Renta Básica y pobreza

 Los ínclitos sindicatos oficiales publicitan la recogida de firmas para la tramitación de una I. L. P que permita discutir la implantación de una Renta Mínima de Integración. Sus argumentos son los que expone uno de los dirigentes de Economía y Empleo de I.U.: “nuestra visión de la renta básica se basa en el derecho universal a una vida digna, garantizado por la Constitución Española (¿??). Ese derecho universal es exigible pero, naturalmente, sólo por quienes no lo tienen garantizado”(????). “Entendemos que el número de beneficiados por una iniciativa de este tipo podría llegar a cerca de dos millones de personas. Tampoco la renta básica puede ser un sustituto de salarios bajos. Los salarios deben ser dignos. No se pueden construir coartadas para mantener trabajadores pobres”(¿???). “Entendemos que asegurar una vida digna -detalla- no depende exclusivamente de garantizar una renta básica. Esto implicaría una visión exclusivamente monetarista y poco coherente con un modelo de Estado Social”(¿??). 

Se habla, pero se dice poco y mal, y se engaña, pero mucho. Si es un derecho universal, no puede ser solo para dos millones de personas. ¿Qué se quiere decir con que es exigible pero solo para quien no lo tiene garantizado, cuando nadie lo tiene garantizado? Efectivamente, una vida digna no depende exclusivamente de una Renta Básica, pero es básica no ya para un Estado Social que no tenemos, sino para evitar el hambre que asola hoy a muchos niños en este Estado.

No puede ser sustituto de salarios bajos, pero la realidad es que los salarios son ya paupérrimos y la tendencia es que lo sean cada vez más; situación íntimamente ligada a que la necesidad empresarial del propio trabajo tiende a desaparecer y sindicatos oficiales y partidos institucionalizados negocian salarios a la baja por permanencia de puestos de trabajo, con lo cual ni puestos, ni dinero.

Pero comparemos para ver qué diferencias se dan entre Renta Mínima de Integración y Renta Básica.

La R. B. destruye la pobreza [1] y acaba con el paro. No es un subsidio condicionado como la R. M. I.: el tipo impositivo marginal que se aplica a la R. M. I. es del 100%, es decir, se pierde completamente ante el mínimo ingreso por trabajo u otra fuente de renta y se encuentra a merced de controles por parte de loa funcionarios/gobernantes, que además pueden modificar a la baja las condiciones de insuficiencia de los ingresos recibidos. La R. B. no se ve limitada por otros ingresos, sólo marca un nivel básico, a partir del cual las personas pueden obtener otro ingreso. La R. B., en contra de lo que dicen algunos (desde todas las identificaciones políticas, pero conservadores todos) puede ser un estímulo para desarrollar trabajos remunerados, mientras que los subsidios condicionados no sólo no suponen este incentivo sino que lo castigan.

La R. B. se garantiza antes de una situación de peligro de pobreza; la R. M. I., los que la obtienen, no solo la obtienen dentro de una situación ya complicada, sino que la pueden perder en cualquier momento. No es un derecho social, sino caridad.

La R. B. evita el sentimiento de culpabilidad, fracaso e inferioridad, siempre unidos a la estigmatización social y disfunciones afectivas y familiares, cosa que la R. M. I. no hace.

Por fin, la cuantía no puede ser de 426-428 euros mensuales, ya que está claro que esa cantidad no da para pagar habitación, comida, luz, calefacción, etc. Esta cuantía no puede en ningún caso ser inferior al reconocido umbral de la pobreza: ejemplo. 7.182 € por persona para España en 2012.

La financiación de una R. B. [2], igual o superior en su cuantía al índice de pobreza, es justa, pero es que es necesaria y perfectamente posible mediante reformas impositivas, ahorro en otras prestaciones públicas, eliminación de gastos inútiles para la población [3], y re direccionamiento presupuestario. Aproximadamente un 80% de la población se verá favorecida económicamente con su implantación, pero además hay que agregar los beneficios psicológicos y el aumento en independencia y libertad individual.

Con la implantación de la R. B., la pobreza desaparece inmediatamente, y además se posibilita el reparto del trabajo asalariado y su mejor remuneración, así como la independencia económica y personal de esa parte de la población que, aún hoy, ve limitado su ejercicio de libertad por depender económicamente.
Notas
[1] Según el INE 26/03/2015 sobre les resultados definitivos de la Encuesta de Condiciones de Vida, el porcentaje de población en riesgo de pobreza pasa del 20,4% en el 2013 al 22,2% en el 2014.

[2] Para explicación de cómo financiar la R. B, consultar estudios de Jordi Arcarons, Daniel Raventós, Lluís Torrens, Antoni Domènech y otros profesores y catedráticos de economía que han elaborado un completo estudio de simulación que cuantifica el coste de la renta básica; “La renta básica se puede financiar”. Red Renta Básica.

[3] En 2.013 se dedicó a gasto militar la cifra de 25.206,75 millones de euros, (según los presupuestos generales eran 5.913,65 millones de euros los presupuestados). Está claro que para los intereses sociales es mucho mejor dedicar esos miles de millones a pagar R. B. que a ocupar países. 

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