El renacimiento de las nacionalidades y la consolidación de las naciones en la URSS

El renacimiento de las nacionalidades y la consolidación de las naciones en la URSS

Este artículo fue escrito por M. Chekalin y publicado en “The Communist” (EE. UU.), en Abril de 1940, previamente publicado en ruso en “Pod Znamieniem Marxizma” (Bajo la Bandera del Marxismo), en el año 1939. La traducción al castellano y los énfasis en negrilla están realizados porla AAHS.

El renacimiento de las nacionalidades y la consolidación de las naciones en la URSS

En su trabajo clásico El Marxismo y la cuestión nacional y colonial, el camarada Stalin dio la siguiente definición científica concisa de una nación:

“Una nación es una comunidad históricamente evolucionada y estable de lenguaje, territorio, vida económica y composición psicológica, que se manifiesta en una comunidad de cultura”. (José Stalin, Marxism and the National and Colonial Question, p.8, International Publishers, Nueva York).

El camarada Stalin enfatizó que la presencia de uno de estos elementos esenciales no constituye una formación nacional; además, que la ausencia de uno de estos elementos esenciales significa que las personas bajo consideración no son una nación. Solo el conjunto de todos los atributos indicados por el camarada Stalin se convierte en una nación.

El camarada Stalin mostró además que la formación y el desarrollo de las naciones modernas están conectados con un período histórico definido, la época de la desintegración del feudalismo y la victoria del capitalismo.

En la tormenta y el estrés de las guerras nacionales y las revoluciones burguesas, los principados feudales medievales colapsaron y las nacionalidades no integradas comenzaron a evolucionar hacia las naciones. Estas luchas engendraron y vigorizaron una ideología patriótica nacional, una lengua y literatura nacional. Surgieron estados nacionales.

La base de estos movimientos nacionales fue el desarrollo de las fuerzas productivas y la lucha por un mercado nacional unificado, esencial para el desarrollo del capitalismo. La victoria de las relaciones capitalistas creó las condiciones para la formación de las naciones.

Por lo tanto, la nación es una categoría histórica. Es un producto de la descomposición del feudalismo y de la victoria del modo de producción capitalista. La nación ya fue concebida en el seno de la sociedad feudal, pero no es típica de la época del feudalismo. La nación es un producto de la época burguesa del desarrollo social.

Si, con la definición de Stalin de una nación como criterio, examinamos el modo de vida de ciertos pueblos en las fronteras de la antigua Rusia zarista, queda absolutamente claro que antes de la victoria de la gran Revolución Socialista de octubre, muchos de estos pueblos no habían cristalizado en naciones.

La política del imperialismo militar-feudal ruso apuntaba a estrangular la cultura de los pueblos oprimidos, en su rusificación forzada, para impedir su desarrollo en naciones distintas. Una economía primitiva atrasada, tipos de existencia nómada y seminómada, vestigios de un modo de vida tribal: esta era la condición de los pueblos tayiko, turcomano, kazajo y kirguis en vísperas de la revolución socialista. Está claro que bajo tales condiciones no podrían consolidarse en naciones distintas. Lo mismo debe decirse de las numerosas otras nacionalidades de la Rusia zarista, Udmurtos, Kalmuks, Komis, Chuvashes, Yakutos, etc., que fueron condenadas en esas condiciones a la extinción.

El socialchovinista alemán Karl Kautsky afirmaba que la mayoría de los pueblos de Rusia, particularmente los osetos, los vogulis, los maris y los calmucos, nunca se desarrollarían en naciones distintas, sino que serían asimilados por otros pueblos.

La Revolución Socialista, después de haber derrocado el poder de terratenientes y capitalistas y colocado al proletariado en el poder, finalmente rompió las cadenas de la esclavitud social y la opresión nacional. La Revolución convirtió las antiguas regiones fronterizas coloniales en repúblicas soviéticas independientes y libres. Estableció las relaciones entre el pueblo ruso y los otros pueblos de la tierra “sobre el principio humano de la igualdad, y no sobre los principios de privilegios feudales, que humillan a una gran nación”. (Lenin, Obras escogidas, Vol. XVIII, p.101). El proletariado en el poder descartó la feroz política nacional de terratenientes y capitalistas e inauguró una nueva política bolchevique: una política de amistad y hermandad de los pueblos.

El estado soviético hizo posible que los pueblos y tribus anteriormente atrasadas, con la asistencia del proletariado victorioso de Rusia, pasaran al socialismo al omitir la etapa de desarrollo capitalista, y sobre esta base desarrollarse por primera vez en naciones independientes.

El requisito más importante para la consolidación de las nacionalidades difusas como naciones plenas era la realización de la autonomía regional soviética: la creación de repúblicas autónomas y regiones.

Los defensores de la concepción chovinista de un “Gran Estado”, contrarios a la liberación de las nacionalidades oprimidas -los trotskistas y los bujarinistas- se opusieron a la formación de repúblicas y regiones nacionales y a la consolidación de los pueblos atrasados ​​en naciones independientes. Sostenían cínicamente que muchos pueblos tenían un nivel cultural tan bajo que no podrían aprovechar su autonomía, que esa consolidación nacional provocaría disensión.

El Partido, liderado por Lenin y Stalin, expuso sin piedad y derrotó estas maquinaciones del enemigo. Lenin y Stalin enfatizaron repetidamente que la clase obrera tomó el poder precisamente para asegurar a todos los pueblos de Rusia la verdadera libertad; para asegurarles la posibilidad de construir sus propias repúblicas autónomas y regiones autónomas, y de convertirse en naciones independientes, el único camino seguro hacia la verdadera fraternidad y la amistad de los pueblos.

La consolidación de la nación de Turkmenia

Los elementos nacionalistas burgueses se esforzaron por dirigir el proceso de consolidación de las nacionalidades, a fin de convertir la autonomía nacional en un medio para la opresión de los trabajadores de la nacionalidad dada.

Por lo tanto, los panislamistas y panturcomanos se opusieron a la consolidación de las diversas nacionalidades turcas en distintas naciones. Negaron la necesidad de consolidar a los uzbekos, tayikos, turcomanos, kirguises y kazajos en naciones distintas, contraponiendo a esto la idea de una sola nación turca.

Tratando de socavar la consolidación de estas naciones, los panturquistas caracterizaron la aspiración a la consolidación nacional como una manifestación de la disensión nacional, para eliminar lo que, según ellos, era esencial para todas estas nacionalidades fusionarse en una nación turca.

Con el pretexto de combatir la disensión nacional, los panturquistas defendieron los intereses de las secciones dominantes entre las nacionalidades musulmanas: la burguesía uzbeca y tártara, que se esforzaban por detener el proceso de autodeterminación nacional de pueblos tan débiles como los kazajos, Kirguises, Bashkires y Tayikos, y para prevenir el desarrollo de la lucha de clases dentro de estas nacionalidades.

El camarada Stalin expuso los objetivos tanto de los trotskistas como de los bujarinistas, que expresaban el chovinismo de los grandes estados y los de los diversos elementos nacionalistas burgueses regionales, y demostró que el gobierno soviético ayudaría a consolidar a los pueblos anteriormente atrasados y no integrados en distintas naciones, y que el proceso de consolidación se llevaría a cabo bajo el liderazgo de la clase obrera.

