RACISMO. Baltimore: el nuevo estallido contra la violencia policial

Una manifestación en Baltimore el 19 de abril. Foto: Stephen Malkisethian.
La ciudad de Baltimore vive sus últimas horas antes del toque de queda decretado por la alcaldesa tras las protestas por la muerte de un joven negro a manos de la policía, que han dejado al menos 27 detenidos.
J de la Jara/ Diagonal

@zellieimani: Blacks aren’t destroying their communities. It was already destroyed by decades of economic racism. #Baltimore

(Los negros no están destruyendo sus comunidades. Ya estaban destruidas por décadas de racismo económico).
Baltimore es una ciudad del Estado de Maryland que hoy es noticia porque su alcaldesa, Stephanie Rawlings-Blake, ha anunciado un toque de queda en la ciudad que se empezará a aplicar a partir de las 22:00 y que se prolongará durante una semana entera. La causa: las violentas protestas desencadenadas en la ciudad tras lamuerte de un joven negro que se encontraba bajo custodia policial.
El joven asesinado es Freddie Gray, de 25 años, quien sufrió un golpe en la espaldacuando la Policía de Baltimore le detuvo el pasado 12 de abril, presuntamente por“mirar mal” a un teniente y salir corriendo. Una semana después, el 19 de abril, Gray fallecía en el hospital debido a la herida. Según informó la familia de Gray a TeleSur, “el 80 por ciento de su columna vertebral estaba partida a la altura del cuello“.
El funeral del joven, al que asistieron miles de personas y que transcurrió de forma pacífica el pasado sábado, se convirtió en un nuevo capítulo de protestas contra los prejuicios y abusos que sufre la población negra por parte de la policía de Estados Unidos. Las autoridades, quizá intuyendo la oleada de protestas, decidieron suspender a seis policías de Baltimore mientras se investigan las circunstancias de la detención y muerte de Gray. Sin embargo, la medida no consiguió evitar que la protesta culminara con unos episodios de violencia que dejaron 35 detenidos y varios agentes lesionados.
El pasado mes de diciembre miles de personas se manifestaron pacíficamente en Washington contra la violencia policial y un sistema judicial que castiga a la minoría negra. La marcha hacia el Capitolio, que fue acompañada por decenas de manifestaciones pacíficas en otras ciudades, congregó a los familiares de Eric Garner, Michael Brown, Tamir Rice, Akai Gurley y Trayvon Martin, las últimas víctimas mortales de la violencia policial estadounidense en los últimos meses.La respuesta de Obama a las protestas fue la creación de una comisión de expertos para mejorar la confianza entre la población afroamericana y la policía, y reducir las muertes por disparos de agentes.
En marzo, esta comisión difundía un informe preliminar con recomendaciones que abogaban por “una policía más cercana a la comunidad, que esté más supervisada, y seamás preventiva y menos violenta“, dejando muy claro que su aplicación dependería del Gobierno federal y su capacidad de influir en los cuerpos policiales de los estados.
Un mes después, la muerte de Gray en Baltimore evidencia lo mucho que queda por hacer. A tenor de la escalada de violencia vivida en las calles de la ciudad tras las protestas del lunes no parece que dicho informe haya despertado tampoco demasiadas esperanzas en una ciudad en el que más del 60% de la población es afroamericana.Y es que tal vez redactar un informe de recomendaciones o generar iniciativas como My Brother’s Keeper, plataforma para impulsar el avance de jóvenes afroamericanos, no sean medidas suficientes para un país cuya policía ha matado a más de 2500 personas desde 2011.
Según el último balance policial, hay 27 detenidos y 15 agentes de la policía heridos, así como importantes daños materiales, coches incendiados y varios comercios saqueados. A lo largo de la jornada de hoy se suceden las muestras de repulsa de autoridades, personalidades públicas y medios de comunicación que piden el fin de los disturbios y exigen que caiga sobre sus autores todo el peso de la ley. Muestran su preocupación por la violencia callejera y justifican el Estado de Emergencia asociando los disturbios en la ciudad con el tráfico de drogas y la pobreza.Para la serie de televisión The Wire quedan las desastrosas consecuencias sociales de la guerra contra las drogas; la decadencia de la clase trabajadora industrial; los entresijos de un poder político marcado por la corrupción, la especulación urbanística y el fracaso del ideal de la igualdad de oportunidades en la educación.

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