Una visión de las oportunidades de la ciencia, la tecnología y la innovación, ahora mismo en Cuba (I), (II)

Una visión de las oportunidades de la ciencia, la tecnología y la innovación, ahora mismo en Cuba (I)

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¿Por qué es necesario en una sociedad el cultivo del saber, del conocimiento, de la cultura? ¿Cómo expresar la forma en que cada uno de nosotros ve el lugar que estos valores humanos ocupan en nuestra sociedad y en nuestro bienestar? Foto: Archivo.

Todos tenemos nuestra propia visión del universo, del país, de la sociedad que nos rodea y de sus hechos, problemas y oportunidades. Esa visión puede ser más o menos común con la de los demás, pero es claramente independiente, nos pertenece únicamente como individuos. Su expresión pública es modulada por nosotros mismos. La conveniencia más importante de esa modulación debería ser la de que expresemos nuestra visión de cada objeto de la forma más comprensible y útil a los demás, a la sociedad: “… ser tratado y tratar a los demás como seres humanos”, “… no mentir jamás ni violar principios éticos”, nos decía Fidel cuando definía a la revolución[1]. Nunca puede olvidarse, sin embargo, que será siempre única y esencialmente nuestra visión y que no tiene que ser necesariamente la más acertada, ni la más conveniente para todos. Cuando esta es la base del razonamiento se pueden establecer consensos que sean apropiados, o al menos aceptables, para la mayoría y sin que alguien las rechace. En esto también Fidel nos enseñó, expresando sus visiones de la política, la sociedad, la vida, de una forma clara y asociada con nuestras conciencias e intereses básicos.

¿Por qué es necesario en una sociedad el cultivo del saber, del conocimiento, de la cultura? ¿Cómo expresar la forma en que cada uno de nosotros ve el lugar que estos valores humanos ocupan en nuestra sociedad y en nuestro bienestar? Cuando hablamos de ciencia nos referimos a la búsqueda de nuevos conocimientos a partir de la investigación y la modelación teórica. Cuando nos referimos a la tecnología es para encontrar o desarrollar los procedimientos que puedan convertir conocimientos, cualesquiera que sean, en utilidades para los seres humanos. La innovación que queremos entender aquí es muy abarcadora y comprende todo lo de revolucionario que debe tener cualquier acción transformadora de nuestro entorno sobre la base del saber.

Aventurémonos entonces a exponer, someter a apreciación y crítica, algunos tópicos que podrían representar oportunidades para la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) en nuestra Cuba de hoy, aunque siempre pensando en la del mañana. Así hicieron nuestros mejores mayores. Esperemos que estos tópicos provoquen interés, deseos de aportar más y hasta controversia, para que queden mejor.

Imaginemos que Cuba dispusiera de una agencia con fondos que financien directa, efectiva y específicamente las CTI. Imaginemos también además que tal financiamiento se pudiera usar sin trabas formales, adquiriendo u obteniendo todo, absolutamente todo, lo que sea necesario y cuando sea necesario, con el único límite en el monto de dinero disponible. Si esta organización existiera y sus fondos se pudieran usar de esa forma, todos los que demuestren que pueden resolver algún problema científico o tecnológico dado tendrían acceso a recursos (de consumibles, de inversiones y de mano de obra) en cualquier parte para llevar adelante una acción de investigación, de desarrollo tecnológico o de innovación. Se trata, ni más ni menos, que de cumplir con el lineamiento 101 del Partido Comunista de Cuba[2] cuando expresa: “…Asegurar el respaldo económico-financiero de cada sistema [de ciencia, tecnología, innovación y medio ambiente] en correspondencia con la naturaleza y objetivos de sus actividades”. No tiene que ser necesariamente en una universidad o un centro de investigaciones, aunque si preferiblemente. En ese caso, tal organización tendría que guiarse por prioridades que establezcan a cuáles iniciativas dar más y a cuáles dar menos recursos.

