
Es poco probable que la transmisión del virus se reduzca significativamente con esta primera generación de vacunas
Los gobiernos con el beneplácito empresarial han sugerido insistentemente que la normalidad llegará con las vacunas. Incluso, cuando se dice que una vuelta a la normalidad no es posible tras la primera generación de vacunas. Basta ver que las vacunas occidentales contra el SARS-CoV-2 han sido convertidas en auténticas vedettes mediáticas
Por CARLOS RAFAEL RODRÍGUEZ PARA CANARIAS SEMANAL. ORG.
El “sentido común capitalista” -que incapacita para imaginar una realidad alternativa a la que vivimos- ve en las vacunas anti covid-19 una panacea. Con ellas, todo puede volver a la “normalidad” dejando atrás los confinamientos, las medidas de distanciamiento social y la reducción de aforos.
Sin embargo, las vacunas que supuestamente resolverán el problema -sin considerar siquiera la responsabilidad que tiene el propio sistema en el origen de la pandemia- no serán “la pócima mágica” que los políticos y medios nos venden a diario.
Según publican agencias de prensa en notas poco reproducidas, expertos de la Academia Australiana de Salud y Ciencias Médicas (AAHMS) dudan que las primeras vacunas anti-COVID sean una poción mágica con la que el mundo podría recuperar la normalidad previa a la pandemia.
«Las evidencias que van apareciendo sugieren que las vacunas de ‘primera generación’ que se están ensayando actualmente tienen una buena probabilidad de prevenir la enfermedad relacionada con el SARS-CoV-2, pero es menos probable que prevengan la infección por el virus. Esto significa que es poco probable que la transmisión del virus se reduzca significativamente con esta primera generación de vacunas»– concluye el informe de la academia de salud australiana publicado el pasado 15 de diciembre.
Para los especialistas, más bien será un escenario en el que las vacunas, las terapias antivirales y otras herramientas disponibles reducirán las hospitalizaciones y muertes asociadas al COVID-19.
En este sentido, los académicos sostienen que “la mejor estrategia para equilibrar la salud pública con la reapertura de la sociedad y la economía” es una combinación que pasa por controlar la propagación de contagios mediante pruebas, rastreo de contactos, aislamiento, distanciamiento físico, uso de mascarillas y la higiene de las manos y cuarentenas.
Por supuesto, una mala noticia para mentalidades de economistas “racionales” y políticos afines que únicamente sopesan las opciones que le ofrece el mercado, sin detenerse a pensar en realidades ajenas al mundo de la economía del máximo beneficio que nos ha llevado hasta esta situación.
Es el sentido común mercantil capitalista que subyace a cada actitud o acción política institucional, refrán, canción popular, consejo práctico, chiste etc., que como expresiones sociales, nos ofrecen no sólo la clave del significado de los mensajes del sentido común capitalista en cualquiera de sus modalidades sino, también, de la composición de dichos mensajes expresados en el obvio y “cosificado lugar común”: “tiempo es dinero”.
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