En su discurso, “Las tareas políticas de la Universidad de los Pueblos del Este” (José Stalin, Obra citada, pp. 206-220), el 18 de mayo de 1925, el camarada Stalin indicó que una de las distinciones básicas del desarrollo y la existencia de las repúblicas soviéticas de Oriente, en contraposición a los países coloniales y dependientes, es que “se están desarrollando y consolidando como naciones, no bajo la égida del régimen burgués, sino bajo la égida del gobierno soviético. Este es un hecho sin precedentes en la historia, pero es un hecho”. (Ibid., P.207)

Un ejemplo sorprendente de la consolidación de una nación bajo los auspicios de la dictadura de la clase obrera es la historia del desarrollo del pueblo de Turkmenistán.

En Turkmenistán hay alrededor de 1.400.000 habitantes, de los cuales el 72% son turcomanos. Antes de la Revolución, los turcomanos vivían en el territorio de la antigua región del Trans-Caspio, así como en los territorios de Jiva y Bujara. Los turcomanos fueron conquistados por el zarismo en los años ochenta del siglo pasado. Luego se dividieron en tribus turcomanas separadas: los Tekintzi, Sariki-Suliri, Djafarbai, Akatbai y otros. Entre estos clanes y tribus se prolongó durante décadas la guerra sangrienta, que fue fomentada por los jefes de los clanes.

La base de la vida social era el clan, encabezado por un grupo explotador que se estaba convirtiendo rápidamente en señores feudales. Los vestigios de una sociedad de clanes permanecieron entre los turcomanos hasta el momento de la delimitación nacional de Turkmenistán en 1924 y la introducción de la reforma de la tierra y el riego en 1926.

Cada condado estaba poblado por un clan que se había establecido allí; cada pueblo por una gens. Dicha organización de clanes se reflejó claramente en el sistema de relaciones de tierra y riego en la llamada comuna de tierra – sanashik – bajo las reglas de las cuales el derecho a la tierra y el agua era poseído solo por hombres que estaban casados. Un hombre pobre, incapaz de pagar el precio de compra de una esposa, permanecía sin tierra, un esclavo eterno del bey.

Después del sometimiento de Turkmenia, sus masas trabajadoras sufrieron doble opresión. La política de extorsión de los terratenientes, capitalistas y burócratas rusos se vio agravada por la opresión de los elementos locales patriarcales y feudales. La política del gobierno zarista se dirigió constantemente hacia el fomento de conflictos entre clanes.

Como resultado de la explotación feroz del imperialismo militar-feudal ruso y de los beys y usureros feudales locales, los dejans afligidos fueron desposeídos gradualmente de tierra, agua y ganado. En el momento de la Revolución Socialista, una parte considerable de la tierra y el ganado estaba en manos de beys y usureros. La Revolución encontró a los turcomanos tan desunidos como lo habían estado al comienzo de la conquista rusa; encontró el mismo sistema de clan feudal, la enemistad tribal y de clan y la barbarie.

Articuladamente divididos entre el Turquestán ruso y Bujara, los turcomanos no tenían territorio propio y no poseían ni un lenguaje común ni una cultura común. En esencia, no existía un pueblo turco unido; existía una gran cantidad de clanes y tribus afines que tenían peculiaridades distintas en el lenguaje, el modo de vida, etc.

La delimitación nacional de Turkestán, efectuada en 1924, significaba que las partes de Turkmenistán y Uzbekistán que se había roto artificialmente bajo el imperialismo ruso se reunieron, formando estados nacionales independientes y así acelerando la unificación de las masas trabajadoras de estos países y la finalización de su consolidación nacional. En la delimitación nacional se manifestó el profundo anhelo de los turcomanos y otros pueblos por la consolidación nacional; el impulso de tener sus propios órganos de poder que serían cercanos y familiares para ellos; el impulso de desarrollar una cultura, nacional en forma y contenido socialista Esta delimitación nacional creó la base para la cristalización acelerada de una nación turcomana, sobre la base del orden soviético; dio a los turcomanos el requisito primario de una nación: su propio territorio.

La delimitación nacional de Turkestán aclaró las relaciones nacionales en Asia Central, aceleró el proceso de diferenciación de clases y el desarrollo de la conciencia de clase entre los trabajadores, fortaleció la lucha de los dejans contra los beys, creando las condiciones para el desarrollo de la vida económica sobre la base de su transición a las formas de economía socialista.

La reforma de la tierra y el riego efectuada en 1926 tuvo una enorme importancia para los pueblos de Asia Central. Definitivamente eliminó la comuna terrestre de clan y con ella el poder de los jefes de clan y la distribución de agua del clan, convirtiendo la aldea turcomana de una subdivisión de clan en una unidad económica y administrativa.

En Turkmenistán, 32.000 hogares sin tierra y casi sin tierra recibieron tierra y agua a través de la abolición de las tenencias feudales. Esta reforma creó los requisitos previos para atraer a las masas de dejans a las cooperativas y granjas colectivas. La gran ayuda del Gobierno de la Unión durante los quince años de la existencia de la República Soviética de Turkmenistán ha hecho posibles enormes logros agrícolas. Sólo durante los dos planes estalinistas de cinco años, las inversiones en la agricultura de Turkmenistán ascendieron a 391,8 millones de rublos. En la víspera de la Revolución Socialista solo había 64 arados en las regiones básicas de la antigua Turkmenia. En la actualidad hay en Turkmenia soviética más de 4.000 tractores, aproximadamente 200 cosechadoras y miles de las máquinas agrícolas más complicadas. Se han establecido docenas de estaciones de máquinas y tractores. Las granjas colectivas comprenden el 95,4 por ciento de los hogares dekhan y hay alrededor de cuarenta granjas estatales.

El importante problema del riego, del que depende el desarrollo de la agricultura turkmena, se está resolviendo con éxito. Se han completado grandes construcciones de irrigación y la superficie cultivable total ha aumentado marcadamente. El cultivo de algodón bruto ha aumentado tres veces en comparación con el nivel previo a la guerra. La cría de ganado se está desarrollando rápidamente. De 1936 a 1938 el número de cabezas de ganado aumentó en un 63 por ciento, llegando a 2.344.000 cabezas. Durante los últimos tres años, los ingresos de las granjas colectivas de la república crecieron de 63.000.000 de rublos a 420.000.000 de rublos.

El camarada Stalin ha subrayado a menudo la importancia primordial del desarrollo de la industria en las regiones fronterizas anteriormente oprimidas para terminar con su atraso económico y cultural. En Turkmenia, junto con el avance en la agricultura, la industria se está desarrollando a un ritmo rápido. Las nuevas industrias promovidas aquí incluyen la producción de seda cruda y el tejido de seda (con tres plantas de seda en bruto y dos de tejido de seda). Una planta de azufre se ha construido en Kara-Kum. Otras plantas nuevas incluyen la fábrica de algodón más grande de la URSS, un molino de lavado de lana, un molino de harina con elevador, una fábrica de caramelos, varias plantas de enlatado, una gran fábrica de vidrios de ventana, una gran planta de impresión general, una fábrica de empaquetado de carne y una planta empaquetadora de pescado. La construcción de una combinación química gigantesca en Kara Bughas se está completando. La industria petrolera basada en el campo petrolero Nebitdag está creciendo. Como resultado, la producción industrial en Turkmenia en 1936 fue siete veces mayor que la de 1913. La Turkmenia agraria se ha convertido en un país industrial-agrario. En 1937, la producción industrial constituyó casi el 66 por ciento de la producción total de la República.