¿Cuáles pueden ser esas prioridades? Los propios lineamientos se pronuncian por varias: “…la biotecnología, la producción médico-farmacéutica, las ciencias básicas, las ciencias naturales, las ciencias agropecuarias, los estudios y el empleo de las fuentes renovables de energía, las tecnologías sociales y educativas, la transferencia tecnológica industrial, la producción de equipos de tecnología avanzada, la nanotecnología y los servicios científicos y tecnológicos de alto valor agregado” en el número 102. Todos estamos invitados a este ejercicio intelectual y creativo de imaginar lo que podríamos tener si lo creamos con nuestro saber, teniendo en cuenta las directrices producto de un consenso democrático, como los citados lineamientos.

En las próximas entregas serán descritas algunas propuestas.

Referencias:

  1. Castro, F. DISCURSO EN LA TRIBUNA ABIERTA DE LA JUVENTUD, LOS ESTUDIANTES Y LOS TRABAJADORES POR EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES, EN LA PLAZA DE LA REVOLUCIÓN EL 1 DE MAYO. 2000; Disponible en: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2000/esp/f010500e.html.
  2. Actualización de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para el Período 2016 – 2021 Aprobados en el 7mo. Congreso del Partido en Abril de 2016 y por la Asamblea Nacional del Poder Popular en Julio de 2016, Partido Comunista de Cuba, Editor. 2016: La Habana.

 

Una visión de las oportunidades de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, ahora mismo en Cuba (II)

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A partir de lo presupuesto en el artículo anterior de esta serie nos aventuramos a comentar lo que podría ser ventajoso de realizar, o intensificar, las investigaciones, el desarrollo tecnológico endógeno y la innovación, en general, acerca de algunas grandes temáticas. Ni las temáticas son fijas, ni verticales, y mucho menos únicas. Las oportunidades que le brinda a los seres humanos el desarrollo de su saber y su creatividad no tienen fronteras ni límites. Si no fuera así, no existiríamos como especie.

La energética apropiada y eficiente: Vivimos en un país tropical lleno de sol y de personas calificadas e innovadoras que pueden usar intensivamente la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) en el campo de las llamadas fuentes no convencionales de energía y también en el mejor aprovechamiento de las convencionales, sin exclusiones. Los cubanos tenemos que desarrollar todo lo posible las fuentes energéticas que existen a nuestro alcance y las que podemos implementar, preservando sin demasiada alteración nuestro propio nicho ambiental. Las energías de la radiación solar directa y la eólica, convertidas en electricidad, presentan caminos ya muy trillados en este mundo con tecnologías bastante maduras que solo requieren su domino e implementación por parte de nuestros especialistas para desarrollos e instalaciones “in situ”, disminuyendo las importaciones de conocimientos en este campo a través de las inversiones “llave en mano”, tan comunes en casos justificados y también injustificados. Importemos estrictamente lo que no podamos producir o produzcamos más caro y peor. Muy pocas veces tendremos que importar conocimientos, que además son tan caros y tanto encarecen cualquier compra o inversión.

Existe bastante información pública acerca de los sistemas fotovoltáicos que se instalan como plantas eléctricas diurnas en diferentes zonas del país. En adición, probablemente el desarrollo de sistemas domiciliarios podría ser un campo donde cada cubano con azotea o patio propio podría convertirse en un productor de electricidad y de paso mejorar su economía personal. Es toda una oportunidad donde la investigación se requiere hasta para evaluar las mayores consecuencias socioeconómicas y personales. Un pueblo culto y creativo como el cubano está mejor preparado para mantener produciendo y cuidar su propia “planta eléctrica” solar que muchos otros en el mundo que hace tiempo las vienen implementando comercialmente.

