M. MONEREO, MENTOR IDEOLÓGICO DE PODEMOS: «EL GOBIERNO DE COALICIÓN CARECE DE PROYECTO, POR ESO IMPROVISA CADA DÍA»

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El digital británico «Tribune» entrevistó a quien hasta ahora había jugado el papel de «mentor ideológico» de Pablo Iglesias y de la formación política Podemos. Manuel Monereo, un abogado andaluz, ex militante del PCE, del PCPE, de IU y, hasta ahora, miembro de la dirección de Podemos, es conocido por sus aficiones a desempeñar la función de «aprendiz de brujo», Es decir, a experimentar con ungüentos y brebajes que han terminado siempre resultando venenosos. En esta ocasión, Monereo augura que las opciones de Unidas Podemos son muy escasas, porque el empeño de Iglesias de que este es «el mejor de los gobiernos posibles» crea en sus votantes no pocas paradojas.

 

POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL

 

    Para aquellos que  no lo conozcan, convendría precisar que Manuel Monereo ha sido, y continúa siendo, una suerte de «mentor político e ideológico» del dirigente de PodemosPablo Iglesias, de acuerdo con los reiterados reconocimientos de este último.
   Es un andaluz, confeso «anguitista», abogado, militante comunista en las variopintas y numerosas fragmentaciones del PCE que en las últimas décadas han sido. Y, finalmente (¿), militante de «Unidas Podemos», formación de la que fue diputado durante la anterior legislatura.
   Podría decirse de Manuel Monereo ha sido también una suerte de «augurador», o de «profeta permanente» en las sucesivas escisiones protagonizadas en el seno del PCE desde la llamada «transición democrática española» hasta nuestros días. Un «profeta» ciertamente peculiar,  pues no sólo anuncia los infortunios de los proyectos políticos en los que él mismo ha estado  comprometido, sino que simultaneamente  ha ejercido  de subrepticio muñidor de los mismos, a través de sus esfuerzos teóricos por promocionarlos.
    Podría decirse que en la tragedia sufrida por los comunistas españoles en las últimas décadas, Manuel Monereo ha actuado nada menos que  como un «aprendiz de brujo«, una función que todavia hoy no ha dejado de desempeñar.
   Hace unos días, el historico digital británico, adscrito a la izquierda laborista, «Tribune», públicó una extensa entrevista suya, en la que  vuelve a reincidir en sus viejas «aficiones». (Ver entrevista original)
    De esa entrevista hemos extraído algunos interesantes  párrafos que servirán para ilustrar al lector acerca  de  cuál ha sido el difuso esquema político, táctico y estratégico que ha dominado en los ambitos directivos del PCE, desde la transición para acá. Los «tiras y aflojas», las paradojas y las contradicciones que Manuel Monereo exhibe con alegría en esta entrevista con el periódico británico, han sido un lugar común en las direcciones de las organizaciones políticas comunistas que paulatinamente  fueron abandonando sus prácticas revolucionarias  a lo largo de las últimas cuatro décadas.
    Como podrá observar el lector no avisado sobre la desconcertante personalidad política de Manuel Monereo, este histórico muñidor de conspiraciones que no conducían políticamente a ninguna parte, se sitúa ahora a prudente equidistancia del «Experimento Podemos«, como si él no hubiera estado, desde las primeras horas, cerca de los laboratorios y las probetas con las que se creó el engendro.
    La entrevista a Monereo resulta particularmente interesante, no sólo por su contenido, sino también porque es una especie de «versión para el extranjero», en la que el entrevistado parece despacharse a su gusto y sin las molestas restricciones a las que obliga  la proximidad de los votantes. La entrevista  aparece encabezada por un ilustrativo título: «La coalición de izquierdas en España, contra de las cuerdas». Su entrevistador,  Eoghan Gilmartin, comienza  su interviú indagando sobre cuál es el estado  real del «gobierno de coalición»:
 
