“Nadie calcula cuánta inflación genera la ganancia de los empresarios”

Entrevista al economista político Julio Gambina

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-M.H.: Uno de los temas que estuve observando es que hacia fin de año teníamos una visión un tanto apocalíptica de la situación económica argentina. Esta ha dado paso a un escenario más estable, pero de alguna manera se replantea la posibilidad de esta visión a la que hacía referencia, o se traslada, a los primeros cien días del futuro gobierno, donde se instala el debate si hay que llevar adelante una política de shock devaluatorio con apertura externa o, por el contrario, una política cambiaria gradualista. También entra en el debate el tema de los subsidios. ¿Cómo ves el futuro económico de nuestro país en relación a esta discusión?-J.G.: Creo que esa discusión está contenida en el sostenimiento y mantenimiento de la correlación de fuerzas actuales que supone seguir generando condiciones para la obtención de ganancias y acumulación de capitales. Porque para pensar el futuro hay que ver el presente de conflicto social extendido, con paritarias que no terminan de cerrar, con burocracias sindicales dispuestas a escuchar la voz del Poder Ejecutivo de cerrar convenios colectivos en torno al 26/27/28% y no lo que están demandando los trabajadores de base y algunos sindicatos, por ejemplo, los aceiteros que hoy están de paro por tiempo indeterminado con una demanda que pide un mínimo, no un porcentaje, para el trabajador de planta recién ingresado de $ 15.000. Los azucareros del norte también plantean esa suma, lo que significa un aumento del 42,5% para ese sector. 

-M.H.: Pero también ese tema ha abierto un nuevo debate que tiene que ver con las expectativas inflacionarias. 

-J.G.: Claro, hay un sentido común que indica que el aumento de salarios genera inflación, pero nadie se pregunta, como Daniel Yofra, secretario general de la federación aceitera: “nadie dice cuánta inflación genera la ganancia de los empresarios”, y lo que ha aumentado durante todos estos años es la ganancia empresaria. En los últimos 4 años el sector que más gana es el bancario. Hoy ha sido un día de paro bancario porque sus patronales no quieren negociar. 

-M.H.: Me ha sorprendido la cantidad de sucursales de bancos privados que he visto cerradas. 

-J.G.: Es que la indignación es muy grande. No podemos discutir la actualidad económica desde la lógica de las clases dominantes o de los partidos sistémicos. El desfile de los 3 candidatos en el programa de Tinelli tuvo 35 puntos de rating, no sé bien qué quiere decir, pero es muchísimo. Esto demuestra que no hay diferencias, porque Tinelli empezó con elogios a la presidenta, cuestión acordada con el hijo de Cristina en reuniones, todos los candidatos le dijeron que lo quieren de presidente de la AFA, hay una connivencia absoluta, no hay enemistad. Comentaba esto en una reunión y alguien me decía que atrás de Tinelli está el dinero porque es la televisión negocio, la mercantilización de la política. Los dobles se negociaron previamente, está ampliamente difundido que cada imitador se reunió en la casa del candidato y acordaron todo como en una función de teatro. Lo que quiero señalar es que no hay matices entre ellos, están discutiendo cómo, cuándo y de qué manera harán el ajuste.

Me da la impresión que para nosotros, pensando una lógica desde los trabajadores, desde las organizaciones sociales y populares hay que cambiar esa lógica, por eso me parece fantástico lo que hacen los aceiteros y los azucareros, dos sectores privados que dicen que no les importa el porcentaje y establecen una cifra mínima de ingreso para sobrevivir. La verdad es que cuando ves que el promedio salarial en Argentina es de $ 6.000, que el 70% de los jubilados ganan la mínima, te das cuenta de que gran parte de la sociedad está lejos de los $ 15.000 por mes. Entonces creo que la pregunta sería otra: ¿Puede la economía argentina ofrecer ingresos populares de $ 15.000? Sí que puede, porque la gran diferencia se la llevan las patronales, lo que está instalado como sentido común en Argentina es que lo máximo que se puede lograr es el famoso “fifty-fifty” de la época de Perón, y eso significa la mitad de la capacidad de producción del país para 11 millones de trabajadores y la otra mitad para 2 millones de patrones y dentro de ellos nada que ver con lo que pasa en la pequeña, mediana y la gran patronal. Entonces no es mitad y mitad, es una parte muy grande para pocos y una parte igual de la torta para muchos.

