“Yo no creía que fuéramos capaces de hacer una cosa como ésta”

“Yo no creía que fuéramos capaces de hacer una cosa como ésta”

Escrito por Sebastián Giraldo Quintero

“Yo no creía que fuéramos capaces de hacer una cosa como ésta”

Liberando la madre tierra, compartiendo sus frutos y el por qué y el para qué de este proceso de soberanía territorial. Así, cargados de energía, de vivencias, de dignidad y de alimentos, los pasados 23 y 24 de marzo, una comitiva del proceso de liberación de la madre tierra que le disputa 2.500 hectáreas al monocultivo de la caña en el valle del Cauca desde el 2014, arribó a barrios populares de la ciudad de Cali, así como su Universidad pública, para compartir los frutos de su labor, tanto en lo espiritual como material.

 

 

Fue una bella jornada la vivida durante los días 23 y 24 de marzo. La alegría era palpable por doquier, igual el sentimiento de solidaridad e igualdad. Pocas veces es tan evidente que un proceso social avanza, que un proceso social arroja tantos frutos, y que sin mezquindad los comparte. Una clara acción decidida con un propósito común: construir juntos, única manera que tenemos los de abajo para poder avanzar en nuestra disputa contra los de arriba.

 

Para conocer los pormenores de esta imaginativa acción, desdeabajo conversó con un Liberador proveniente desde el norte caucano.

 

 

desdeabajo (da). Compañero, ¿cuál fue el propósito que animó esta marcha de la comida hacia Cali?

Liberador. Bueno, ya es el segundo día, estamos casi al cierre de la marcha de la comida y de lo que se ha tratado es de compartir la cosecha de la tierra que esta liberándose o de la tierra que ya ha sido liberada. La tierra que esta liberándose le llamamos a las ocho fincas que están en proceso de liberación, pero la tierra que ya ha sido liberada la llamamos resguardos, porque entre los años 70 y 80 del siglo XX se lideró una gran lucha que permitió que tierras que estaban en manos de los grandes terratenientes retornaran a sus habitantes ancestrales: las comunidades indígenas. Estas tierras han producido bosques, agua, comida, biodiversidad; varias décadas después, ahora, en el siglo XXI, la marcha de la comida ha traído productos de las dos cosechas, de las tierras de resguardo y de las tierras que están en proceso de liberación. La intención fue esa, venir a la ciudad, compartir y traer un mensaje que se pone directamente en el plato de una familia diciéndole: aquí está presente la liberación de la madre tierra.

 

da. ¿Y cuál ha sido el recibimiento a la liberación de la madre tierra en esta ciudad?

Liberador. El balance es extraordinario, pues todo lo que planeamos lo alcanzamos a realizar en estos dos días, con un poquito de cargas en los tiempos y en la logística, pero todo se concretó. El recibimiento para la liberación en los tres puntos donde estuvimos fue muy grande. En la Universidad del Valle, trabajando en sus huertas y con colectivos de todo tipo; en el Distrito de Agua Blanca, donde nos recibió la Casa Comunal del Chontaduro, junto a otros colectivos que llegaron, y el día sábado en Alto Nápoles, en el huerto de la fundación Colprovis, y en la Casa de educación popular de Cecucol. Todos los recibimientos fueron muy desde la expresión artística, desde sus propias formas. Consideramos, que el mensaje llegó y caló muy hondo.

da. ¿Cómo sintió usted el desarrollo de lo planteado?

Liberador. Una berriondera. Que lleguen 6 chivas cargadas de revuelto al Distrito de Agua Blanca, eso es una cosa que no había sucedido nunca en la historia, a pesar de que fuera tan sencillo poner chivas en una calle. Que llegara comunidad nasa, pero también estudiantes, colectivos, gente de Medellín, de Bogotá a esta movilización de la comida, fue motivo de mucha algarabía y de mucho impacto en el corazón, tanto de quienes llegamos en las chivas como de las personas del barrio que estaban en sus casas alrededor de las siete de la noche del día viernes viendo televisión. Eso fue impactante, apenas escucharon el bullicio salieron a asomarse diciendo, “¿bueno, y estas chivas aquí a qué vienen?”. Lo mejor es que antes de llegar al Distrito de Agua Blanca tuvimos la fortuna de retrasarnos en la agenda y pudimos recorrer las calles de la ciudad, desde la Universidad del Valle hasta Marroquín 3, cruzando unas calles que se habían elegido estratégicamente para hacer más visibles las chivas, todo en mitad de la hora pico.

Quiéranlo o no, todos tuvieron que ver las chivas cargadas de gente y de revuelto, así que alguién podía cerrar los ojos pero ahí estaban las chivas al lado de las grandes filas de carros, de buses del MIO, la gente que estaba en las tiendas, en los bares, en las cantinas, en las terrazas de la casa, pues fueron miles de personas las que físicamente, no por televisión o por redes, sino físicamente, las que pudieron ver la marcha de la comida en Cali.

 

 

da. Esto pareciera un gran avance para la liberación, ¿qué expresa, según su opinión, todo esto?

