Formación Teatral con Identidad Caribeña.

Formación Teatral con Identidad Caribeña

Autores: Pérez Hubier, Tomás y  Vargas Osorio, Coral

Especial para Quisqueyaseralibre.com

“Todo aprendizaje tiene una base emocional.”

                                                                                   Platón

                              Coral Vargas Osorio y Tomás Pérez Hubier

Modelo Educativo por Competencias

Al analizar los desafíos de la educación dominicana se concluye que el modelo de educación en República Dominicana poseía una perspectiva más tradicional, lo que conlleva que se le prestase menos atención a las necesidades emocionales del alumnado y más a las académicas (Mesa, 2015). Es en la última década cuando se sentaron las bases de un nuevo diseño curricular por competencias. A través de ese periodo se propusieron las siete Competencias Fundamentales que se implementaron en el sistema educativo en el año 2014. Estas competencias fueron las siguientes (Ministerio de Educación-República Dominicana, MINERD, 2014):

– Ética y ciudadana

– Comunicativa

– Pensamiento lógico, creativo y crítico

– Resolución de problemas

– Científica y tecnológica

– Ambiental y de la salud

  • Desarrollo personal y espiritual

Estas competencias están relacionadas competencias personales y sociales analizadas desde el constructo de Personalidad Eficaz de Martín del Buey y Martín Palacio (2012) y las Competencias Emocionales (Intrapersonales e Interpersonales) entendidas como capacidades adquiridas de la Inteligencia Emocional según Goleman (2002).

La importancia de trabajar estas habilidades queda patente en diversas investigaciones que indican los efectos positivos de su fomentación (Mena, Romagnoli y Valdés, 2009).

Además de relacionarse con conductas disruptivas o la adaptación social y académico (Mesa 2015).

Competencias Humanas del Teatro

Tras conocer las bases del nuevo modelo educativo dominicano surge la inquietud ¿Qué aportes puede hacer el teatro en este modelo?

Encontramos respuesta en el ensayo “Teatro y Sensibilidad Estética: Una Herencia de Hostos”, del Director, Dramaturgo, Actor y Catedrático dominicano Claudio Rivera, que plantea lo siguiente:

“El teatro, en tanto que lenguaje artístico dotado de una simbología, unos métodos y una naturaleza polisémica propios, tiene la facultad de fomentar el desarrollo de las competencias humanas generales…”

Entre las competencias planteadas por el maestro Rivera podemos destacar:

Conciencia Moral y Ética: Dado que “la dramatización permite al estudiante percibir, sentir, juzgar, argumentar y actuar en conformidad con unos valores y deberes.”  Es decir “a través del teatro, los alumnos desarrollan en ellos mismos cualidades de carácter moral que les acompañarán el resto de sus vidas.”

Comunicación: Al expresarse por medio de símbolos y de acción dramática y al servirse de estos procedimientos para impactar conscientemente en la sensibilidad del espectador, el estudiante es capaz de establecer una comunicación efectiva y significativa.


Pensamiento: A través de la dramatización el estudiante entra en situación de inferir ideas acerca del texto y compararlas con la realidad propia y de otros. De este modo, ejercitan el pensamiento divergente y creativo al construir soluciones inusitadas y establecer nuevas relaciones entre la realidad que se presenta y las formas originales en que ellos la representan. Finalmente, ejercitan el pensamiento crítico cuando, en el rol de espectadores, tienen que decodificar signos y símbolos que afectan su sensibilidad y los invitan a tomar partido frente a una situación e carácter moral.

Autoestima y conocimiento: Se fomenta al asociar o disociar su personalidad respecto a los rasgos de carácter del personaje; al hacer conciencia de sus fortalezas y limitaciones psicomotoras; al conectarse con las ideas del dramaturgo y su contexto, al exponerse a un público y enfrentar el miedo escénico.


Estas competencias guardan relación directa con las planteadas por el nuevo modelo (ética y ciudadana; comunicativa; pensamiento lógico, creativo y crítico; desarrollo personal y espiritual), sin dejar de lado otras tan importantes como: La sensibilidad estética; la interacción social, la conciencia histórico-cívica; la habilidad psicomotora; y el sentido de la trascendencia.

Mapa: Fuente externa

República Dominicana como cultura Colectivista

1. ¿Por qué hay personas que se adaptan mejor que otras a las diferentes contingencias de la vida?

2. ¿En qué radica que algunas personas con un bajo cociente intelectual sean capaces de relacionarse con otros de manera eficaz?

La cultura en sí misma es capaz de definir y de dar sentido a los roles sociales y las situaciones. Por lo tanto, la personalidad puede entenderse como un producto de la negociación activa entre las predisposiciones biológicas y demandas culturales.

– La República Dominicana, con una puntuación de 30 el índice individualismo-colectivismo de Hofstede, se considera una sociedad colectivista. Esto es evidente en el compromiso a largo plazo hacia un ‘grupo’.

– Las emociones se muestran en estas sociedades; la gente es bastante relajada y está dispuesta a correr riesgos. En consecuencia, existe un mayor grado de aceptación de nuevas ideas, Los dominicanos presentan un gran respeto por las tradiciones, una relativamente pequeña propensión a ahorrar para el futuro, y un enfoque en el logro de resultados rápidos.

El Teatro en una Cultura Colectivista

“El teatro es lo colectivo, es la forma estética de la fraternidad.”

                                                                                       Alain Badiou

Para hablar de teatro en nuestra cultura se hace necesario, por lo menos, mencionar cuales serían las características de este arte en nuestra tierra.  Según Claudio Rivera en su libro “Caminando Sobre el Agua: 25 años de un espacio guloya”, las principales características del teatro dominicano son: “presencia de la estructura fragmentada en algunas propuestas escénicas; preeminencia del sentido del humor, altamente creativo; fuerza poética; persistencia en la crítica social; incursión en el teatro del absurdo. Prevalen la estética del reciclaje y la estética de la incertidumbre.”

Entre estas características, es la persistencia en la crítica social un punto fundamental en la labor teatral dominicana, que se manifiesta desde su génesis.  Ejemplo de esto es la obra del dominicano Cristóbal de Llerena, considerado el primer dramaturgo de América, de la cual sólo sobrevive como registro su famoso Entremés. En esta obra el personaje principal es un Monstruo tetrástico que alude simbólicamente a los cuatro elementos de la naturaleza, a la vez que resulta una metáfora de la situación social del pueblo dominicano en los tiempos de la colonia.

Si se cuestiona respecto al valor que tiene el teatro en sociedades como la nuestra, resulta conveniente compartir elementos de la ponencia realizada en 2015, en el marco del “Primer Congreso Caribeño por la Integración Cultural a Través del Teatro”  de la actriz y educadora dominicana, Julissa Rivera, primera egresada de la Licenciatura de Teatro en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

“El teatro desde siempre ha sido ideal para el encuentro.  Realmente el teatro es encuentro.  Es el único arte donde el artista habla a los sentidos, a la mente y al corazón.  El único arte donde el artista ofrece para sufrir en su carne lo que le pasa al otro, que a su vez nos trae de regreso a nosotros: donde se habla e corazón a corazón.

Es el arte del teatro, ese lugar para contar la vida en verdadera magnitud… el escenario para contar de nuestros viejos problemas y no tan viejos, abusos, miserias, violaciones, atracos…

Soledades, desigualdades, injusticias, engaños, mentiras… y todas esas cosas tan caribeñas que no cuentan los tour operadores.

…el escenario ideal para decir que en el Caribe, hay algo más que ritmo y color, (que tampoco está mal)…Un escenario para hablar de nuestros huracanes, de nuestros tiburones, de lo amargo que puede ser el azúcar y que solo nosotros sabemos.

Un escenario para descolonizarnos y comenzar a construir, de armar como un rompecabezas, nuestras identidades, en la dinámica de sus procesos.

…Un espacio para susurrar al oído del espectador, el anuncio de un día de esperanza, donde no habrá un Caribe, ni país, para estas lagrimas.

El teatro, es el mejor escenario para encontrarse y encontrarnos, en un Caribe que no quiere ser naufrago, que no quiere ser mas paraíso.”

Cómo enseñar el teatro en República Dominicana

Una vez vistas las nuevas disposiciones del sistema educativo dominicano, los aportes del teatro al mismo, las características socioculturales de nuestra isla y la importancia del teatro en nuestra cultura, lo propio es analizar alguna propuesta curricular que se ajuste a las características del país, revalorizando los elementos identitarios de nuestra región caribeña.

Nuevamente es el Maestro Claudio Rivera quien apelando a un pluralismo estético se atreve a realizar una propuesta curricular con las características anteriormente mencionadas, en la cual se evita instaurar jerarquías entre las estéticas.

Rivera plantea que desde los distintos espacios formativos formales o informales, habría que abogar por el florecimiento de las estéticas, en plural, puesto que, de la misma manera en que el pueblo está conformado por distintas fuentes culturales, de ese mismo material múltiple, diverso, debería estar hecho el teatro, sin pretender encerrar en una sola fórmula todo el potencial creativo de nuestros los futuros artistas de la escena.

La preocupación por no encerrar en una formula única la enseñanza del quehacer teatral, surge de una práctica común en los espacios académicos dominicanos de iniciar a los teatros emergentes en el método realista-psicologista, de Stanislavsky  por su eficacia y sistematicidad.

Es esta preocupación la que le lleva a identificar ciertas competencias básicas que debe desarrollar t el individuo para su ejercicio en el teatro tales como: (conocerse a sí mismo; la organicidad; el explorar y dominar el potencial expresivo del instrumento; y las acciones físicas elementales) las cuales no podemos confundir con las competencias humanas que se desarrollan a través de la ejecución de este arte, mencionadas al inicio de la ponencia.

Son maestros latinoamericanos emblemáticos como:

Augusto Boal (Brasil)

Flora Lauten (Cuba)

Miguel Rubio (Perú)

Antunes Filho (Brasil)

Santiago García (Colombia)

Carlos Cuevas (Chile)

Vicente Revuelta (Cuba)

Entre otros, los referentes utilizados por Rivera para establecer los caminos equivalentes al realismo que inducen al actor-creador tanto a lo orgánico como a lo teatral.

Iniciar a los actores desde un nivel pre-expresivo, por medio de danzas originarias, lo lúdico, improvisaciones analógicas, la construcción de la presencia escénica, el manejo consciente de la energía, la construcción de la máscara-personaje, son todas estrategias que gozan de su propio nicho creativo cuyos cultores merecen validación ya que, sumados, conforman nuestro caleidoscopio teatral.

Si bien propuestas como las de Rivera tienen elementos interesantes, es necesario que en los países caribeños se despierte un mayor interés por elaborar y sistematizar propuestas pedagógicas nativas que nos inviten a integrarnos, es decir, a conocernos, reconocernos, valorarnos y protegernos, sin olvidarnos de los aportes hechos por los maestros europeos, pero  valorizando las manifestaciones teatrales y para-teatrales autóctonas.

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