Al Horford, una segunda juventud

Terminas los mejores Playoffs de tu carrera con la idea de que tu verano va a ser tranquilo. Obviamente sabes que la franquicia para la que trabajas quiere moverse, pero nada lo suficientemente rocambolesco para que pueda estropear tus vacaciones. Así, mientras decides que chanclas ponerte para bajar a la piscina, el teléfono empieza a sonar, tus compañeros se convierten en rivales, y ya no tienes a nadie con quien tomar algo cuando llegues a Boston (Marcus no te da conversación, Jaylen está estudiando y Terry…, bueno, lo de Terry es demasiado para tus 31 años).


31 años, el jugador más viejo de la plantilla. Tras un año jugando en Boston te encuentras con que aquel equipo a un paso de todo, se ha transformado en una guardería. Te alegras de la llegada de Aaron Baynes, pero necesitas hacer algo.

Un buen bronceado es el primer paso, y puede que te sobren unos kilos, te vas de tiendas y consigues un look más juvenil. Te has quitado unos años de encima, y no solo en apariencia.

Al Horford está viviendo una segunda juventud. El center de los Boston Celtics ha conseguido trasladar su estado de forma de la postemporada pasada a este inicio de campaña en el que está brillando con luz propia. Y es interesante remarcar esta última frase, ya que el dominicano es un jugador caracterizado por hacer brillar a los demás, y sin perder ese aspecto que lo hace especial, está jugando su mejor baloncesto individual de los últimos tiempos.

Brad Stevens está exprimiendo hasta el último ápice de talento de un jugador ya veterano, haciéndole llegar a cotas de rendimiento que nunca había pisado.

“Está jugando ‘joven’ de nuevo”, decía Terry Rozier tras el partido contra los Raptors. “Al está atacando la canasta, hundiendo la pelota por encima de rivales. Está jugando joven, si, es una buena manera de definirlo. Me gusta.”, explicaba Marcus Smart.

“No sé si el joven Horford podía jugar así, si te soy sincero”, dijo el propio jugador. “Han sido años trabajando en mi juego para intentar jugar de esta manera. Es el estilo de la NBA que está dominando, y me ha costado un par de años adaptarme y sentirme cómodo jugando así. El joven Horford no podía tirar triples”.

Nadie se conoce mejor que uno mismo, y es cierto que en sus primeras ocho temporadas en la NBA solo consiguió encestar 21 triples, cuando en las dos últimas está cerca de llegar a los 200. Y en la victoria contra los Raptors, de la que hablaban sus compañeros, el #42 solo consiguió encestar un tiro de tres puntos, para terminar la noche con un total de 21 pts, y solo fallando un tiro. Me gustaría centrarme en esa victoria contra nuestros vecinos del Norte, no por ser un partido especialmente brillante, sino porque fue uno en el que Horford tuvo que asumir más responsabilidad individual ya que Kyrie Irving no jugó por lesión, y el resto del equipo no tuvo el día (27-78 en tiros de campo).

Así, nos encontramos con un Al Horford que está siendo el pulmón de un ataque errático, estático y predecible, el cual sin el dominicano está sufriendo lo indecible para anotar una misera canasta. Con Horford en la pista, sus compañeros encuentran un desahogo a la hora de generar, ya que es uno de los jugadores más inteligentes de la NBA en el duro y oscuro trabajo de generar ventajas para el resto, de hacer a sus compañeros mejores. Pero como ya dijimos, este año se han juntado el Horford colectivo con la estrella individual, cocinando a un jugador total.

Un jugador de tal calibre que da la sensación de que no puede hacer nada mal, de que todas sus decisiones son correctas. Sus compañeros saben que Horford está pasando por estupendo pico de forma, y no les importa cederle el balón la mitad de la posesión, ya que saben que el center tomará la decisión más adecuada en cada momento.

En cuanto al costado defensivo seré claro, Al Horford está en la carrera por hacerse con el premio al mejor Defensor del Año. Su labor en campo propio alcanza magnitudes numéricas tan irreales como ciertas, llegando a un nivel que le hace merecedor de cualquier elogio que le echen. Su capacidad de liderazgo, unido a la bajada de peso, le han convertido en un defensor aun más versátil de lo que era, enfrentándose a unicornios, criaturas mitológicas griegas, reyes del poste bajo y a cualquiera que intente anotar en su canasta. En el equipo de Brad Stevens todo nace de la defensa, y concretamente de Al Horford.

En unos Boston Celtics ineficientes por definición, en los que su ataque se atasca más que la pistola de billetes de Terry RozierAl Horford está consiguiendo alumbrar unos partidos por momentos oscuros, sabiendo asumir el peso que su calidad marca. El dominicano está consiguiendo números históricos en una de sus mejores temporadas en la NBA, llegando a cifras que ningún jugador en la historia ha podido alcanzar (nadie ha conseguido promediar 15.5 puntos, 4.4 asistencias y 9 rebotes con la misma eficiencia en tiros de campo y triples que Al Horford).

Con 31 años, y rodeado de niños, Al Horford está viviendo uno de los mejores momentos de su carrera profesional, siendo sin duda alguna el jugador más importante del equipo. Sin perder esa característica colectiva que le hace especial, está consiguiendo exprimir su talento para llevar a los Boston Celtics a lo más alto del Este. ¿El más viejo?, no lo parece.

 

Fuente: Telegram

 

 

https://www.despachoceltics.com/al-horford-una-segunda-juventud/

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