Creo que es un momento de cambiar la lógica, la inflación es crecimiento de precios, y el que lo establece es quien tiene poder sobre el precio de su producto. Hay presiones políticas de las patronales y del Estado para que los trabajadores no defiendan el precio de la fuerza de trabajo. Se generaliza, se da por entendido que si hay aumento de salarios se genera inflación. Las cerealeras facturan entre $ 20.000/26.000 millones anuales cada una, el costo del salario les representa 0,02%, eso quiere decir que las cerealeras no solo pueden dar $ 15.000 sino que pueden dar el doble o mucho más, pero no lo van a admitir jamás, porque si aflojaran y pagaran sería un ejemplo para el resto de las organizaciones sindicales de que no tienen que poner techo a las paritarias. 

-M.H.: A mí me ha impactado y lo recogí en una nota extendiéndome un poco sobre los argumentos y el estudio que ha hecho la Federación de trabajadores del complejo industrial oleaginoso, porque realmente es un planteo muy sólido y nadie se hace eco, solo aparece en los diarios “continúa el paro por tiempo indeterminado de los aceiteros”. Inclusive el pedido salarial está fundamentado en el artículo 14bis de la Constitución Nacional. 

-J.G.: Además argumentan desde la lucha de clases. Se escucha mucho en los medios hegemónicos decir que la lucha de clases es una antigüedad, sin embargo, existe aunque no se vean clases sociales luchando en la calle, porque es toda la rentabilidad que se apropian las empresas, toda la productividad que no transfieren al conjunto de los trabajadores y sus familias. Me parece que es importante recuperar terminología. A veces nos dicen que quienes nos inspiramos en Marx somos antiguos porque escribió El Capital en 1867. 

-M.H.: Además tiene un escrito brillante sobre inflación y salarios que habría que rescatar. 

-J.G.: Salario, precio y ganancia. Nos dicen antiguos porque nos remitimos a un autor de 1867 y resulta que hoy la consigna del poder hegemónico es el libre cambio, que era la de Adam Smith, casi 100 años antes de Marx. 

-M.H.: Ese es un tema que quiero abordar en un programa especial, el rol del Estado en la inversión de punta y la vinculación con tu último libro, Crisis del capital, donde hacés mucho hincapié en esto. 

-J.G.: Estamos hablando del Estado capitalista, y su principal función es sostener lo que muchas veces este gobierno ha llamado “capitalismo serio”. Ahora ya no lo dice solo este gobierno sino la oposición con capacidad de ser gobierno. Es muy habitual escuchar a políticos con posibilidad de gobernar decir “queremos un país normal”, país normal del capitalismo, por supuesto. Podría interpretarse que un “país normal” es donde se cumplan los derechos de todos. 

-M.H.: O un país mejor, el lema que se ha instalado en la campaña política. 

-J.G.: Habría que ver para quién, porque podría decir que un país mejor es un ingreso mínimo para toda la población en las condiciones actuales de $ 15.000 pesos por mes. 

La Conferencia internacional del 3, 4 y 5 de junio es una ocasión formidable para debatir lo que representó, representa y representará el endeudamiento público en nuestro país 

-M.H.: No quiero dejar afuera el tema de la deuda externa. Leí un articulo tuyo de principios de mes “Investigación de la deuda en la Argentina”, pero han surgido algunos cuestionamientos, por ejemplo un largo artículo de Héctor Giuliano en el que señala que solo los hechos concretos e inmediatos pueden demostrar el grado de seriedad y buena fe que hay en esta tardía formación de la Comisión Investigadora de la deuda. Caso contrario, dice, estaríamos frente a una medida tomada “pour la galerie”, sería una burla a los intereses económicos del pueblo y del Estado argentino frente a la contradicción mayúscula de un gobierno adscripto al sistema de la deuda perpetua que primero pautó y sigue queriendo pagarla y ahora dice querer investigarla. 