Este desarrollo industrial trajo un marcado aumento en las filas de la clase obrera de Turkmenistán. Mientras que en 1925 había 44.500 obreros y empleados en Turkmenia, en 1934 había 103.500, incluidos 13.700 turcomanos, y en 1936 el número de obreros y empleados aumentó a 136.000. En 1924, solo había 72 mujeres trabajando en grandes empresas; en 1936, el número alcanzó el 31 por ciento del número total de trabajadores.

Como resultado de todo esto, el proceso de consolidación nacional abarcó todo el país.

En el momento de la delimitación nacional del Turquestán, todavía no había en realidad un lenguaje literario común en Turkmenia. Existían muchos dialectos tribales.

En la lucha por la creación de un idioma común en Turkmenistán, el Partido Bolchevique siguió firmemente la política de desarrollar y mejorar el lenguaje hablado de las masas de Turkmenistán, rechazando la tendencia nacionalista a favor de una lengua turca. En 1928 se publicó el primer diccionario ruso-turcomano de 20,000 palabras. Ahora la lengua literaria de Turkmenistán está siendo desarrollada con éxito y arraigada en la literatura nacional. Mientras que durante los cincuenta años de dominación colonial de la Rusia zarista no apareció ni una sola obra literaria en Turkmenia, ahora los miembros de la unión de escritores del Turkmenistán soviético han producido bastantes obras literarias. En la actualidad hay en Turkmenia 1.377 escuelas primarias y secundarias, 38 escuelas de fábrica y técnicas y cuatro instituciones de enseñanza superior. El número total de estudiantes aumentó de 7.000 en 1914 a 233,000 en 1939. Como el alfabeto árabe inaccesible ha sido reemplazado primero por el latín y ahora por el alfabeto ruso, las masas trabajadoras de Turkmenia ahora tienen la oportunidad de dominar todo el conocimiento acumulado de la humanidad. La República también tiene ahora su teatro nacional. Hay en Turkmenia cinco teatros de propiedad estatal, seis teatros propiedad de granjas colectivas y estatales, 22 cines, y 606 clubes y bibliotecas itinerantes.

Hay 36 periódicos publicados en lengua turcomana. Del total de las consignaciones presupuestarias de la República y las localidades, el 40% se dedica a las necesidades culturales. La Turkmenia antaño atrasada se ha convertido en una floreciente República Socialista dentro de la gran Unión Soviética.

Así, en el período soviético se ha formado una nación turcomana independiente. Esta nación ha adquirido un territorio común; una economía común basada en un sistema de producción socialista unificado; una nueva cultura turkmena, nacional en la forma y socialista por su contenido; y una lengua turcomana común, familiar y comprensible para las amplias masas independientemente de las distinciones regionales o tribales.

La literatura, el teatro, el arte, imbuidos de contenido socialista, están elevando a un pueblo atrasado a un alto nivel de desarrollo, educando a las masas en el espíritu de internacionalismo proletario, contribuyendo así a un mayor fortalecimiento de la Unión multinacional de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

El renacimiento de la Nación Tayika

El proceso de consolidación nacional bajo el poder soviético es característico de muchos grupos nacionales, particularmente los que habitan en las regiones fronterizas del URSS Lo que se ha afirmado con respecto a Turkmenistán es plenamente aplicable a Tayikistán, que, antes de la Revolución, estaba tan atrasada como Turkmenistán.

El territorio de Tayikistán actual estaba formado por la parte oriental del antiguo Janato de Bujara y de la parte montañosa del Turquestán ruso.

Los tayikos son un pueblo con un rico pasado histórico y cultural. Hace mil años tenían una rica literatura. En su lenguaje escribió Firdusi; Saadi, el famoso poeta del siglo XIII; y el gran científico, enciclopedista y poeta del siglo X, (Ibn Sina) Avicena.

Sujeto a la doble opresión, por un lado por el emir de Bujara y sus funcionarios y beys, y, por otro lado, por el imperialismo militar-feudal ruso, las tribus desunidas de Tayikos fueron degradadas al nivel de las nacionalidades más atrasadas. La alfabetización entre la población de Tayikistán apenas alcanzaba la mitad o tres cuartos del uno por ciento, limitada a los mulás y los oficiales.

La Revolución de Octubre liberó a los trabajadores tayikos de la opresión colonial, y en 1920 una revuelta de los trabajadores, apoyada por el Ejército Rojo, puso fin al poder del Emir de Bujara. Bujara se convirtió en una República Popular Soviética. En 1924, con la delimitación nacional de Turkestan, los Tayikos recibieron un territorio unido, formando la República autónoma Tayika dentro de Uzbekistán. En 1929, Tayikistán se reconstituyó en una República Socialista Soviética, afiliada directamente con la URSS.

Guiada por el Partido Bolchevique, los trabajadores de Tayikistán destrozaron a los enemigos del pueblo, los nacionalistas burgueses, y han logrado un progreso notable.

En lugar de las pocas y pequeñas tiendas de artesanía que existían en el pasado, Tayikistan tiene ahora una industria a gran escala, que incluye una fábrica de máquinas, varias plantas de enlatado, varias fábricas de tejidos de seda, una planta de costura, una factoría de producción de seda y nueve grandes fábricas de limpieza de algodón, técnicamente bien equipadas. La producción en 1938 fue 195 veces la de 1913; el número de trabajadores aumentó de 204 en 1913 a 23,000 en 1939.

Bajo el poder soviético, se construyeron 140 kilómetros de ferrocarriles en Tayikistán. Para indicar los tremendos cambios que han tenido lugar en la economía de Tayikistán en los últimos años, bastará citar algunas cifras sobre el gran sistema de riego en proceso de construcción: el volumen de trabajo de excavación: 26.000.000 de metros cúbicos; la longitud total de la red de riego – 13.000 kilómetros; construcciones de ingeniería – 10.000 unidades.

Esta red asegurará el riego de decenas de miles de hectáreas de tierra, que se utilizarán para el cultivo de algodón egipcio de alta ley. En 1914, las tierras de regadío en Tayikistán ascendieron a 173.000 hectáreas, y en 1937, a 242.000.

La agricultura en Tayikistán se ha convertido en una agricultura colectiva mecanizada a gran escala. De los hogares dejan, el 97 por ciento están en los colectivos. En los campos colectivos ahora operan más de tres mil tractores y miles de cosechadoras y máquinas complejas.

En el desarrollo cultural, los logros de Tayikistan son sobresalientes. En 1914, solo había 400 alumnos en Tayikistán; para 1939 el número llegó a 328.000, o sea que aumentó 820 veces.

