DISCURSO DE PUTIN A LA OLIGARQUÍA EMPRESARIAL RUSA: “SUS INTERESES SIEMPRE SERÁN NUESTRA PRIORIDAD” (VÍDEO)

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Del socialismo al capitalismo: cómo el pueblo ruso fue saqueado y estafado por la misma oligarquía que hoy sigue detentando el poder

Este martes, 18 de Marzo, Vladímir Putin prometió a los empresarios rusos que sus intereses serán protegidos, asegurándoles estabilidad en un mundo donde Occidente ya no es una opción. Pero, ¿cómo llegó Rusia a este punto?, se pregunta Manuel Medina, autor de este artículo. Detrás del discurso de Putin se esconde una historia de traiciones, violencia y saqueo. Del bombardeo del Parlamento en 1993 a la consolidación de la oligarquía bajo el capitalismo de Estado, este artículo revela cómo se destruyó el socialismo y cómo hoy Putin sigue garantizando el poder de quienes se beneficiaron de aquella catástrofe social y humana.

 POR MANUEL MEDINA (*) PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

     El pasado martes, 18 de marzo, Vladímir Putin se dirigió a los líderes de la Unión de Empresarios de Rusia con un mensaje un claro: el país ya no debe esperar la vuelta a los negocios con Occidente, pero su Gobierno garantizará que las empresas rusas prosperen.

    “Los intereses de las empresas rusas, sus negocios… siempre serán nuestra prioridad”, afirmó rotundo el presidente ruso, prometiendo seguridad y estabilidad a la élite empresarial del país. (1)

        Sus palabras son reveladoras. ¿Por qué Putin se muestra tan comprometido con la protección de los oligarcas? Para entenderlo, hay que remontarse tres décadas atrás, cuando Rusia pasó de ser una economía socialista a convertirse en un auténtico paraíso para unos pocos privilegiados.

    EL HUNDIMIENTO DEL SOCIALISMO Y EL SURGIMIENTO DE LA OLIGARQUÍA

      En 1991, la URSS colapsó y con ella desapareció la economía planificada. Aquel país que había llegado a convertirse en la segunda potencia mundial, que había logrado garantizar el pleno empleo, vivienda, salud y educación a toda su población, fue sustituido por un modelo de mercado sin restricciones, muy similar al «modelo pistolero» del Oeste americano que durante el siglo XIX había logrado imponerse en los Estados Unidos.
 


    “El capitalismo en Rusia no se impuso por elección, sino con tanques y represión.”
 

     La transición de una sociedad a otra fue devastadora para la gran mayoría de los rusos, pero enormemente lucrativa para una minoría de oligarcas que supo aprovechar el caos para acumular riquezas descomunales.

     Según el análisis del libro «El socialismo traicionado«, de Roger Keeran y Thomas Kenny, la desaparición de la Unión Soviética no fue el resultado inevitable de un sistema ineficiente, como se atrevieron a afirmar los propagandistas occidentales, sino una traición realizada desde dentro mismo del sistema. Gorbachov, con su perestroika y azuzado por Margaret Thacher, se encargó de abrir la puerta a reformas capitalistas, y Boris Yeltsin las llevó a su máximo extremo, liquidando la propiedad colectiva y entregando los bienes del Estado y la sociedad soviética a manos privadas.

      El resultado fue la creación de una clase de oligarcas que se enriquecieron con la privatización de las empresas estatales. La promesa de una economía libre y próspera para todos se tradujo en la venta a precio de saldo de gigantes industriales y energéticos a un puñado de individuos estrechamente conectados con el aparato del Estado.

    VIOLENCIA Y REPRESIÓN: EL BOMBARDEO DEL PARLAMENTO

          Contrariamente a la idea que de forma perseverante se ha venido transmitiendo a las sociedades occidentales, la imposición del capitalismo en Rusia no fue un proceso pacífico ni un camino de rosas. En 1993, el Parlamento ruso, todavía dominado por sectores que trataban de frenar las reformas neoliberales de Yeltsin, intentó limitar drásticamente su poder. La respuesta del presidente fue brutal: ordenó a los tanques disparar contra la Casa Blanca, sede del Congreso, en un episodio que dejó cientos de muertos.

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   Este fue el punto de no retorno. Tras aplastar cualquier resistencia política, Yeltsin aceleró las privatizaciones, permitiendo que los principales recursos del país terminaran en manos de un reducido grupo de nuevos magnates. El pueblo ruso quedó despojado de lo que durante décadas había sido suyo.