    «Este gobierno fue concebido –comienza precisando Monereo para otro momento. Uno que debía  estar definido por una cierta estabilización, después de la década anterior de la crisis. La idea era que la coalición anularía las peores reformas neoliberales y las medidas de austeridad infligidas a España desde 2008. Sin embargo, incluso ya desde enero, las implicaciones de esta apuesta estratégica no habían habían sido  totalmente  calculadas  desde la perspectiva de Unidas Podemos. Muchos de nosotros, ubicados a la izquierda, advertíamos que se avecinaba una nueva recesión económica, y que si ingresábamos  en el  gobierno como socio menor en el curso de una fuerte recesión, nos íbamos a enfrentar con enormes dificultades».
    Como le ha sucedido frecuentemente a Monereo en su papel de «pitoniso», dice que  él  ya había anunciado a sus colegas de Podemos sobre el  rápido  galopar de una nueva recesión capitalista, y de que  los tiempos que se avecinaban suscitarían drásticas contradicciones entre capital y trabajo, que a un gobierno ideológicamente tan endeble le  resultarían difícilmente abordables. Pero las cosas, para más inri, han ido a peor. Llegó la pandemia y ensombreció   dramáticamente un panorama  que se prestara para ejecutar una política que pudiera dejar  posteriores  réditos electorales.
    «Obviamente, la pandemia ha traído una crisis  de una dimensión que ni yo, ni ninguna otra persona, hubiera podido predecir. La pandemia ha hecho multiplicarse brutalmente las debilidades ya inherentes al «gobierno de coalición». En realidad, lo que se negoció entre  los dos coaligados no fue un programa integral para el gobierno, sino más bien una serie de políticas sociales y  la manera de financiarlas«.
   «Unidas Podemos sabía que no podían asegurar nada más, ya que Sánchez solo  aceptó una coalición después de agotar todas las demás opciones. Pero un documento  tan parcial y limitado significaba que cuestiones como Cataluña, Europa, la reforma legal y el poder judicial iban a quedar  en manos del PSOE «.
   Tal y como han demostrado los escasos meses transcurridos desde que se formalizó el gobierno de la llamada «coalición progresista»detrás del mismo no existía ningún tipo de «programa-programa-programa», sino tan sólo una serie de medidas cosméticas que podrían servir, desde la perspectiva de la dirección de Podemos, para  contener  la hemorragia electoral de una formación  política que desde hacía ya algún  tiempo había empezado a caer en picado en la predilección de los votantes. El colapso electoral sufrido por  Unidas Podemos, tanto en Euskadi como en Galicia, no ha hecho más que demostrar que, en efecto, la caída en picado de Unidas Podemos parece resultar irreversible, independientemente de si se encuentran en el gobierno o no. Las razones del cataclismo no corresponde  analizarlas ahora aquí.
  «Como no existe un proyecto estatal claro – prosigue diciendo Monereo en su entrevista – o una estrategia política que una a los socios de la coalición, ahora se dedican a improvisar el día a día, negociando cada medida de la crisis, sin disponer de una hoja de ruta clara.  Éste  es el punto donde nos encontramos: un gobierno en momentos de cambios profundos, con crecientes dificultades internas, y, además, con la probabilidad de que las promesas de ayuda económica sustancial de Europa sigan siendo eso, solo promesas».
    Al ser cuestionado por el periodista británico sobre cuál debería de ser el plan de acción podemitaMonereo lo categoriza  y  hace depender depender su suerte de los imprevisibles avatares de la economía española y mundial:
    «Primero, debemos distinguir dos fases en la crisis económica en la que hemos entrado, que son similares a las que se produjeron  en la crisis de 2008. En la fase A, que es en la que actualmente nos encontramos, todos somos keynesianos, con un amplio consenso social en torno al gasto gubernamental expansivo, mientras que la agenda de las élites económicas se lucha por ganar terreno. …
    «Pero dentro de la «coalición gubernamental, no obstante, hay posiciones bien diferenciadas. Por un lado, tenemos a la propia representante de la Comisión Europea en el gabinete, Nadia Calviño. Es viceprimera ministra de Asuntos Económicos, pero anteriormente había sido jefa de Asuntos Presupuestarios de la Comisión. Ella ve su papel tanto para hacer cumplir las líneas rojas de la UE dentro del gobierno, como para representar al gobierno español en Europa. Su posición es en gran medida indistinguible de la del capital español: el gobierno debe inyectar grandes cantidades de dinero para rescatar al sector privado y olvidarse de negociar reformas sociales y laborales hasta que haya pasado la peor crisis.
    «Por otro lado, tenemos  la de Unidas Podemos, cuyos ministros se aperciben de que ahora es el momento de realizar tales reformas. Este   momento de excepción concluirá cuando se suspendan las reglas normales de la Eurozona y la posición de las élites se debilite un poco, o no se hará nada. Esto se debe a que después, en la fase B, viene la corrección, momento en el que veremos la mano firme de la UE, que estará respaldada por nuestra clase capitalista.…
    «En estos momentos -prosigue Monereo–  existen una oportunidad para un gobierno dispuesto a  emprender una acción audaz, pero ese momento va a pasar muy rápido. Se dispondrá  de entre seis a ocho meses, para emprender  una agenda de reformas fiscales y laborales serias, así como para pensar en cosas como un Banco de inversión públicaTenemos la opinión pública de nuestro lado, con un amplio consenso a favor de reforzar la Salud pública y la Educación, así como de buscar una mayor justicia fiscal. Sin embargo, la voluntad política de seguir ese camino no parece existir en el gabinete. Mi temor es que la posición de Calviño sea la que finalmente triunfe.»
   Al ser preguntado por su entrevistador Gilmartin, acerca de en qué lugar ubicaría en este contexto a Pedro Sánchez, Monereo respondió:
    «Sánchez tiene pocos principios, pero es un operador muy flexible, con su pensamiento político ampliamente definido por un oportunismo táctico. Esto ha significado que la izquierda nunca ha podido confiar plenamente en él, pero  también ha generado suspicacias entre las élites económicas. El bloque de poder dominante en este país no confía en él porque no  están seguros de cuál es su proyecto y temen  a la influencia  que puede irradiar Podemos sobre él. Particularmente, les preocupa que ciertas reformas sociales pueden implementarse en el curso de  los próximos meses, y que luego se tornen irreversibles, como con el programa de «Ingreso Mínimo Garantizado»,  aprobado a principios de junio».
  «Como respuesta a estas posibilidades se ha desplegado  una gran ofensiva en contra la coalición durante los últimos meses.  Ésa campaña ha estado concentrada en deslegitimar a «Unidas Podemos» y a Pablo Iglesias a través de una campaña viciosa, de noticias falsas y controversias manufacturadas que también han involucrado elementos dentro del «estado profundo» que buscan criminalizar el liderazgo del partido…. Con ello tratan de asegurar  el consentimiento de Sánchez para que, más adelante, en «el momento de la verdad» cuando se espera que repita la experiencia del ex primer ministro José Luis Rodríguez Zapatero en 2010,  este se alinee e implemente las reformas estructurales  que le  exigirá la UE«.
      «Antes de este desafío, la respuesta de Sánchez ha consistido en buscar el consenso social. También ha recurrido a su vieja táctica de alianzas variables, mientras trata de equilibrar a varios actores uno en contra del otro. Intentará mantener su coalición con «Unidas Podemos»  el mayor tiempo posible, porque al menos por ahora, es su mejor apuesta para sobrevivir políticamente. Al mismo tiempo, también está tranquilizando a las élites gobernantes al mantener a Calviño cerca, defendiendo su candidatura para  la jefatura del Eurogrupo, al tiempo que busca el apoyo parlamentario de los liberales de derecha en CiudadanosCiudadanos es el verdadero partido de las principales corporaciones Ibex 35, y su giro hacia el centro le da a Sánchez la opción de diluir aún más el peso de Iglesias en las negociaciones presupuestarias».
   «Si esto sucede en el otoño, y no se aprueban reformas fundamentales, Unidas Podemos se quedará ante una decisión difícil: quedarse o abandonar el gobierno. ¿Y por qué ha de quedarse si no puede obtener concesiones serias del PSOE? Por ejemplo, en relación con la derogación de la reforma laboral de 2011 que limitó enormemente el poder de negociación de los sindicatos, está claro que Calviño insistirá en restringir las modificaciones a los cambios en gran medida cosméticos».
    El periodista de «Tribune» le  advierte a su entrevistado que las negociaciones presupuestarias después del verano, serán una prueba decisiva para Podemos, y que el posible colapso  de la coalición representaría un desastre para la «izquierda» española. Monereo contesta:
 
  «Según las encuestas, – reconoce Manuel Monereo con primaveral frescura –  las opciones de Unidas Podemos se complican aún más por el hecho de que sus votantes se han convertido en entusiastas partidarios del «gobierno de coalición». Iglesias, en particular, se ha pasado  este último año convenciendo a su electorado  de que este  es el mejor de todos los gobiernos posibles. Ello significaría, por  tanto, que romper  con el PSOE en un futuro cercano, podría costarle un alto precio electoral a Podemos «.
  «La dirección de Podemos  no parece tener ningún plan estratégico que se extienda más allá de su  propia presencia en este gobierno. Por pura audacia, Pablo  aprovechó la coyuntura y  obligó al PSOE a aceptar una coalición.  Bien… y después ¿qué?  Ese es el punto  en el que están situados los límites de la idea política de Iglesias.
  «En un momento determinado, después del  primer gran triunfo electoral  de Podemos, se llegó  a la conclusión de que el desafío democrático al régimen oligárquico de España,  que había comenzado con el 15Mse había agotado definitivamente. Sin embargo, en lugar  de cambiar de una estrategia basada  en la ‘guerra de posiciones», se  perdió la oportunidad de emprender la difícil tarea de construir el Partido como una fuerza extraparlamentaria, buscando a la vez alianzas sociales con los sindicatos y los movimientos ciudadanos».
    Presentándose como si él hubiera sido tan sólo un distante espectador y exclusivo analista de lo sucedido en la «izquierda» española en el curso de los últimos años, Manuel Monereo agrega:
    «Para esto es necesario un trabajo lento y paciente de la política de masas, pero  Podemos, en cambio, se refugió en la idea de gobernar con el PSOE, pensando que  esta colaboración podía resolver todas las contradicciones surgidas en el  Partido. Al final, nunca  se pudo realizar la transición de Laclau a Togliatti».
    No obstante, este contumaz «aprendiz de brujo» continua conservando aún  algunas esperanzas:
     «Sí, espero estar equivocado y que todavía haya tiempo para que el gobierno cambie de rumbo. Pero, a la misma vez, debemos tener claro lo que significa gobernar como socio menor del PSOE. Iglesias, en particular, ha pasado  durante el último año tratando de convencer a sus electores de que  este es  el mejor de todos los gobiernos posibles. Y, claro, romper   ahora con el  gobierno  podría  tener  un alto precio electoral.
https://canarias-semanal.org/art/28137/m-monereo-mentor-ideologico-de-podemos-el-gobierno-de-coalicion-carece-de-proyecto-por-eso-improvisa-cada-dia
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