En 1938, la población alfabetizada excedió el 70 por ciento del total. Cuarenta y dos periódicos se publicaron en lengua Tayika en 1937. En la década de 1924 a 1934, los gastos presupuestarios para la educación aumentaron de 170,000 rublos a 53.472.000 de rublos, es decir, 314 veces. Una intelligentsia Tayika se ha desarrollado. En 1914, para todo Tayikistán, solo había trece médicos; en 1938 el número había aumentado a 440. Sólo el número de maestros ha llegado a 10.414.

En la actualidad hay en Tayikistán dos colegios de maestros, una escuela de medicina, un instituto de jardinería y fruticultura, un instituto agrícola y 29 escuelas técnicas secundarias. Se ha creado un teatro nacional estatal Tayiko. Una literatura nacional Tayika se está desarrollando. La cultura Tayika, de forma nacional y de contenido socialista, se está desarrollando vigorosamente.

Sobre la base de la construcción socialista, las tribus tayikas anteriormente desconectadas se han fusionado en una nación independiente. En los diccionarios antiguos, la palabra “Tayiko” se definía como “el nombre de una tribu que alguna vez existió”. Ahora los Tayikos no solo existen, sino que constituyen un pueblo políticamente organizado e independiente, que ofrece un ejemplo de progreso económico y cultural poderoso.

En 1925, saludando a los comunistas de Tayikistán, el camarada Stalin, señalando que los tayikos han tenido una rica historia, que sus capacidades organizativas y políticas del pasado eran conocidas por todos, escribió lo siguiente:

“¡Obreros de Tayikistan! Levantad la cultura de vuestro país, desarrollad su economía, ayudad a los trabajadores de la ciudad y del pueblo, reuníos con los mejores hijos de la Patria y demostrad a todo el Este que sois los más dignos descendientes de vuestros antepasados y que estáis sosteniendo firmemente en vuestras manos la bandera de la liberación”.

Bajo la dirección del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética y del camarada Stalin personalmente, los bolcheviques y todos los trabajadores de Tayikistan han convertido a su joven país en una ejemplar república socialista soviética, en una avanzadilla de acero de la Unión Soviética en la frontera del Oriente colonial esclavizado, señalando a todos los pueblos oprimidos de Oriente el camino hacia su liberación del yugo imperialista.

 

La Rehabilitación Nacional de los Gitanos

Tomemos ahora al pueblo más atrasado y desventurado bajo el capitalismo: los gitanos. El idioma de los gitanos tiene una considerable similitud con el antiguo idioma hindú, el sánscrito, y también es bastante cercano al hindi, el idioma más extendido en la India moderna. Esto justifica la suposición de que los gitanos alguna vez vinieron de la India. Los gitanos aparecieron en Europa en los siglos XV y XVI, y en el territorio de la URSS en los siglos XVII y XVIII.

La opresión de los gitanos es, probablemente, la más salvaje, la más sangrienta de la historia de todos los pueblos. Perseguidos y acosados ​​por todo tipo de camarillas religiosas y burguesas, fueron oprimidos de todas las formas posibles en los países capitalistas e incluso sometidos a exterminio. En Europa occidental fueron víctimas de la persecución persistente, del exilio a islas desiertas, de las penas de muerte en todas sus formas.

En la Rusia zarista, los gitanos, principalmente un pueblo nómada, estaban bajo vigilancia policial especial como criminales. De acuerdo con las regulaciones especiales del gobierno zarista, los gitanos fueron excluidos de todos los centros populosos, especialmente de las ciudades. Los gitanos fueron forzados a batallones especiales, utilizados para trabajos particularmente duros. Campamentos enteros de gitanos fueron sometidos a las más viles persecuciones acusados ​​de brujería, robo y canibalismo.

Condenados a la ignorancia extrema, la pobreza y la inmundicia, los gitanos deambularon por los interminables espacios abiertos de la Rusia zarista, buscando la anhelada “buena fortuna gitana”. Nacidos en la miseria en tiendas sucias y ocasionales, crecieron solo para arrastrar una existencia de privaciones y un sufrimiento sin fin. Y la “buena suerte” no estaba a la vista.

Esta era su condición antes de la Revolución Socialista de Octubre. Solo la gran revolución socialista puso en manos de los gitanos la llave de la felicidad. Les abrió las puertas de fábricas y talleres, de granjas colectivas y escuelas; les abrió la oportunidad de un trabajo honesto y productivo; por lo tanto, les abrió el camino hacia el renacimiento nacional.

A pesar de los complejos arreglos necesarios para introducir a los gitanos al trabajo productivo estable, ya se han logrado avances considerables en su economía y desarrollo cultural. De los ochenta mil gitanos que habitan en la URSS, más de la mitad ya han sido transferidos a un modo de vida sedentario. Se han organizado decenas de granjas colectivas gitanas en varias regiones de la Unión, que incluyen miles de familias gitanas. Miles de gitanos participan en la industria y en las cooperativas de productores. Hay estajanovistas gitanos. Hay trabajadores calificados, técnicos e ingenieros gitanos. Hay un buen número de gitanos que han alcanzado la condición de funcionarios del Partido y de la Unión de Juventudes Comunistas. Las escuelas gitanas establecidas para el 1 de enero de 1936 incluían una escuela pedagógica, una escuela secundaria y veinticinco escuelas primarias. En Moscú hay un club gitano. La nacionalidad gitana, muy dotada y musical, no podía bajo las condiciones del zarismo desplegar sus grandes habilidades artísticas. El gobierno soviético ha brindado la oportunidad a los gitanos de desarrollar sus talentos. Moscú tiene el único teatro estatal gitano en el mundo, “El Romen”.

Alfonse Goldsmidt, prominente figura cultural francesa, dio una brillante narración de la primera actuación en el “Romain”, al que asistió durante su visita a Moscú.

“El excelente Teatro Gitano en Moscú”, escribió en 1937, “distinguido, voluble, colorido y vital, sirve como evidencia de la política nacional eficaz y justa de la URSS. Dotado de un alto nivel artístico, singularmente eficaz, multifacético y monolítico en su expresividad y determinación, el Teatro Gitano de Moscú ha despertado en mí el deseo de presentar también este gran logro al mundo burgués. Dejemos que el Teatro actúe en París, Berlín y Londres. Dejemos que demuestre lo que el arte real puede hacer por un pueblo liberado”.

En 1926, por primera vez en la historia de este pueblo, se creó en la URSS un alfabeto gitano. Desde entonces, han aparecido en la lengua gitana obras literarias, libros de texto y otras publicaciones. De entre los jóvenes gitanos, ahora hay escritores, poetas y artistas emergentes. Se está desarrollando una cultura nacional gitana, socialista en contenido. Así, la farsa burguesa y filistea de que los gitanos no son aptos para el trabajo o la vida civilizada ha sido completamente refutada.

Los gitanos ofrecen otro ejemplo que demuestra que la Revolución Socialista y la dictadura del proletariado dan nueva vida a todas las nacionalidades, incluso a las más pisoteadas y atrasadas, y atraerlas a la unión fraternal de los pueblos libres que están construyendo la sociedad socialista.

¿Cuál es el destino final de la nacionalidad gitana en la URSS? ¿Se convertirá en una nación distinta o será asimilada por otros pueblos? Esto depende de una serie de circunstancias. Los gitanos no están en posesión de un territorio común. Están dispersos por el territorio de la URSS en pequeños grupos.

Según el censo de 1926, el número de gitanos en nuestro país ha aumentado desde 1897 en un 88,8 por ciento, pero el aumento de los que hablan el idioma gitano era solo del 22,9 por ciento. Esto indica que los gitanos adoptan los idiomas de las nacionalidades con las que viven y poco a poco se olvidan de su propio idioma. La marginación y el espíritu de clan de los gitanos están reduciéndose continuamente. A medida que se involucran en actividades en granjas colectivas y en la industria, establecen relaciones más estrechas con otros pueblos. Últimamente, jóvenes gitanos en bastantes casos han rechazado las escuelas gitanas en favor de las escuelas rusas, prefiriendo estudiar en el idioma ruso.

Por lo tanto, es probable que la mayoría de los gitanos se asimilen. En su discurso a los estudiantes de la Escuela para Trabajadores de Oriente, el camarada Stalin dijo:

“Indudablemente, ciertas nacionalidades pueden, e incluso ciertamente lo harán, experimentar un proceso de asimilación. Tales procesos ya han ocurrido antes. Pero lo importante es que el proceso la asimilación de ciertas nacionalidades no excluye, sino que presupone, el proceso opuesto de refuerzo y desarrollo de un número de nacionalidades poderosas, ya que el proceso parcial de asimilación es el resultado del proceso general de desarrollo de las nacionalidades”. (José Stalin, Obra citada, p. 211). 

 

El rejuvenecimiento de los pueblos del norte

Veamos ahora, a modo de ejemplo, la situación de los pueblos del norte soviético, que se encontraban entre los más desventurados y oprimidos bajo la autocracia zarista.

Las pequeñas nacionalidades del Norte ocupan el 47 por ciento del territorio de la Unión Soviética. Dispersos sobre esta vasta tierra, dando vida a sus bosques, tundras y taigas, hay veinticinco nacionalidades y tribus, pero con una población total de solo 160.000.

Los evenki (Tunguses), que suman unas 40.000 personas, son los más numerosos de estos Nacionalidades del norte. Los evenki son un pueblo sociable y muy capaz con pronunciadas propensiones artísticas. Incluso en los viejos tiempos se los conocía como los “franceses de Siberia”. Pero estos “franceses” fueron sin embargo sometidos a la misma opresión que los otros pueblos del norte. Para saquear más fácilmente a los pueblos del norte, como era su política con todas las demás nacionalidades, el gobierno zarista los mantuvo invariablemente en la oscuridad y la ignorancia.

Así, en la zona de Turujan, ahora la región nacional de los evenki, la asignación anual del gobierno zarista incluía: 5.619 rublos para la administración local; 2.729 rublos para el mantenimiento del clero, y ¡87 rublos para educación! Como resultado de esta política, antes de la victoria de la Revolución Socialista, ninguna de las nacionalidades del norte tenía su propia escritura, y el analfabetismo era universal. Se difundían incluso historias fantásticas en las que a las nacionalidades del norte las llamaban “Samoyedi” – “autodevoradores” (caníbales).

Solo bajo el poder soviético las nacionalidades del Norte han tenido la oportunidad de un desarrollo libre e igual junto con los otros pueblos de la Unión Soviética. De entre ellos, han surgido grupos de trabajadores activos que ahora proveen de dirigentes a los distritos y regiones nacionales, la forma inicial de autonomía de estas nacionalidades. En 1935-36, los pueblos del Norte tenían 466 escuelas y cinco colegios de maestros. También hay subdivisiones especiales a su disposición en las escuelas técnicas, así como las instalaciones del Instituto de los Pueblos del Norte, ubicado en Leningrado. Una historia de miseria y opresión dejado su lugar a la consecución de un florecimiento cultural y económico.

En la lejana Chukotka, incluye la región nacional de Chukotka. Consideremos uno de sus distritos típicos, el distrito de Chaun. En 1933 no había una persona alfabetizada entre los adultos Chukchi. Los vestigios de la barbarie y los modos de vida patriarcales habían persistido tenazmente. Toda la población nativa vivía en cabañas nómadas. La poligamia y el matrimonio grupal persistieron incluso entre los jóvenes. Estas condiciones fueron fomentadas por los chamanes. En los cortos seis años que han transcurrido, se han establecido soviets de representantes de la población nativa; se han formado cooperativas de productores. Tan rápido ha sido este desarrollo que en 1937 este distrito tenía once escuelas, siete estaciones de radio, un cine ambulante, un hospital, un dispensario y tres estaciones médicas. La población trabajadora ahora tiene a su disposición tractores y remolcadores. En lugar de las cabañas nómadas, han aparecido cabañas europeas modernas, y en cinco asentamientos estas cabañas están equipadas con electricidad. Se ha logrado un progreso similar en las otras regiones y distritos nacionales.

En la parte norte de la provincia de Omsk se encuentra la región nacional de Ostyak-Vogulsk, habitada por dos nacionalidades: los Janti y los Mansi. Esta es una región de 610.000 kilómetros cuadrados, que excede los territorios combinados de Francia y Alemania; pero su población es solo 90.000. La región ha existido durante siete años como unidad nacional.

En la primavera de 1937, el Comité Ejecutivo Central de la URSS aprobó la decisión del Consejo de Nacionalidades de introducir un nuevo alfabeto para los pueblos Janti y Mansi. De conformidad con el deseo de estos pueblos, el alfabeto está formado por caracteres rusos. En 1937, esta región contaba con 173 escuelas de gramática y escuelas secundarias con 13.000 alumnos y dos colegios universitarios especiales, uno pedagógico y el otro médico. Anteriormente, Janti y Mansi no sabían nada de la agricultura. En 1936 tenían 10.000 hectáreas bajo cultivo de granos y fueron servidas por dos estaciones de máquinas y tractores: en 1937 las granjas colectivas comprendían el 67 por ciento del número total de hogares.

Esta región ahora está siendo servida por una red de 91 instituciones médicas, mientras que bajo el zar, la práctica médica estaba confinada aquí a un feldsher solitario [médico de primeros cuidados] que pasaba más tiempo bebiendo que tratando a los pacientes.

Debido a la aplicación exitosa de la política leninista-estalinista sobre las nacionalidades, estas personas están experimentando un renacimiento. Mientras que antes la población disminuía constantemente, ahora hay un alto índice de aumento: en los cuatro años desde 1933 hasta 1937, los Janti y los Mansi aumentaron en un 10 por ciento.

En la provincia de Jabarovsk se encuentra la región nacional de Nanaisk. En el pasado condenado a la extinción, este pueblo ha logrado, bajo el poder soviético, una vida nueva y más feliz. En esta región hay once granjas colectivas y catorce soviets de aldeas que comprenden a los Nanaitsi, gestionados por ellos.

En el pasado, los nanaitsi eran un pueblo nómada. No se dedicaban a la agricultura y no estaban familiarizados con las hortalizas o incluso con las patatas. Ahora están criando granos y vegetales. Anteriormente, los nanaitsi no conocían la leche; ellos nunca habían visto una vaca. Ahora, todas las granjas colectivas tienen productos lácteos en venta. En el pueblo de Naichino hay un colectivo de pescadores próspero, “El nuevo camino”. En 1938, su ingreso en efectivo alcanzó 1.150.000 rublos y el beneficio neto 226.000 rublos. El colectivo pudo poner 136.000 rublos en el fondo de reserva. Naichino ya ha construido una casa con doce apartamentos, una casa de baños de vapor, una guardería, un almacén de verduras y un taller para redes de pescadores. Este año, se está construyendo una gran casa-club.

