Riego por inundación desperdicia más del 70% del agua que usan productores

Riego por inundación desperdicia más del 70% del agua que usan productores

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El área bajo riego en el país se estima en 300 mil hectáreas (unos 4.8 millones de tareas) y el mayor tipo de reguío que se aplica en esa área es el de inundación (97.4%) y el de goteo, microaspersión y pivote (2.6%).
Ese uso excesivo del riego por inundación arrastra un desperdicio de agua, que se estima en más de un 70% de la disponibilidad, por diferentes causas. Una de ellas es que muchos agricultores dejan las compuertas abiertas durante la noche, además hay canales en mal estado y falta de control en el uso eficiente del agua.
La agricultura de riego utiliza el 80% de la oferta de agua del país, sin ningún tipo de restricciones y con una tasa de eficiencia de uso inferior al 25%, afirma Gilberto Reynoso en su libro “Contraste de la disponibilidad y demanda de agua por provincia”.
Precisa que el riego es una de las múltiples herramientas que el país podría usar para combatir los efectos del cambio climático sobre los recursos hídricos nacionales.
Alrededor del 70% de la superficie bajo riego del país está en la vertiente del Atlántico, el 26.8% de la vertiente del mar Caribe y el 8.4% en la del lago Enriquillo.
Dice que el agua para el abastecimiento humano se determinó como el producto de la población de cada provincia por la dotación asignada para los fines de diseño. Además, señala, como dotación se asumieron los valores promedios de consumo humano de agua (1/ seg/ día), según establece la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La demanda de agua para todos los sectores crecerá a un ritmo de 0.7% a 0.8%. Para el consumo humano la demanda crecerá del 14% al 20%, el agrícola se mantendrá con su misma demanda (80%), mientras que en el ecológico se producirá una reducción hacia el 2025 del orden del 64%.
En esos períodos, el sector agrícola seguirá siendo el principal consumidor de agua, seguido por el consumo humano y el ecológico.
Usos del agua. Las demandas y usos del agua son coyunturales y tienen un componente esencialmente temporal, por lo que sus valores siempre han de referirse a una fecha concreta, lo que se ha tomado en cuenta para la construcción de las demandas históricas y la previsión de evolución, afirma Reynoso.
Explica que, en general, en el país hay una notable carencia de estadísticas fiables y regulares sobre usos y consumos de agua, por lo que las demandas históricas y futuras adquieren una gran incertidumbre al momento de su determinación.
Dice que ante las dificultades para obtener información periódica y fiable sobre los volúmenes realmente suministrados y consumidos según los diferentes usos, uno de los procedimientos más comunes de la valoración de las demandas de usos de abastecimiento a la población y agrícola consiste en aplicar a las poblaciones y superficies de riego unos valores teóricos de dotación en función del tamaño de las poblaciones, los tipos de cultivos, las características climáticas, el estado de las infraestructuras, etcétera, y suponer que las cantidades obtenidas son los suministros necesarios.
Calidad del agua. Es una variable descriptora fundamental del medio hídrico, tanto desde el punto de su caracterización ambiental, como desde la perspectiva de la planificación y gestión hidrológica, ya que limita la aptitud del agua para mantener los ecosistemas y atender las diferentes demandas, señala Reynoso.
El experto hídrico agrega que la calidad del agua puede verse modificada, tanto por causas naturales como factores externos. “Cuando los factores externos que degradan la calidad natural del agua son ajenos al ciclo hidrológico, se habla de contaminación”.

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