Las rebeliones de los cipayos

Las rebeliones de los cipayos

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En el siglo XVII comenzó el intenso saqueo de la India por parte de los países europeos, especialmente Inglaterra y Francia. En 1763, los británicos se convirtieron en amos virtuales de la India, después de expulsar a los franceses de casi todo el territorio.

El derecho exclusivo de comercio con la India estaba en manos de la antigua compañía “East Indian“, fundada en 1600. Esta compañía tenía a su cargo la administración de la India y tenía tropas en el territorio.

La compañía “East Indian” fue liquidada en 1823, ya que ese monopolio era contrario a los intereses de la creciente industria británica. Después de esto, las mercancías británicas inundaron la India al mismo tiempo que aumentaba la exportación de materias primas de la India. Los productos manufacturados británicos produjeron la ruina en masa de los tejedores hindúes, incapaces de hacer frente a la competencia.

En 1857, los británicos instalaron en la India 4.000 millas telegráficas y comenzaron la construcción del primer ferrocarril, todo ello con el propósito de fortalecer su dominio en el país y conquistar nuevos territorios hasta entonces intactos de la explotación europea.

En el período de 1848 a 1856, los británicos se apoderaron de 150.000 millas cuadradas de nuevos territorios, entre ellos Punyab, Burma Y Dudh (1856). Las rentas, sólo constituidas por impuestos, que los nuevos distritos anexionados a Inglaterra cedieron, se elevaban a 43 millones de rublos oro anuales.

La administración británica era particularmente cruel con los distritos recientemente anexionados del norte y del centro, lo que dio lugar a un levantamiento, en 1857, en la provincia de Oudh. En el mes de mayo las tropas se rebelaron y poco tiempo después se unieron al movimiento 50.000 cipayos. Los rebeldes tomaron posesión de Delhi, Caenpure y Lucknow.

Los británicos tenían sólo cuatro regimientos en el lugar del levantamiento y su situación era peligrosa. En aquella época había, en la India, 257.000 soldados nativos contra 36.000 británicos. Las tropas nativas contaban con cañones y rifles Enfield, más allá de la simpatía y del apoyo de la población. Los musulmanes y los hindús, entre los que los colononizadores habían tratado de engañar con el objetivo de debilitar a las fuerzas enemigas, formaron un frente unido y se levantaron contra los explotadores británicos.

No obstante, en el transcurso del levantamiento, se pusieron de manifiesto las contradicciones entre el campesinado y los señores feudales, que tomaron posesión de las tierras abandonadas por los británicos y exigieron impuestos a los agricultores.

De las filas de los campesinos y los artesanos surgieron nuevos líderes, entre ellos Achnied, campesino y líder de los pobres de la ciudad. Pero ya era demasiado tarde; los cipayos habían perdido mucho tiempo debido a la indecisión de los gobernantes feudales. Los señores feudales, dirigidos por Bahadur Khan y Nana Sahib, siguieron una táctica defensiva; en vez de marchar sobre Calcuta y movilizar a las tropas nativas y a las masas campesinas, dejaron pasar el tiempo por el miedo a las masas.

 

 

La revuelta de las masas campesinas en Bengala y Bihar obligó a los señores feudales a llegar a un acuerdo con los británicos

 

Los británicos, aprovechando la traición de los señores feudales, concentraron sus tropas en el norte de la India. Después de un asedio de cinco meses y una cruel batalla de seis días, tomaron Delhi, el principal centro de sublevación, que había sido defendida por barricadas de artesanos y elementos proletarios de la ciudad que, con su caída, fueron objeto de los más brutales castigos.

Uno de los observadores británicos escribió: “Esto es más que una rebelión militar; desde sus inicios, ha tomado cada vez más las características de un levantamiento que atraía grandes masas y no solamente a los soldados cipayos“, “habíamos logrado vencer al enemigo y dominar sus cañones, y este ya estaba nuevamente dispuesto para la lucha; mientras tomamos una ciudad y proporcionamos asistencia a otra, el peligro surgía en una tercera. Tan rápido como habíamos reprimido la rebelión en un sector, se había desencadenado en el de al lado“.

En aquella época aún no se había formado el proletariado en la India. Las masas precursoras del proletariado de las ciudades -artesanos, cargadores y necesitados- tomaron parte activa en el levantamiento, sin embargo, no consiguieron tomar en sus manos la dirección del ejército. Los elementos burgueses, alarmados por el poderoso impulso que había tomado el levantamiento, no proclamaron la rebelión revolucionaria de las masas. El ejército siguió a los señores feudales -a quien los británicos habían despojado de sus tierras- y a los religiosos, privados por los ingleses de sus tierras, así como de los pagos de los tribunales y de las escuelas.

 

 

La derrota del levantamiento y sus resultados

 

Los últimos destacamentos de cipayos fueron derrotados en 1839, solamente cuando los rebeldes fueron fusilados en masa, atados a las bocas de los cañones y después de varias expediciones punitivas, cumplieron su papel dentro del país.

El levantamiento de los cipayos demostró, una vez más, que sin la dirección del proletariado, el campesinado es incapaz de deshacerse del yugo feudal y de los conquistadores extranjeros.

La represión del levantamiento ha fortalecido el dominio británico y ha retardado, por mucho tiempo, el desarrollo de la India.

Los británicos, por temor a que se repitiese la revuelta, llegaron a un acuerdo con los señores feudales; les prometieron no tomar sus tierras si garantizaban el pago regular de los impuestos. Por otro lado, recelosos de las revueltas campesinas y deseando dar a los señores feudales una posición estable, abolieron la servidumbre del campesinado en 1859. Estos señores feudales (rajahs), fueron los propietarios de la tierra, mientras que los campesinos fueron los inquilinos permanentes, pagando una renta determinada.

Así, mientras que en el papel quedó abolida la servidumbre, en realidad y hasta la actualidad, en los 580 principados de la India permanece el trabajo forzado y, en las plantaciones de los rajahs y de los británicos hay miles de esclavos que son objeto de compra y venta, y hasta existe una ley sobre la extradición de los esclavos fugitivos.

Las terribles hambrunas que periódicamente se registran en la India y en las que perecen millones de hindúes, demuestran la dura situación del campesinado bajo el dominio de los británicos y de los rajahs. La hambruna más terrible, que golpeó al mayor número de habitantes, se produjo poco después de ser sofocado el levantamiento de 1866.

 

 

 

Traducido por “Cultura Proletaria” de la revista “Divulgaçao Marxista”, nº3, agosto de 1946.

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