Temer recurre a la privatización para superar el escándalo y revitalizar la economía de Brasil

FINANCIAL TIMES

Temer recurre a la privatización para superar el escándalo y revitalizar la economía de Brasil

Brasil pone a la venta aeropuertos, yacimientos y servicios públicos para revigorizar la economía.

El gobierno de Brasil está llevando a cabo un amplio proceso de privatización, con planes de vender de todo, desde la casa de la moneda hasta la lotería estatal, para aumentar los ingresos e impulsar la inversión en infraestructura.

El plan de R$44 mil millones llega en momentos en que el presidente Michel Temer intenta sacar la mayor economía de América Latina de una profunda recesión, mientras continúa luchando contra un escándalo de corrupción que ha puesto en peligro partes esenciales de su programa de reformas favorables al mercado.

A pesar de que en algún momento fue la estrella de los mercados emergentes, la economía brasileña se ha reducido en un 7.4 por ciento en los últimos dos años y el gobierno está luchando con un inflado déficit presupuestario. El gobierno ya había respondido mediante la apertura de sectores a más inversión extranjera, y ahora está subastando concesiones de autopistas, aeropuertos y puertos.

El miércoles, anunció una lista de 57 activos que pueden adquirirse, incluyendo yacimientos petrolíferos, líneas de transmisión de energía, carreteras y el aeropuerto de la ciudad de São Paulo, Congonhas. Las autoridades también pretenden vender participaciones minoritarias que Infraero, el operador de aeropuertos estatal, mantiene en Brasilia, en el aeropuerto Guarulhos de São Paulo y en aeropuerto Galeão de Río de Janeiro.

“Estas privatizaciones combinan una verdadera inclinación a reducir el peso del sector público y a reducir el tamaño de las empresas públicas ineficientes”, dijo Alberto Ramos, de Goldman Sachs. “Y aumentarán los ingresos necesarios para aliviar las intensas presiones fiscales”.

El gobierno también anunció el lanzamiento de un mercado de obligaciones debentures para financiar la infraestructura. También respalda cambios que exigen que el banco estatal de desarrollo, el Banco de Desarrollo de Brasil, BNDES, base su tasa de préstamo estándar en la tasa del tesoro a cinco años a partir de enero de 2018, vinculándola efectivamente al mercado, para impulsar la inversión privada.

La iniciativa de privatización puede también incluir la casa de la moneda de Brasil, la Casa da Moeda do Brasil, y la unidad de la lotería del banco estatal Caixa Econômica Federal. El anuncio del miércoles se produjo un día después de que las autoridades señalaron que venderían una participación de control en Eletrobrás, la mayor empresa generadora de electricidad de América Latina, lo cual complació a los mercados.

Desde que asumió el cargo en agosto del año pasado, el equipo económico del Sr. Temer ha estado luchando por cambiar la política económica intervencionista de sus predecesores izquierdistas quienes, según los críticos, utilizaron compañías estatales para lograr objetivos macroeconómicos, como controlar la inflación al limitar artificialmente los precios de la energía.

El sorpresivo anuncio sobre Eletrobrás alimentó la esperanza de una reorganización de la compañía, la cual ha sido obstaculizada por la intromisión del gobierno, las ineficiencias y los escándalos de corrupción. Las autoridades creen que la venta de parte de la participación estatal del 41 por ciento recaudará aproximadamente R$20 mil millones.

Ricardo Sennes, director de la consultoría Prospectiva en São Paulo, comparó el caso de Eletrobrás con el de Embraer, que fue privatizada en 1994 y se convirtió en el tercer fabricante de aviones comerciales más grande del mundo. A pesar de los elogios de los inversionistas por su programa de reformas, el Sr. Temer es altamente impopular a nivel doméstico, y está luchando contra un escándalo de corrupción que le ha restado apoyo a su programa de reformas.

Esto incluye una polémica revisión del generoso sistema de pensiones de Brasil para ayudar a controlar el creciente déficit presupuestario, el cual asciende a más del 9 por ciento del producto interno bruto. El gobierno ya se vio obligado a relajar sus objetivos presupuestarios, aunque el ministro de hacienda, Henrique Meirelles, ha expresado su confianza en que las reformas sean aprobadas por el congreso este año.

La agencia calificadora de riesgo crediticio Standard and Poor’s no está tan segura. La semana pasada, reiteró la calificación “BB” de Brasil, pero mantuvo su perspectiva negativa, aduciendo “desafíos políticos actuales y el riesgo de una rebaja” si el congreso no “aprueba legislaciones que comiencen a reducir la rigidez fiscal de Brasil, la cual dificulta la reducción del déficit”.

Luis Inácio Lula da Silva, el popular ex presidente quien está considerando la posibilidad de un regreso en las elecciones del próximo año, criticó los recortes y planes de privatización del Sr. Temer: “Si este gobierno no sabe cómo revitalizar la economía, puede preguntarnos a quienes sí sabemos cómo arreglar este país”.

Por Andres Schipani y Joe Leahy (c) 2017 The Financial Times Ltd. All rights reserved.

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