     Un testigo de aquellos años, citado en «El socialismo traicionado», relataba:

      “Los burócratas del gobierno vendían empresas enteras como si fueran suyas. Había personas que se hicieron multimillonarias en cuestión de días comprando fábricas por unos pocos miles de dólares.”

       El costo social fue aterrador. La economía rusa se desplomó en un 50%, el desempleo se disparó, la esperanza de vida cayó en picado y la pobreza se extendió a lo largo y ancho de todo el país.

   PUTIN: EL BONAPARTE  RESTAURADOR DEL ORDEN, PERO NO DEL SOCIALISMO

     En 1999, el caos en Rusia era insostenible. La corrupción y el crimen organizado controlaban sectores clave de la economía, mientras el gobierno era incapaz de garantizar siquiera el pago de pensiones y salarios. Fue en este contexto que Yeltsin eligió a Vladímir Putin como su sucesor, confiando en que restauraría la estabilidad sin amenazar los intereses de los oligarcas.

      Putin llegó al poder con una estrategia clara: reafirmar la autoridad del Estado sin desmantelar el orden económico que había nacido del saqueo de los años 90. Durante sus primeros años en el Kremlin, efectivamente, logró reducir la influencia de los oligarcas más descaradamente gansteriles,  como el malhechor Mijaíl Jodorkovski, pero ni de lejos se atrevió a cuestionar la estructura de pillaje del capitalismo ruso. En lugar de eliminar la oligarquía, se limitó a subordinarla a su propio liderazgo.

     Bajo su mandato, Rusia pasó de ser un país controlado por mafias a un régimen de capitalismo de Estado, donde los grandes empresarios operan bajo la protección del Kremlin

     Es en este contexto donde cobra sentido su discurso a los empresarios este 18 de Marzo: el Estado ruso no es enemigo del gran capital, sino su garante.

 

    “La economía rusa sigue en manos de unos pocos, mientras millones sobreviven con salarios miserables.”

¿POR QUÉ PUTIN DEFIENDE A LOS OLIGARCAS?

     Muchos rusos ven en Putin a un líder fuerte que salvó al país del caos postsoviético. Sin embargo, su modelo de gobierno no supuso ninguna ruptura con el nuevo modelo capitalista, sino tan solo una continuidad bajo nuevas reglas. La razón por la que hoy Putin promete a los empresarios rusos que sus intereses serán protegidos es simple: sin ellos, su régimen no puede sostenerse.

      El presidente ruso ha consolidado un sistema en el que la estabilidad política y económica dependen de la alianza entre el Estado y las grandes empresas. A diferencia del alcohólico Yeltsin, que entregó el país a los oligarcas sin condiciones, Putin ha construido una suerte de  modelo bonapartista, en la que el poder político domina al poder económico, pero sin proponerse desafiar la propiedad privada de los grandes capitales.

    “Putin no destruyó la oligarquía, solo la subordinó a su poder.”

      El problema de fondo es que esta estructura sigue siendo profundamente desigual. Mientras una minoría sigue enriqueciéndose con los recursos estratégicos del país, millones de trabajadores rusos enfrentan salarios bajos, falta de derechos laborales y una economía que sigue sin garantizar el bienestar para todos.

LA HERENCIA DEL SAQUEO SIGUE VIVA

      El discurso de Putin ante los empresarios deja claro que Rusia continúa siendo un país donde el poder económico sigue en manos de una élite privilegiada. Aunque el caos de los años 90 quedó atrás, la estructura de saqueo instaurada en aquellos años sigue intacta.

     Putin, huelga decirlo, no restauró el socialismo ni devolvió la propiedad colectiva a un pueblo estafado. Pero lo que sí hizo fue reorganizar el capitalismo ruso bajo su propio control. Y mientras sigan siendo los oligarcas quienes dominen la economía, la promesa de un futuro justo para el pueblo ruso no será otra cosa que una vana ilusión.

(1) Russia Today (RT)

(*) MANUEL MEDINA es profesor de Historia y divulgador de temas relacionados con esa misma materia.

ALGUNAS SIGNIFICATIVAS SECUENCIAS DEL PAYASO BORRACHÍN BORIS YELTSIN,   PADRINO POLÍTICO DEL ACTUAL PRESIDENTE VLADÍMIR PUTIN. 

https://canarias-semanal.org/art/35732/discurso-de-putin-a-la-oligarquia-empresarial-rusa-sus-intereses-siempre-seran-nuestra-prioridad-video

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