Liberador: Luego de lo realizado en cada uno de los sitios elegidos para esta actividad, lo que vemos es que la semilla de la liberación se ha regado bastante, que ha crecido, y que sigue creciendo y regándose; un compañero en una de las chivas decía “yo no creía que fuéramos capaces de hacer una cosa como esta”, estaba sorprendido de que una aparente lucha tan pequeña que se desarrolla en las parcelas de algunas fincas del norte del Cauca fuera a convocar tanta gente y tanto movimiento, tantos corazones en la ciudad de Cali. Sobre todo fue algo pertinente, pues las necesidades de las gentes son tremendas, y podemos decir que en menos de 10 minutos ya habíamos repartido todos los bultos de revuelto que trajimos al Distrito.

 

da. Cuéntenos alguna anécdota a partir de lo organizado para distribuir frutos de la liberación…

Liberado: Algo bonito que ocurrió: descargamos el revuelto y varias personas hicieron el montoncito de plátano, de yuca, de zapallo, de limones, como para que pudiera entregarse a mucha gente, y salieron alrededor de 300 montoncitos en la calle. Cuando uno de los compañeros vio la montonera dijo que eran similares a las demostraciones de los cargamentos incautados de coca y de marihuana. Esos de los noticiero son los carteles de la droga, pero nosotros tenemos es el cartel del revuelto y de la liberación, pues es revuelto lo único que traemos y compartimos. Y bueno, son historias que traemos de la grandeza que ha sido esta marcha de la comida.

 

 

da. Viendo las necesidades y las aspiraciones de las personas de los barrios populares, ¿cuál creen ustedes es la enseñanza que trajeron a la ciudad, así como el aprendizaje que se llevan de aquí?

Liberador: Bueno, todavía no ha habido mucho tiempo de procesarlo, aun falta que el corazón vaya soltando todo lo que ha recibido estos dos días, pero lo que sí puedo decir es que la gente que recibió la marcha de la comida pues recibió al mismo tiempo el mensaje de la liberación de la madre tierra, y ese mensaje no quiere decir que ya uno logró como enamorar ese corazón, que ahora va a estar digamos todo el tiempo defendiendo la liberación de la madre tierra, creo que no ocurre así, pero sí se que el mensaje quedó sembrado allí y va a empezar a salir, a crecer; y puede salir en un mes, dos meses, 5 años o 10 años, pero sabemos que ya está esa semilla en el corazón, y por supuesto ya está en la barriga, o sea, la liberación de la madre tierra esta en muchas barrigas de la ciudad de Cali.

 

da. Un compartir que se toma su tiempo para retoñar…

Liberador. Y un compartir que deja otros aprendizajes, por ejemplo, muchos de los limones que se desperdician al pie de los palos en las fincas de los resguardos y de las fincas ocupadas, acá fueron recibidos con agradecimiento por quienes viven entre el cemento y no tiene como cultivar porque fueron desplazados de sus lugares originarios; mucho de lo que desperdiciamos allá acá les hace mucha falta. Allá el banano y el guineo se pierden, mientras acá es apetecido, eso quedó grabado en la gratitud de las personas cuando pasaba y recibía su pedacito de revuelto. Claro, no faltaban los comentarios de la gente diciendo “ah, están en campaña electoral” “¿Será que andan comprando votos?” Pero luego se dieron cuenta que no, que lo que nosotros proponemos es otra cosa, todo esos serán aprendizajes que se darán con el tiempo.

Una enseñanza fundamental es que las necesidades son de todos y todas, el dolor que hay por la disputa por el territorio, el despojo, la falta de alimentación y todos los males que trae este modelo capitalista es de todos, no tiene color ni fronteras, por tanto implica la necesidad de juntarnos cada vez más, indígenas, afros, blancos, el campo y la ciudad, desde abajo y encaminando las luchas.

Otra enseñanza, también fundamental, es que organizarnos o juntarnos con tantas organizaciones y colectivos, en medio de tensiones por momentos, pero en medio de armonía en otros, nos permitió sacar esto adelante; entonces, vamos conociendo las organizaciones existentes y con cuáles podemos ir trabajando.

 

 

da. ¿Otro aprendizaje?

Liberador. Sí. Nuestro propósito no fue mover grandes aparatos ni convocar a grandes estructuras organizativas de las izquierdas tradicionales, ni a Ong’s, ni agencias multilaterales, ni mucho menos entidades del Estado, sino hacerlo de manera autogestionada, entre grupos y comunidades que compartieran el sentir de la liberación de la madre tierra, y esye, creo, es nuestro mayor aprendizaje, pues nos muestra lo mucho que podemos hacer con la entrega y la solidaridad desde abajo, y creo que de aquí en adelante podemos seguir caminando de ese modo, porque consideramos que el tiempo de las grandes estructuras hoy caducó, no dieron los resultados que esperábamos y hoy es tiempo de crear, de inventar nuevas formas, nuevos amores en las luchas, para ver cómo salimos adelante, para ver cómo vamos ganando la pelea al capitalismo.

 

 

da. Bueno, quedamos con el estómago muy contento, esperamos servir la mesa en otras regiones del paísm ojalá muchísimas marchas de la comida más se vengan hacia quienes más lo necesitan en Colombia.

Liberador. Ese es uno de los retos…

 

Recuadro:

 El proceso de liberación sigue en pie de lucha después de 4 años y 4 compañeros asesinados en las fincas; su próxima invitación es al Segundo encuentro internacional a desarrollarse del 28 de junio al 2 de julio en lugar por confirmar, así que todos y todas pendientes.

 

 

https://www.desdeabajo.info/colombia/item/33825-yo-no-creia-que-fueramos-capaces-de-hacer-una-cosa-como-esta.html

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