-J.G.: Te cuento que el día que se formó la Comisión Bicameral, hace 15 días, con Giuliano y otros compañeros y compañeras, presidida por Adolfo Pérez Esquivel, hicimos una audiencia pública en el Congreso. Me animo a decir que, porque nosotros convocamos a esa audiencia pública e invitamos a todos los legisladores, de la noche a la mañana apareció la convocatoria a la conformación de la Bicameral. Hace 40 años que venimos pidiendo la investigación de la deuda, a Alejandro Olmos se le fue la vida en esa demanda. Por lo tanto, aunque sea “pour la galerie”, como dice Giuliano, la constitución de una Comisión Bicameral, en sí mismo, es un dato importante y lo deseable sería que la población argentina le exija al Parlamento que haga un trabajo en serio. Hace 15 días se reunieron, la primera reunión para discutir el reglamento iba a ser el martes pasado y se suspendió. 

-M.H.: Sí, tengo la misma información porque estuve con uno de los asesores del diputado Claudio Lozano. 

-J.G.: La pasaron para el jueves de la semana pasada y se suspendió, se iba a hacer hoy y no me consta que se haya hecho. Han pasado 15 días de su constitución, la Comisión tiene un mandato de expedirse en 180 días. Puede ser que esto termine como una comisión más que se constituye, pero el solo hecho de hacerlo es importantísimo porque el argumento que nos daban antes se basaba en que ya no se podía investigar, que había pasado mucho tiempo, que el gobierno de Alfonsín la legitimó, así como el de Menem y De La Rúa, lo mismo con Néstor y Cristina que hicieron canjes, etc. Y si me apurás te digo que no van a investigar ni va a pasar nada, pero igual se rompió con ese argumento y coincide con que a principios de abril se constituyó una Comisión parlamentaria en Grecia. Se podría articular lo que se investigue allá con lo que se investigue acá, además, si estás investigando es porque tenés una sospecha y lo que corresponde en tal caso es suspender los pagos. 

-M.H.: ¿Cómo juega en este contexto la convocatoria a la Conferencia Internacional sobre la deuda que se hará los días 3, 4 y 5 de junio en la Ciudad de Buenos Aires? 

-J.G.: Es una iniciativa política popular que demuestra que teníamos razón, planteábamos la duda en relación a la comisión, no sabemos si en 180 días se expedirá, pero sí sabemos que queremos desarrollar una campaña popular para discutir con la sociedad y en ese sentido es muy útil el papel de tu programa y otros de carácter alternativo que difunden estas iniciativas. Va a ser muy importante, vienen compañeros de primer nivel de casi toda América Latina. 

-M.H.: Espero contar con tu presencia para la presentación de un libro que se llama justamente “La tragedia griega”, que se conforma de un material aportado por James Petras, donde participa también nuestro economista político Claudio Katz y me gustaría que ese encuentro sea el marco para la presentación de este material que he compilado. 

-J.G.: Inscribí la actividad y que forme parte de los talleres. Estamos convocando a todos, no hace falta pensar lo mismo, queremos que la sociedad debata sobre qué es lo que hay que hacer. La Argentina está pagando todos los años entre 11.000 y 12.000 millones de dólares, es la cifra más importante del presupuesto nacional, es un disparate.

Nos estamos endeudando, volviendo a tu pregunta original, cuando hay este clima de que la cosa está mejor es porque la Argentina se está re-endeudando, y esa nueva deuda habrá que pagarla cuando venza y ahí habrá que ver qué vamos a decir de la situación económica cuando empiecen a caer los vencimientos.

La deuda es un cáncer y la sociedad argentina tiene que discutirlo para tomar una postura política sobre qué hacer. Por eso la Conferencia internacional del próximo 3, 4 y 5 de junio es una ocasión formidable para extender el debate sobre lo que representó, representa y representará el endeudamiento público en nuestro país. 

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