La situación de la mujer en la Unión Soviética

La situación de la mujer en la Unión Soviética

Antes que nada, he añadido en la sección “comunismo soviético” un par de libros que pueden interesar, aunque es muy probable que ya los hayan leído. Uno es La URSS y la contrarrevolución de terciopelo, de Ludo Martens. El otro es El fraude, la hambruna y el fascismo, de Douglas Tottle. Este último está en inglés.
Y lo que ahora nos ocupa. El siguiente artículo de Alexander Birma, economista y educador soviético, fue escrito a principios de los 80. Podrán encontrar interesantes datos que revelan la buena labor de los soviéticos a la hora de incorporar a la mujer en la sociedad en condiciones de igualdad.

Al final he escrito una nota donde hago una breve comparación con la situación actual de la mujer bajo el capitalismo con respecto a un punto muy concreto que me ha llamado la atención.

La situación de la mujer en la Unión Soviética

Entre las desigualdades de diferente tipo que encontramos en las distintas sociedades, una de las más importantes es la discriminación por razón del sexo.

Desde el principio, el Gobierno soviético se fijó como meta eliminar la discriminación y conseguir la igualdad de derechos para las mujeres. Hoy día la situación en la Unión Soviética es muy diferente de la inicial.

El 51 por ciento de más de 110 millones de trabajadores de las industrias y de las oficinas son mujeres. Pero esto representa sólo un promedio.

Mujeres son el 74 por ciento de todos los educadores, el 83 por ciento de los médicos y del personal sanitario y el 84 por ciento de los empleados de comercio.

Entre las diversas regiones del país se observan variaciones. Así, en la Federación Rusa las mujeres constituyen el 53 por ciento de la fuerza de trabajo; en el Tadjikistan, sólo el 39 por ciento.

También existen diferencias según las industrias. No existen mujeres en la minería, la siderurgia y otras industrias que exigen un duro trabajo físico, pero en cambio abundan en la industria textil y en la de máquinas herramientas.

Muchas mujeres trabajan en sectores que requieren firmeza y persistencia, por ejemplo la geología y la meteorología. Las empresas suelen preferir contratar mujeres en vez de hombres para determinadas tareas por considerarlas más eficaces y cuidadosas.

Existen mujeres que trabajan como jefes contables y como encargadas de laboratorios químicos y de otro tipo. Son también frecuentes las mujeres jueces, abogados y banqueros.

En 1977-1978 había en nuestros centros de enseñanza superior 5.037.000 estudiantes, de los cuales 2.568.000 eran mujeres (un poco más de la mitad).

También en este punto varían las situaciones. El porcentaje menor de mujeres es el correspondiente a las escuelas de agricultura (el 35 por ciento) ; el más alto, a las facultades de economía (64 por ciento), de artes y de medicina (57 por ciento) y a las escuelas industriales (40 por ciento).

En los últimos 25 años la mujeres han conquistado la ciudadela de la ciencia. En 1950 representaban un tercio de todos los trabajadores científicos; en 1977 eran el 40 por ciento 511.600 de un total de 1.279.000.

Más de 2.700 mujeres son académicas, miembros correspondientes de Academias o profesoras, y más de 5.000 poseen un doctorado en ciencias.

Hombres y mujeres cobran idéntico salario por el mismo trabajo, y las mujeres con hijos pequeños gozan de ventajas especiales: exención de los turnos de noche, exención de viajes profesionales, etc.

Es interesante señalar que, siendo la esperanza media de vida en la Unión Soviética de 70 años, la de los hombres es de 64 y la de las mujeres de 74. Se discute mucho sobre las razones de tal fenómeno. La explicación probable consiste en que es mayor el número de hombres que trabajan en la minería, la construcción, la conducción de vehículos y otros oficios que tienen una influencia en la esperanza de vida.

Las mujeres soviéticas desempeñan un papel activo en la vida política. Actúan en los comités de los sindicatos y del partido y en los comités de control. Un parlamentario de cada tres es una mujer, y mujeres son también la mitad de los concejales.

Las mujeres representan entre el 35 y el 44 por ciento de los altos funcionarios sindicales y los dos tercios de los miembros de comités de fábricas.

Hay otras muchas razones para considerar a las mujeres como uno de los pilares de la sociedad soviética.

Además del papel que desempeña en la vida industrial y social, la mujer es madre, esposa, abuela, hermana o amiga y ejerce una función esencial en la crianza de sus hijos, los futuros ciudadanos.