La granja colectiva, “Nanaisk-Partisan”, que comprende 252 hogares, tiene equipos de recepción y transmisión de radio. Sus miembros han construido una casa club que cuesta 28.000 rublos y tienen una gran biblioteca. “Nanaisk-Partisan” tiene una sala de maternidad y dos baños de vapor. Tiene una planta de energía. Su escuela primaria de siete años atiende a 300 niños. Antiguamente había muy pocas personas alfabetizadas entre los Nanaitsi. Ahora todos los niños de Nanaisk en edad escolar asisten a la escuela. La región posee 31 escuelas de gramática, siete escuelas secundarias, una escuela superior, 21 salas de lectura, tres bibliotecas fijas y 12 bibliotecas itinerantes.

En los últimos años se han construido tres hospitales y diecisiete estaciones médicas con camas de maternidad. (Antes de la Revolución había un solo feldsher para toda la región de Nanaisk)

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Los pueblos que estaban atrasados en el pasado deben su renacimiento a la política leninista-estalinista sobre nacionalidades, al cuidado solícito del camarada Stalin. Estos ejemplos revelan que en la Unión Soviética, sobre la base de la dictadura de la clase obrera, está en proceso un renacimiento magnífico de numerosas nacionalidades, el ascenso del poder económico y las culturas nacionales de los pueblos de la URSS. Quedan refutadas las espurias teorías sobre la existencia de razas “superiores” e “inferiores”, sobre la incapacidad de los pueblos anteriormente oprimidos y atrasados ​​para convertirse en naciones independientes y para crear su propio estado.

Se está logrando con éxito una consolidación de naciones, inaudita en la historia, no bajo un régimen burgués, sino bajo la égida de la dictadura de la clase obrera.

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Está claro que la consolidación de las naciones que se desarrolla en la URSS difiere en principio de la consolidación nacional bajo el capitalismo. La consolidación de las naciones en la época del capitalismo en ascenso siguió bajo el liderazgo de la burguesía y sobre la base del orden social burgués.

La consolidación de las naciones en la URSS procede bajo la dirección de la clase obrera, sobre la base del orden socialista soviético.

La fusión de nacionalidades desunidas en la época capitalista produjo las máximas posibilidades para el desarrollo del capitalismo y condujo a la esclavización de los trabajadores por su propia burguesía nacional.

Bajo el poder soviético, la unificación en naciones independientes de pueblos hasta ahora atrasados y desunidos facilita el acercamiento de sus masas trabajadoras al trabajo político y económico de la construcción socialista; facilita la realización de las tareas de la construcción socialista.

La burguesía, ejerciendo la hegemonía en la consolidación de las naciones durante la transición del feudalismo al capitalismo, trató de adoctrinar a las masas con ideología nacionalista-patriótica y engañarlas con lemas de “unidad nacional” y “libertad nacional”. Desde el principio, la burguesía predicó ideas chovinistas sobre la superioridad de su nación sobre otras y fomentó la desigualdad nacional, el antagonismo y la opresión.

La clase obrera, al asumir el liderazgo del proceso de consolidación de las naciones, educa a las masas trabajadoras en el espíritu del internacionalismo proletario, en el espíritu de la igualdad y la cooperación fraternal de los pueblos libres.

La dictadura de la clase obrera socava los cimientos de la lucha nacional, la desigualdad y la opresión. El internacionalismo es inherente a la naturaleza misma del poder soviético. El patriotismo soviético, un nuevo tipo de patriotismo, es una expresión de este internacionalismo; el patriotismo soviético es internacional y se manifiesta en el hecho de que todos los pueblos de la Unión Soviética, independientemente de su nacionalidad, sean turcomanos, tayikos, ucranianos, chuvases o tártaros, consideran su patria, no solo su región autónoma o república, sino también toda la Unión Soviética multinacional, y están dispuestos a defenderla con sus vidas.

Bajo el capitalismo, cada nación, como decía Lenin, consiste en dos naciones distintas: la burguesía y el proletariado. No puede haber unidad nacional bajo el capitalismo porque hay una lucha amarga entre las clases que forman la nación. La burguesía se esfuerza por representar sus intereses de clase como intereses de la nación, pero invariablemente traiciona los intereses nacionales siempre que estén en juego sus propios intereses.

En la URSS, cada nación es una unidad; no se divide en clases con intereses antagónicos, puesto que ya no hay clases explotadoras, y la sociedad está compuesta por trabajadores de la ciudad y del campo cuyos intereses son idénticos.

En la URSS cada nacionalidad ha logrado una unidad genuina. Criados en el espíritu del internacionalismo proletario, todas las naciones, grupos nacionales y nacionalidades de la URSS están unificadas política y moralmente. Están unidos por el espíritu del patriotismo soviético.

En una lucha implacable contra las desviaciones respecto de la cuestión nacional, contra el chovinismo gran-ruso y el nacionalismo secesionista, el Partido Bolchevique ha ayudado y continuará ayudando en el rejuvenecimiento del nacionalidades atrasadas y su consolidación en naciones independientes. El Partido considera este proceso como un paso históricamente necesario en el camino hacia la completa abolición de los últimos remanentes de desigualdad entre los pueblos de la URSS, lo que creará las condiciones necesarias para la fusión completa de las naciones en la sociedad comunista mundial.

 

El socialismo asegura la libertad de las naciones

La victoria de la política leninista-estalinista sobre las nacionalidades, la realización, bajo la dictadura de la clase obrera, de la consolidación históricamente sin precedentes en naciones propias de pueblos hasta ahora desunidos y atrasados; el florecimiento nunca visto de las culturas nacionales, de contenido socialista, y, por último, la amistad inquebrantable de los pueblos de la URSS; estos logros revisten una importancia histórica mundial.

Se rompen las “predicciones” del renegado Kautsky, que la mayoría de las nacionalidades en la Unión Soviética no se convertirían en naciones, sino que se disolverían entre otros pueblos. La vida ha demostrado que todos los pueblos y tribus de la URSS, incluso los anteriormente atrasados y resignados, han vuelto a la vida bajo el poder soviético y ahora están floreciendo bajo la Constitución estalinista.

La práctica de la construcción socialista no ha dejado ni una piedra intacta de la “teoría” que alegaba la incapacidad innata de los pueblos atrasados para el desarrollo cultural y la condición de Estado.

Los bolcheviques, fieles a las enseñanzas de Marx, Engels, Lenin y Stalin, siempre han afirmado que el atraso de esta o aquella gente no era una consecuencia de sus peculiaridades raciales inherentes, sino un producto del entorno histórico en el que este pueblo vivió. El atraso de los pueblos coloniales, dijeron los bolcheviques, fue el resultado de la política imperialista de las llamadas grandes potencias, que condenan a estos pueblos al perpetuo atraso.

