
Arabia Saudita ofrece sumas tentadoras a investigadores para mejorar su posición en el ranking de Shanghái
Un creciente escándalo está sacudiendo los ámbitos universitarios españoles, después de que se diera a conocer que varios científicos de esta misma nacionalidad habrían aceptado sobornos provenientes de la monarquía feudal de Arabia Saudita, con el objetivo de falsear sus afiliaciones laborales para mejorar la posición de universidades saudíes en el prestigioso «ranking de Shanghái». Las implicaciones éticas y legales de este fraude están generando una preocupación e intensos debates en la comunidad académica, mientras las instituciones afectadas consideran acciones legales y medidas disciplinarias en respuesta a estas presuntas prácticas corruptas.
POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
Sorpresa tras sorpresa. Ahora parece que no han sido sólo nuestros distinguidos eurodiputados los que han sucumbido a la irresistible tentación del oro saudita y marroquí. También un número de científicos españoles han caído atrapados por las seductoras trampas tendidas por los señores feudales , propietarios del emporio petrolífero saudita.
Según ha reportado este mismo lunes el periódico madrileño «El País», un número de científicos españoles fueron comprados por la Monarquía feudal saudita para que se prestaran a falsear su lugar de trabajo principal en las bases de datos utilizadas por el influyente «ranking de Shanghái», con la torcida finalidad de mejorar la posición de las Universidades de Arabia Saudita en la clasificación académica mundial. Pero… ¿A cambio de qué?
FALSIFICACIÓN DE AFILIACIONES ACADÉMICAS PARA MEJORAR EL RANKING DE UNIVERSIDADES SAUDÍES
El llamado «ranking de Shanghái» es el «medidor» más prestigioso del mundo, en cuyas listas las Universidades compiten cada año para mejorar su posición en las mismas. Posteriormente, la posición que cada una de ellas ocupe en el ranking mundial se traducirá en mayor influencia política y en más altos ingresos por matrículas.
Uno de los factores clave para mejorar el puesto en el ranking es la cantidad de profesores incluidos en los «Highly Cited Researchers», una lista integrada por los 7.000 científicos más citados en el mundo, elaborada por Clarivate.
Las universidades saudíes ofrecen dinero a investigadores muy citados para que falseen su principal lugar de trabajo en la base de datos, un truco que solo se detecta a través de la web de Clarivate. A pesar de esta falsificación, un número de científicos españoles que, aparecen formalmente asociados a las Universidades saudíes continúan trabajando alegremente en España como si nada sucediera, y firmando sus investigaciones con las instituciones españolas a las que realmente pertenecen.
En esta línea, según la versión publicada por el referido periódico madrileño, el químico español Rafael Luque aceptó una oferta saudí en 2019 y procedió a modificar sus datos, lo que se tradujo en una caída en picado de la Universidad de Córdoba en el ranking de Shanghái. Al ser descubierto, la Universidad española lo sancionó con 13 años sin empleo ni sueldo. Si Luque no hubiera cambiado falsamente su afiliación, la Universidad de Córdoba ocuparía el puesto 684 del ranking de Shanghái, en lugar del que actualmente ocupa, el 837.
Damià Barceló, otro químico español, también aceptó la fraudulenta oferta saudí en 2016, aunque su dedicación principal es ser director del «Instituto Catalán de Investigación del Agua». Barceló ha declarado ahora que aceptó la oferta porque ello le permitía «analizar contaminantes en cultivos regados con aguas residuales en Arabia Saudí». Barceló niega que por ello esté recibiendo 70.000 euros anuales de los saudíes, aunque según el reportaje se ha negado a revelar cuáles son las condiciones de su contrato con la institución saudita, que cubre todos los gastos de sus experimentos y le paga viajes de lujo y suculentos honorarios por sus conferenciaa.
IMPLICACIONES ÉTICAS Y LEGALES EN LA MANIPULACIÓN EN LOS RANKINGS ACADÉMICOS
Como todo el mundo sabe, Arabia Saudí es una dictadura feudal y teocrática con un historial altamente preocupante en lo que al respeto a los derechos humanos se refiere. A pesar de ello, decenas de investigadores de todo el mundo no han opuesto la más mínima resistencia a la hora de aceptar las ofertas de las Universidades saudíes, aunque algunos, como Mira Petrovic, otra científica española, admitieron haberse negado en redondo a aceptar una oferta de 70.000 euros anuales de una Universidad saudí.
Yoran Beldengrün, coautor de un informe relacionado con este espinoso tema, ha puesto de relieve la opacidad de las transferencias saudíes, así como las posibles implicaciones para las Universidades de todo el mundo. La sanción impuesta a Rafael Luque por la Universidad de Córdoba podría ser un precedente importante en la lucha contra este tipo de prácticas, que podría obligar a las universidades españolas a someter a una intensa revisión los derechos y obligaciones de su personal académico.
INVESTIGACIONES INTERNAS Y LLAMADOS A LA ACCIÓN EN ESPAÑA
Según mantiene el rotativo «El País», el nada despreciable número de investigadores españoles que han sido tentados por las Universidades saudíes para cambiar sus afiliaciones y figurar en la lista de científicos más citados del mundo, ha generado una enconada controversia, así como ha abierto la posibilidad de que se emprendan acciones legales en España. Arabia Saudí ha contratado nada menos que a 112 investigadores en la lista de los «Highly Cited Researchers», superando por cinco veces la proporción de Alemania.
Otro de los casos que se citan en el reportaje periodístico de «El País», es el del catedrático de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Jaén, Luis Martínez, que aceptó una aparentemente suculenta oferta saudí, tras no conseguir financiación pública española para sus proyectos. La Universidad de Jaén ahora estudia tomar acciones legales contra él.
El matemático Domingo Docampo ha instado a las instituciones españolas a dejar de hacer la vista gorda con las prácticas corruptas con las que Arabia Saudita ha logrado sobornar a un número de científicos españoles, que lamentablemente han terminado aceptando sus sugerentes ofertas.
Tal fue el caso también, – según el reportaje del periódico madrileño-, de Andrés Castellanos, galardonado con el Premio Nacional de Investigación para Jóvenes en España, quien se prestó a modificar sus datos para figurar como científico de la Universidad Rey Saúd en la lista de Clarivate. Otros científicos, como Damià Barceló y tres miembros más del CSIC, modificaron igualmente su lugar de trabajo principal, pasándolo a una Universidad saudí.
Según se informa, ahora el CSIC ha iniciado una investigación interna que abordará, -según se asegura -, «caso por caso».
De los 19 científicos españoles que se sabe han figurado como «saudíes» desde 2014, algunos han colaborado con Universidades de todo el mundo y terminaron su vinculación con la Rey Abdulaziz, en 2022.
El «ranking de Shanghái» utiliza el número de estudios publicados en publicaciones científicas como Nature y Science para designar a las mejores Universidades del mundo. El régimen feudal de Arabia Saudí trata de hacer trampas en ese factor, ofreciendo también sobornos a investigadores para que incluyan a profesores saudíes en sus estudios.