
Según el informe del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, publicado en abril, el país tiene un nivel de paro sin precedentes históricos. Mientras tanto, Wall Street no sólo sigue festejando la muerte provocada por la pandemia, sino también sus crecientes beneficios a medida que aumenta la miseria social.
POR CLARA LÓPEZ GONZÁLEZ PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
El informe del Departamento de Trabajo de EE.UU dice que hay un incremento de 20,5 millones de trabajadores desempleados, de modo que, del 4 por ciento de paro -según cifras oficiales- antes de la pandemia, se ha pasado a un 14,7 por ciento. Este nivel oficial de desempleo supera al de la Gran Depresión de la década de 1930.
No obstante, se trata de cifras subestimadas. El informe de abril se basa en los datos obtenidos desde mediados del mes anterior, por lo que no incluye a los millones de personas que han perdido sus empleos en las últimas tres semanas. En siete semanas que dura la cuarentena, unos 33,5 millones de trabajadores se han registrado en las oficinas del paro.
Pero hay, además, según el informe, otros 6,4 millones de trabajadores que han abandonado por completo el mercado de trabajo y no cuentan como desempleados. Otros 11 millones trabajan a tiempo parcial porque no encuentran empleos a tiempo completo, lo que supone un aumento de 7 millones. Es decir: si se tienen en cuenta todos estos factores, en torno a un tercio de la fuerza laboral está desempleada.
Sorprendentemente, en medio de la pandemia, se recortaron 1,4 millones de empleos en el sector sanitario. Y bajo condiciones de profunda crisis social, en el sector de los servicios sociales se eliminaron 650.000 puestos de trabajo. Aunque gran número de los empleos eliminados se supone lo son “temporalmente”, en realidad, una gran parte se vuelven permanentes a medida que las empresas comienzan a despedir de forma masiva. En abril se perdieron dos millones de empleos fijos, la mayor pérdida desde el final de la II Guerra Mundial.
Decenas de millones de trabajadores viven al día y dependen del crédito para llegar a fin de mes. La deuda de las familias ya supone la cifra récord de $14,3 billones. Esto sin tener en cuenta a los millones más de familias que se endeudaron entre abril y mayo.
Sin ahorros ni prestaciones estatales, los trabajadores se ven obligados a recurrir a los bancos de alimentos, que están agotando las reservas. Un reciente informe del Hamilton Project señala que el 41 por ciento de familias con hijos menores de 12 años padecen “inseguridad alimentaria”.
La clase dominante no tiene estos problemas, ni tampoco políticas para paliar la catástrofe social. El viernes pasado, Trump declaró que los empleos que se habían perdido “volverán y volverán pronto”. Añadió que “no tenemos prisa” para aprobar medidas de asistencia. El principal consejero económico de la administración, Larry Kudlow, dijo que las conversaciones sobre más medidas de “estímulo” están paradas de momento. A ellos no les aprieta el zapato: se lo aprietan a la clase trabajadora sin ningún género de remordimiento. Es la lógica del Capital.
Los Demócratas son lo mismo. Se limitan a proferir frases huecas sobre ayudas complementrias que saben que el Congreso no las va a aprobar.
La miseria social de masas es, de hecho, una política deliberada dirigida a crear las condiciones para que, primero, se acelere la vuelta al trabajo aun cuando la pandemia continúa extendiéndose por todo el país; y, segundo, para que los trabajadores se vean obligados a aceptar drásticas reducciones salariales y un aumento de la explotación. Todo para pagar los billones de “estímulo” inyectados a los super-ricos, mientras los cheques de $1.200 aún no le han llegado a la mayoría de los trabajadores.
Por otro lado, los aproximadamente 11 millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos están excluidos de cualquier prestación. Los millones más que trabajan en la llamada gig economy (Urber, Glovo, etc.), aunque se supone que pueden solicitar ayudas federales, se encuentran con obstáculos insalvables para obtenerlas.
Al mismo tiempo, la clase dominante ha utilizado la pandemia para transferir billones de dólares a los mercados financieros a través de la Reserva Federal. Los beneficios y la riqueza de la elite empresarial-financera quedan a salvo a costa de la miseria social, como ya observara hace siglo y medio un tal Karl Marx.
La lucha contra la pandemia no es sólo una cuestión médica; es una cuestión de lucha de clases, de la clase trabajadora contra el establishment político y el sistema capitalista que defiende.
Fuente: https://www.globalresearch.ca/depression-usa/5712447
http://canarias-semanal.org/art/27588/la-nueva-gran-depresion-en-estados-unidos