El ejemplo de la Unión Soviética demuestra concluyentemente que, una vez liberado del yugo colonial, y con la ayuda sustancial prestada por la clase obrera rusa más desarrollada, incluso aquellos pueblos anteriormente más atrasados ​​están alcanzando a los pueblos más avanzados en todos los campos de la vida social y política y el esfuerzo cultural.

“Anteriormente había la ‘idea establecida’ de que el mundo ha estado dividido desde tiempos inmemoriales en razas inferiores y superiores, en pueblos negros y blancos, los primeros de los cuales no son aptos para la civilización y están condenados a ser objetos de explotación, mientras que los últimos son los únicos vehículos de la civilización, cuya misión es explotar a los primeros. Esta leyenda ahora debe considerarse como destruida y descartada. Uno de los resultados más importantes de la Revolución de Octubre es que le dio un golpe mortal a esta leyenda, demostrando en la práctica que las naciones no europeas liberadas, una vez atraídas al canal del desarrollo soviético, no son menos capaces que las naciones europeas de promover una cultura verdaderamente progresista y una verdadera civilización.” (JV Stalin, Marxism and the National and Colonial Question, p. 254.)

La solidez y la permanencia de los logros de los pueblos de la URSS en su rehabilitación y desarrollo nacional se basan ante todo en la victoria de la construcción socialista en todas las repúblicas de la Unión Soviética.

En su informe al Duodécimo Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética sobre el tema de la nacionalidad, el camarada Stalin señaló que “todo Oriente considera a nuestra Unión de Repúblicas como una estación experimental”. “Si resolvemos correctamente la cuestión de las nacionalidades, si somos capaces de establecer una colaboración verdaderamente fraternal entre los pueblos, entonces todo el Oriente verá en nuestro país la vanguardia, cuyas huellas debe seguir. “… y eso”, dijo el camarada Stalin, “será el comienzo del colapso del imperialismo mundial”. (Ibid., P. 148.)

El experimento de resolver la cuestión de la nacionalidad sobre la base del socialismo mediante la creación de formaciones estatales nacionales (regiones autónomas y repúblicas), la mejor forma de colaboración fraterna entre los pueblos, ha demostrado ser un éxito total. La Unión Soviética representa un ejemplo de un mundo de naciones, nunca presenciado bajo el capitalismo e inconcebible bajo el predominio de la burguesía.

“Antiguamente, la ‘idea aceptada’ era que el único método para liberar a las naciones oprimidas era el del nacionalismo burgués, el método de separación de las naciones entre sí, el método de desunirlas, el método de acentuar la animosidad nacional entre las masas trabajadoras de las diversas naciones. Esta leyenda ahora debe considerarse como refutada. Uno de los resultados más importantes de la Revolución de Octubre es que le ha dado a esta leyenda un golpe mortal, demostrando en la práctica la posibilidad y la conveniencia del método internacional proletario de liberar a las naciones oprimidas, como el único método correcto, demostrando en la práctica la posibilidad y la conveniencia de una alianza fraternal entre los trabajadores y campesinos de las naciones más diversas basadas en los principios del consentimiento voluntario y el internacionalismo. La existencia de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que es el prototipo de la amalgama futura de los trabajadores de todos los países en un sistema económico mundial único, no es más que una prueba directa de esto. “(Ibid., Página 254.)

El experimento de formar un estado multinacional sobre la base del socialismo ha demostrado ser un éxito total. El estado soviético multinacional ha sobrellevado todas las pruebas y es el estado más sólido del mundo. Los pueblos que lo habitan, liberados para siempre de las cadenas. de la esclavitud capitalista y la opresión nacional, unidos en una amistad inquebrantable y solidaridad fraterna, como lo demuestra la última y poderosa ola patriótica que barrió a todo el país en los días históricos cuando el Ejército Rojo cruzó la frontera occidental para extender su protección a la vida y la propiedad de la población del oeste de Ucrania y de la Bielorrusia occidental. Todo el país reaccionó como un solo hombre al discurso del camarada Molotov, demostrando la unidad del pueblo, el gobierno y el Ejército Rojo.

En el campo del capitalismo, encontramos una imagen completamente diferente. Una y otra vez la vida corrobora las penetrantes palabras del camarada Stalin, de que la enemistad nacional y los enfrentamientos nacionales son inevitables e inexorables mientras el capital esté en el poder, y, a la inversa, la paz entre las naciones y la libertad nacional pueden considerarse seguras, si la dictadura del proletariado está asegurada.

En el curso de decenas de años, la burguesía ha intentado resolver la cuestión de la nacionalidad sobre la base del fortalecimiento del poder del capital. Pero todos los intentos de coordinar el desarrollo de las nacionalidades con el sistema de explotación del hombre por el hombre resultaron estériles, estaban condenados al fracaso.

Hace apenas veinte años, en la conflagración de la primera guerra imperialista mundial, el “parche” del Imperio austro-húngaro se hizo pedazos. Las minorías oprimidas -checos, eslovacos, rutenos, croatas, serbios y otros- no optaron por permanecer dentro de un estado austro-húngaro “unido”. El experimento de formar un estado multinacional sobre la base del capitalismo fracasó.

Esto es bastante comprensible, ya que la razón fundamental de la animosidad nacional en los estados burgueses multinacionales tiene sus raíces en el capitalismo mismo. Los iniciadores de la disensión y la lucha intranacional son los explotadores, los capitalistas, los kulaks, los terratenientes. Son precisamente ellos quienes implantan en los pueblos el sentimiento de mutua desconfianza y fomentan las pasiones nacionalistas.

En la actualidad, somos testigos de cómo el nudo de las contradicciones nacionales se enreda cada vez más, amenazando la existencia misma del capitalismo. Las multimillonarias masas de trabajadores, aplastados por la carga de la opresión de clase y nacional, ya no quieren soportar este yugo. Con una determinación cada vez mayor están volviendo sus ojos hacia la gran tierra del socialismo, donde los pueblos florecen bajo la Constitución estalinista.

La evidencia más llamativa de esto son los recientes acontecimientos en Polonia.

Como resultado de la guerra polaco-alemana, la completa bancarrota interna del Estado polaco fue revelada. El estado polaco multinacional se desmoronó como un castillo de naipes en el transcurso de un tiempo increíblemente corto. El colapso del estado multinacional polaco proporciona una prueba adicional de que la burguesía era impotente para lograr la cooperación de los pueblos, estaba completamente en quiebra en la solución de la cuestión nacional.

El Estado polaco surgió en 1918-19. En él, se incluyeron por la fuerza los territorios del oeste de Ucrania y la bielorrusa occidental, poblada por ucranianos y bielorrusos. De los treinta millones de la población total de Polonia, once millones eran ucranianos y bielorrusos, y los judíos eran unos tres millones. Las minorías nacionales constituían así más del 40% de la población de Polonia.

¿Cuál era la posición de los ucranianos y bielorrusos en Polonia? La burguesía y los terratenientes polacos no solo no les otorgaron ni siquiera la autonomía administrativa, sino que les privaron de la mayoría de los derechos elementales. La política nacional de las clases dominantes de Polonia recreó las características más repulsivas de la política del zarismo ruso. Los capitalistas y terratenientes polacos convirtieron Ucrania occidental y Bielorrusia occidental en su colonia interna, y a los ucranianos y bielorrusos en esclavos coloniales.