El campo del aprovechamiento de estas fuentes de energía más eficientes y al alcance de nuestra economía sigue presentando muchos retos científicos y tecnológicos, y las vías no tienen que pasar necesariamente por la producción de electricidad. Hay formas de usarlas directamente para procesos de importancia económica, como el tratamiento y enfriamiento del aire ambiental, del agua (incluyendo la tan necesaria desalinización) y de algunas producciones biológicas. Igualmente, el aprovechamiento de los efluentes de la actividad animal y humana presenta prometedoras alternativas energéticas que pueden ser relativamente simples y a nuestro alcance, con inversiones mínimas, si producimos en serie los dispositivos que las faciliten..

Una agricultura productiva y sostenible:
Solo las CTI han podido garantizar la alimentación de la humanidad desde hace ya más de un siglo, tanto en escenarios limitados como extensivos, ambos tecnificados adecuadamente. Se dice que el 20 % del nitrógeno de las proteínas de un ser humano cualquiera en la actualidad se ha obtenido de la atmósfera por medios artificiales, mediante los reactores Haber – Bosch para la producción del amoniaco y los fertilizantes químicos industriales derivados. Y esa tecnología tiene más de un siglo de amplia utilización. Sin ella puede que no existiera al menos la quinta parte de la humanidad y el hambre nos azotaría, porque no tendríamos suficiente nitrógeno asimilable por la naturaleza viva para que los campos produzcan los alimentos que necesitamos.

Hay muchas otras iniciativas que pueden hacer eficiente y abundante nuestra agricultura, incluyendo, por supuesto, las de políticas económicas, que también requieren de CTI para optimizarlas. Los suelos, las especies vegetales y animales útiles al hombre, su genética, el tratamiento tecnológico más productivo en cualquier escala, incluyendo su fertilización y sanidad, el procesamiento de los productos y subproductos, todo, requiere de CTI.

Ambientación laboral y doméstica
: Los cubanos pueden y deben vivir y trabajar en ambientes cada vez más confortables. En muchos países eso se logra usando energía para calentar las habitaciones por razones de climas predominantemente fríos. En Cuba, por el contrario, es generalmente necesario usarla para enfriar y secar el aire de los ambientes en los que nos desenvolvemos. Nos agrada, y también necesitamos, el aire acondicionado para vivir y trabajar mejor. También nuestro clima está cambiando, como el de todo el mundo, hacia temperaturas más altas y el futuro exigirá más enfriamiento artificial, sin dudas. Ya existen formas tecnológicas comerciales que producen climatización artificial enfriando el aire mediante el aprovechamiento directo del sol y otras fuentes. Su desarrollo tecnológico y extensión comercial no es tan grande como los sistemas de calentar porque estas son necesidades del mundo cálido, que es más pobre, y con un mercado que compra menos. Se trata de un campo de potencial inmenso para nuestra ciencia y nuestra tecnología, incluyendo a todos los medios domésticos y de cualquier edificación. Es un verdadero nicho de oportunidad, de mercado interno y externo y de bienestar de nuestro pueblo.

Existen muchos otros dispositivos tecnológicos asociados con los ambientes y las construcciones que hacemos y donde vivimos que también podrían desarrollarse y construirse en nuestro país. Un caso evidente está en los ascensores, que son particularmente necesarios en el escenario de la inevitable población envejecida actual y sobre todo de los próximos años.

También importan las CTI para desarrollar los sistemas de iluminación, informatización, materiales constructivos, servicios hídricos, cocina, amueblado, y todo lo que tenga que ver con el bienestar habitacional de las personas.

En este caso, aunque se superponga con otra temática, es preciso mencionar “internet de las cosas”. Se trata de una forma en la que la compartición universal de información cada vez más presente en la vida de los seres humanos puede mejorar nuestra forma de vivir, de participar y de gestionar nuestro ambiente desde cualquier parte, con total ubicuidad.

Estas son solo unas pocas ideas sobre algunos temas iniciales. Son muchas más las que por ahora se pueden proponer como alternativas.

(continuará)

 

 

Una visión de las oportunidades de la ciencia, la tecnología y la innovación, ahora mismo en Cuba (I)

Una visión de las oportunidades de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, ahora mismo en Cuba (II)

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