“¡LOS ESPAÑOLES NOS ESTÁN QUITANDO EL TRABAJO!”

“¡LOS ESPAÑOLES NOS ESTÁN QUITANDO EL TRABAJO!

 

Por Juan Pablo Rodríguez

Especial para Quisqueyaseralibre.com

Por Juan Pablo Rodríguez Tavarez

La frase del título se origina en conversaciones  en la plaza principal del barrio Lavapiés , uno de los sectores más antiguo de Madrid, otrora el barrio más castizo, hoy, paradógica y radicalmente, el más multicultural , donde conviven más de 20 nacionalidades  y se hablan cerca de una docena de lenguas. Ahora que, con la crisis, muchos emigrantes permanecemos sin trabajo, surge esta frase ingeniosa que toma con buen humor situaciones críticas.

En tal caso se parodia otra: “los emigrantes nos quitan el trabajo” que normalmente expresan los nacionales de los países que reciben inmigración, yque sabemos surge de los celos por un lado, la poca tradición de recepción de inmigrantes y la xenofobia por otro. 

Pegatina de grupos fascistas y xenófobos.






En España comenzó a manifestarse a partir de 1990, cuando comienzan a llegar de forma masiva, como una avalancha, contingentes de todos los países. Para ella en especial, significó una situación muy brusca y agresiva. Otros países de Europa, como Francia, Alemania, Reino Unido, Holanda o Bélgica, tenían más de 50 años recibiendo emigrantes, habían asimilado esa realidad.

La España que se conocía, que sólo se abrió un poquito a finales de la dictadura de Francisco Franco y con voluntad apoteósica en la época de Felipe González, estuvo enclaustrada como una monja en un convento.

Era la España que emulaba el reinado de Felipe II, no el de su padre, el emperador Carlos V, que con su lema Plus Ultra, el “ir mas allá” y con las grandes conquistas de América y el mundo, vehiculaba una apertura y relación con otras civilizaciones. Todo esto fue mermando con Felipe II.

De común tienen el régimen de Franco con el reinado de Felipe II, el estar imbuidos de un fuerte espíritu religioso, un pensamiento único. Se ha dicho que en aquel tiempo parecía como si una gran muralla china se hubiese erigido alrededor de toda España, cerrando sus puertas a todo lo extranjero, a la entrada de nuevas ideas. Se vuelve atrás, a un mundo medieval en el que predominaba la autoridad religiosa.

Hasta Sebastian Cobarrubias en su famoso, curiosísimo y magnífico (aunque ya superado) diccionario Tesoro de la Lengua Castellana o Española  bajo el sustantivo “novedad” tiene la acepción “cosa nueva e insólita, suele ser peligroso* por traer mudanza de las costumbres conocidas”.

El que yo llamo “tren de muertos durmientes” a las 5 de la mañana, trabajadores emigrantes y españoles de diferentes áreas laborales, apurando y /o completando minutos de sueños en el transporte de la Comunidad de Madrid.

“Nos quitan el trabajo” nunca ha sido un argumento con bases concretas en la realidad. El gran empuje de España con los 14 años de Felipe González y los de José Maria Aznar, la inyección de fondos monetarios de Europa, el fomento de un desarrollo industrial y empresarial y la contrucción de grandes infraestructuras, junto con el fortalecimiento de los logros sociales laborales y médicos, elevaron el nivel de vida de los españoles y su rentaper capita.


El obrero de la construcción y las antiguas españolas que trabajaban como empleadas del hogar y los de hostelería (camareros, cocineros) lógicamente no querían que sus hijos siguieran su oficio, ni ellos tampoco; por lo que terminan sus estudios básicos y siguen profesiones en la universidades o carreras técnicas.

PRIMER CONGRESO DE EMPLEADAS DEL HOGAR Y CUIDADOS CELEBRADO EN EL CENTRO-MATADERO
DE MADRID, UN GRAN PASO EN LA ORGANIZACIÓN DE ESTE SECTOR INMIGRANTE.

