogos polacos el respeto de los derechos fundamental del periodista, mientras la mayoría de los medios de comunicación del Estado español, con algunas honrosas excepciones parecen contribuir con su silencio a que se perpetúe su actual situación.