En el momento en que los pueblos de la Ucrania soviética y la Bielorrusia soviética experimentaban un gran avance económico y un poderoso aumento de la cultura, de forma nacional y de contenido socialista, los pueblos del oeste de Ucrania y la bielorrusa occidental, entregados para el saqueo a la nobleza polaca, estaban condenados a la decadencia cultural.

Los administradores polacos arrebataron la tierra a los campesinos ucranianos y bielorrusos y se la entregaron a los colonos militares polacos. Todo el aparato estatal en el oeste de Ucrania y en el oeste de Bielorrusia estaba en manos de los polacos. Las personas de nacionalidad no polaca tenían vetado el acceso a puestos gubernamentales. El uso del idioma nativo estaba sujeto a la persecución en todas las instituciones del estado. El idioma polaco dominaba. Las escuelas ucranianas y bielorrusas se cerraron.

Los grupos gobernantes polacos ejecutaron una política de polonización forzada de los ucranianos y bielorrusos. Los gobernantes polacos se jactaron cínicamente de que “dentro de diez años uno no podrá encontrar a un solo bielorruso ni siquiera con una vela”.

Explotación brutal y desvergonzada por los terratenientes y kulaks polacos, supresión y opresión, tal era la suerte de las minorías nacionales, particularmente de los ucranianos y los birlo-rusos, en la Polonia de los nobles.

Las masas trabajadoras del oeste de Ucrania y la bielorrusia occidental, inspiradas en el ejemplo de sus hermanos, que vivían en la Unión Soviética, libraron una lucha incesante contra sus opresores.

A sangre y fuego, los señores polacos reprimían los más mínimos intentos de protestar contra el régimen opresivo que habían instituido en la Ucrania occidental y en la Bielorrusia occidental. Pero no lograron quebrantar la determinación de los trabajadores ucranianos y rusos de luchar por su libertad.

Estas condiciones constituían dificultades insuperables para la tarea de desarrollar la unidad interna y la consolidación de las fuerzas del estado polaco multinacional. La guerra entre Alemania y Polonia fue la primera prueba seria para el estado polaco. Esta prueba no pudieron superarla. Desde los primeros días de la guerra se hizo evidente la falta de unidad interna del estado polaco multinacional. Las minorías nacionales, oprimidas por la aristocracia polaca y privadas de derechos nacionales, no servían ni podían servir como un baluarte confiable para el estado polaco. No deseaban luchar por su odiado e injusto régimen. Esto determinó la debilidad militar del estado polaco y su final poco glorioso.

En el transcurso de unas dos semanas de guerra, Polonia perdió todos sus distritos industriales, así como la mayoría de sus grandes ciudades y centros culturales. Los gobernantes irresponsables de Polonia abandonaron la población a su suerte y huyeron a Rumanía. Todas las conexiones del cuartel general general polaco con el ejército estaban rotas. El estado polaco y el gobierno polaco prácticamente dejaron de existir.

Así, la historia misma demostró una vez más que la desigualdad nacional, la represión y la opresión inevitablemente engendran fuerzas centrífugas que llevan al estado a la extinción.

El colapso del estado polaco, y la anarquía y el desorden que reinaban en Polonia, abrieron el camino para todo tipo de incidentes que podrían haber creado una amenaza para la URSS. En tales circunstancias, está claro, el Gobierno soviético ya no podía permanecer neutral con respecto a la situación que había surgido en Polonia. Tampoco podía permanecer indiferente hacia el destino de los pueblos afines del oeste de Ucrania y la Bielorrusa occidental, abandonados por el gobierno polaco, y entregados a la misericordia de la desmoralizada y enfurecida horda de oficiales de la nobleza.

El gobierno de la Unión Soviética decidió tender una mano a sus hermanos de sangre, los ucranianos y los bielorrusos.

El gobierno soviético, declaró el camarada Molotov en su transmisión al pueblo soviético, había instruido al cuartel general del Ejército Rojo que ordenara a las tropas cruzar la frontera y tomar bajo su protección la vida y la propiedad de la población del oeste de Ucrania y de la Bielorrusia occidental.

El Ejército Rojo cruzó la frontera para cumplir su tarea internacional: liberar a los ucranianos y bielorrusos de la cruel opresión de la aristocracia polaca y, junto con eso, “liberar al pueblo polaco de la desafortunada guerra en la que fueron sumidos por sus estúpidos líderes, y permitirles vivir en paz”. (V. M. Molotov.)

Los pueblos de Ucrania Occidental y Bielorrusia occidental recibieron los destacamentos del Ejército Rojo con una alegría y júbilo indescriptibles.

El Ejército Rojo cumplió su tarea histórica. Millones de nuestros hermanos en el oeste de Ucrania y Bielorrusia han quedado para siempre liberados del yugo señorial. Se han convertido en amos de su propio destino. Los campesinos, ucranianos y bielorrusos, recibieron la tierra confiscada a los terratenientes y, en las escuelas, sus hijos están comenzando a recibir instrucción en sus lenguas nativas.

En las elecciones a la Asamblea Popular de Ucrania occidental, llevadas a cabo sobre la base de la democracia más franca, 4.433.997 votantes de un total de 4.766.275 electores, o sea el 92.83 por ciento, emitieron sus votos. En las elecciones a la Asamblea Popular de Bielorrusia Occidental, 2.672.280 votantes de un total de 2.753.191 electores, o sea el 96,71%, acudieron a las urnas.

Las elecciones demostraron un alto grado de interés político, determinación singular y unidad de voluntad de parte de la población de Ucrania Occidental y Bielorrusia Occidental, que alegremente votó por los candidatos nominados por el pueblo.

Las Asambleas Populares de Ucrania Occidental y Bielorrusia Occidental, que reflejan la voluntad irresistible de los pueblos del oeste de Ucrania y Bielorrusia de pertenecer a la familia amistosa de los pueblos de la URSS, solicitaron al Soviet Supremo de la URSS fusionar Ucrania Occidental con la República Socialista Soviética de Ucrania y la Bielorrusia occidental con la República Socialista Soviética de Rusia. La quinta sesión extraordinaria del Soviet Supremo de la URSS aprobó esta petición.

A partir de ese momento, terminó la ruptura del pueblo bielorruso. El pueblo ucraniano también se reunificó.

La liberación de los pueblos del oeste de Ucrania y de la Bielorrusa occidental del yugo de la aristocracia polaca y la creación de condiciones para su libre desarrollo, para su crecimiento económico y cultural, es un acontecimiento de una tremenda importancia histórica, singularmente grande por su efecto revolucionario. Millones de personas en todo el mundo han sido convencidas por hechos de que la Unión Soviética y su Ejército Rojo traen libertad, progreso y cultura a los pueblos oprimidos.

La política de nacionalidades leninista-estalinista se está cumpliendo victoriosamente, trayendo siempre nuevas victorias. Los ojos de los pueblos oprimidos en todo el mundo se vuelven hacia la URSS. El poderoso faro de la tierra soviética ilumina el camino hacia adelante, hacia la libertad y la felicidad de toda la humanidad.

 

El renacimiento de las nacionalidades y la consolidación de las naciones en la URSS

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