Esto, unido a que hay una nuevas clases media y rica, en la que las mujeres también estudian, se profesionalizan y se integran al mundo laboral, genera una demanda mayor de asistentas del hogar.

Aquí entra el contingente emigrante a jugar su papel para llenar ese déficit de asistentas, cuidadoras y limpiadoras de hogares nativas , de empleados del área de hostelería, de obreros de la construcción y jardinería en los nuevos chalet de los ascendidos económicamente.

Hubo una época en la que, por citar un ejemplo de nacionalidad, a los dominicanos no les faltaba trabajo. Al contrario, trabajaban en exceso por voluntad. Muchos, de tres turnos en las obras de las ampliaciones del Metro de Madrid, se sacrificaron para trabajar dos de ellos. Se ganó mucho dinero y las mujeres dominicanas llegaron a no “aguantarles vainas” a sus jefas y fácilmente optar por otras ofertas.

Pero ya sabemos lo que pasó con la construcción: la burbuja inmobiliaria estalló hiriendo con su metralla a todos, en especial a los emigrantes, ya que lo que se pudo hacer en muchos años se hizo en la mitad: antes era eso de venga horas extras por aquí y por allá, eso de “¡chavales hoy nos quedamos hasta las 8!” y venga a trabajar sábados y domingos. Y por lógica fue el sector que más sufrió y sufre la crisis. Habiendo ganado mucho dinero primeramente, ahora debemos lamentarlo. Pero ese sacrificio sirvió a muchos para ahorrar, construir sus casas en Dominicana o instalar sus negocios aquí.

En tal caso, con este crac que nos mantiene a muchos desempleados, observamos como se aplica espontáneamente la consigna que repiten los grupos fascistas nacionales: “los españoles primero”. Y ciertamente que es así. Cuando hay que reducir el personal en una obra de construcción, se cargarán al emigrante primero (peón u oficial, cumplidor o excelente profesional), porque el español guerra conservar su trabajo aunque sea de peón siendo oficial de primera.

Antes, por cualquier leve síntoma de gripe se iba al médico; ahora aunque esté “muriéndose” lo pensará mucho antes de faltar al trabajo**. Con la crisis ya nadie quiere faltar, ni estar en la punta de mira del jefe cuando es prioritario “conservar el trabajito”.

En fin, se dan situaciones de suma injusticia, como el caso real que reseño a continuación: En un restaurante cerca de mi calle, un marroquí con cerca de 10 años trabajando en el mismo, ve reducir su trabajo diario a los fines de semana o a cuando lo llamen para ayudar en las terrazas de verano, esto así para colocar a un chaval español que empieza.

En fin muchos españoles ahora se quieren colocar en lo que sea. Ahora quieren ocupar puestos que antes dejaban al emigrante. Ahora, lo que antes rechazaban se lo disputan hoy: los esclavizantes horarios en bares y restaurantes; en la construcción los ardientes e infernales veranos o gélidos inviernos en un tejado y las rudas palizas en demoliciones de edificios, o irse al campo a recolectar frutos y hortalizas.

Esto no lo querían muchos nativos; ya no les importa cogerlo. Un oficial especialista le da igual entrar como “peonaco”(peón), como se denomina (despectiva o cariñosamente, según) al operario de menor rango en la obras de albañilería… y… ¡a sacar escombros, pues!
Por eso hay que reir; pero con ese fondo cruel, satírico, de una realidad que es palpable, paradójica, y que justo en este mismo instante que lees, tranformaré en paródica y caricaturesca proclamando
¡¡¡AHORA LOS ESPAÑOLES NOS ESTÁN QUITANDO LOS TRABAJOS!!!

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*  Subrayado mío para recalcar una clara intención ideológica que introduce en una definición la opinión personal del autor y, claro, del sistema imperante reguardándose ante cualquier diferencia que lo pueda alterar).
** Las encuestas han detectado este fenómeno, certificando que el absentismo laboral se ha reducido entre la población activa.

 

 

http://juanpablrodriguez.blogspot.com/2017/12/los-espanoles-nos-estan-quitando-el.html

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