Durante la segunda guerra mundial las mujeres soviéticas hicieron funcionar las fábricas, salvaron la vida a los heridos y cuidaron de los enfermos. En el frente lucharon como pilotos y como tiradores. Miles de ellas fueron condecoradas militarmente y muchas recibieron el título de Heroína de la Unión Soviética.

En la Unión Soviética actual las mujeres son miembros de pleno derecho de la sociedad, independientes y respetadas. ¿Quiere ello decir que no existen problemas? En modo alguno: los problemas existen.

En primer lugar está el problema del empleo. Observemos las siguientes cifras:

Porcentaje de mujeres entre entre los trabajadores mejor remunerados

(1940-1977)

– en el conjunto de la URSS (39-51)
– en la Federación Rusa (41- 53)
– en Tadjikistan (Asia central soviética) (29-39)

A las mujeres que trabajan les resulta difícil criar a varios niños y no todas se deciden a enviarlos a las casas cuna. Esto explica por qué la práctica de trabajar en el hogar se ha vuelto últimamente más frecuente. Las empresas entregan los materiales y recogen el producto acabado.

Se está introduciendo también un sistema de menos horas y de una semana de trabajo más corta para las mujeres. En los pueblos y aldeas se están creando industrias alimentarias para proporcionar empleo a las campesinas.

En segundo lugar, hay el problema de la distribución de los empleos. Aunque es mucho lo que se ha hecho últimamente para corregir el desarrollo económico desequilibrado, existen aún regiones predominantemente “masculinas” o “femeninas”.

Las mujeres predominan en la industria textil de la parte central del país y en las zonas de descanso y recreo como Crimea y el Cáucaso. En cambio, los hombres predominan en las zonas mineras de Siberia, del Norte y del Lejano Oriente.

En tercer lugar, se plantean una serie de problemas de carácter personal y sociológico. No se necesitan muchas investigaciones para comprender que las mujeres que trabajan el mismo número de horas que los hombres disponen de menos tiempo libre para sí mismas. Son los hombres los que pasan más tiempo viendo la televisión, asistiendo a los partidos de fútbol, pescando, etc.

La proporción de divorcios en relación con los matrimonios se ha duplicado recientemente, y ha aumentado el número de divorcios incoados por mujeres que gozan de una situación financiera independiente.

Yo no atribuiría esto enteramente al hecho de que los hombres hacen menos de lo que les corresponde en las tareas domésticas, pero estoy seguro de que éste es un factor que cuenta.

Para aliviar la pesada carga que representan esas tareas domésticas se están ampliando rápidamente los servicios públicos (casas cuna, restaurantes, etc.). En 1965 había 193.000 centros de este tipo en los que trabajaban 1.300.000 personas. En 1977 el número de centros era, 264.000 con 2.500.000 personas empleadas en ellos.

El camino a recorrer es aún largo. Pero seguimos caminando.

Nota:

Dentro de las diferencias de género la elección de las profesiones es uno de los aspectos más llamativos. Así mientras las mujeres suelen ser mayoría abrumadora en carreras relacionadas con las humanidades o la salud, los hombres dominan con una diferencia brutal las carreras técnicas.

Según datos del año 2000, no creo que haya cambiado mucho la cosa, en España el porcentaje de mujeres que terminaron una carrera técnica era del 27,12%. Contrasta con el 68,04% de las carreras de humanidades o con el 66,48% de las relacionadas con la salud.

Bien, pues según el artículo estos eran los datos de la URSS para los años 70:

“El porcentaje menor de mujeres es el correspondiente a las escuelas de agricultura (el 35 por ciento) ; el más alto, a las facultades de economía (64 por ciento), de artes y de medicina (57 por ciento) y a las escuelas industriales (40 por ciento).”

Y eso que estamos comparando datos con casi 30 años de diferencia en favor del régimen capitalista español.

Las teorías que suelen manejarse hoy para explicar este fenómeno de diferencia de género consisten en relacionar la autoconfianza con la influencia de los roles tradicionales. Es decir, las mujeres creen que su rendimiento será menor en tareas asignadas tradicionalmente a los hombres, y por lo mismo en su mayoría se orientan hacia otras profesiones que sí encajan con el rol femenino. Además de otras de corte similar que no voy a comentar.

Lo que vemos en la URSS es una muy clara moderación de esa tendencia que indica una ruptura con los esquemas presentes en el capitalismo, a pesar de todo el trabajo que había por delante, como dice el autor al final del artículo. Y repito, hablamos de datos de los años 70.

 

http://elcaminodehierro.blogspot.com/2011/06/la-situacion-de-la-mujer-en-la-union.html

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *