Letras al Porvenir: ¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO PROLETARIO!

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“Argentina: el movimiento obrero, ante la crisis de representatividad”

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Desde la última recuperación democrática (1983 hasta hoy), la representatividad de las instituciones atravesó diferentes momentos y, de hecho, sanear las mismas instituciones ante una sucesión de sangrientas dictaduras cívico-militares y presiones imperiales, durante casi un siglo, es una tarea que aún no hemos logrado resolver totalmente como sociedad en conjunto.

No es la idea de este artículo indagar en una “historia del movimiento obrero argentino”, sino señalar, extraer, reflexionar y rescatar, muy a grandes rasgos, que desde el origen mismo de la clase trabajadora como tal en Argentina (desde mediados del siglo XIX hasta los inicios del siglo XX),la importancia de las mayorías productivas fue desplegando aspiraciones y reivindicaciones con auges y avances, muy dispares pero muy aleccionadores ,al momento de hacer valer la dignidad, la unidad y la honestidad del pueblo, principalmente en situaciones de gravísimas crisis.

Recordemos que gran parte de su configuración estaba dada por el aporte de trabajadores inmigrantes, principalmente europeos, quienes, siendo perseguidos y expulsados de sus países, llegaron con arduas experiencias de lucha popular, con ideologías como el anarquismo y el socialismo, y las asociaciones de ayuda mutua, cooperativas y de integración obreras respondían a la necesidad de mantener su identidad de origen y adaptarse a la cultura de este suelo, así como también, a la formación continua en el desarrollo político de las reivindicaciones de clase social, en tanto trabajadores, junto con el elemento laborioso autóctono criollo o aborigen, el cual se hallaba en una lamentable situación más atrasada y marginal, excluída y lumpenizada, debido a siglos de derrota moral, servidumbre y dominaciones colonialistas e imperiales, semifeudales y oligárquicas.

Tengamos presente que, con las primeras leyes obreras, promulgadas desde 1904 por dirigentes socialistas como Alfredo Palacios, Juan B Justo, Alicia Moreáu, etc., la clase obrera comenzó a avanzar con claridad y profundidad en la escena política del país; posteriormente, con el radicalismo, primeramente, y con el peronismo luego, los trabajadores se fueron afianzando pero también dividiendo y esfumando en diferentes corrientes de pensamiento sin lograr resolver su unidad de antaño y su necesario recambio generacional, hasta caer víctimas de diferentes gobiernos dictatoriales desde 1930 en adelante, pasando a ser,la clase laboriosa, el factor de resistencia social evidentemente más firme y más combativo en favor de la democracia y contra todo totalitarismo, hasta nuestros días.

En este actual período, la crisis de las dirigencias institucionales es parte del evidente e innegable desgaste de la democracia representativa, y las crisis de dirigencias gremiales y sindicales se corresponden con semejante agotamiento de representatividad, repercutiendo también en el seno mismo del movimiento obrero argentino.

Esto significa que, un modelo sindical argentino vigente, tambaleante pero aún vigente, de carácter corporativo, rígido, fuertemente burocrático, con dirigentes muchas veces enriquecidos (sin dar siquiera “explicaciones” del caso),vueltos algunos ya acaudalados empresarios, otros muy aledaños y muy próximos a la política tradicional, con muchos de los mismos vicios, tales como la corrupción, el uso de privilegios, de prebendas, de favoritismos varios, de violentas patotas, matones y mafias de lo más variopintas, etc., es claro que ya está dando sus últimos coletazos de decadencia, el abandono de su función originaria y, en algunos casos, de franca traición y colaboración con los adversarios del pueblo trabajador (recordemos las crudísimas “internas” gremiales y sindicales de los años 60 y 70 y la relación con las dictaduras de esos años).

La clase trabajadora siempre busca nuevos espacios, nuevas propuestas, nuevos rumbos, y también, nuevos liderazgos que sean capaces de “tomar el asunto en las manos”, de empuñar las reivindicaciones más urgentes y más profundas, reivindicaciones que, varios de los actuales “gremialistas y sindicalistas” tradicionales, ya no garantizan defender.

Desde el estallido popular del año 2001,se sucedieron varias experiencias muy, muy interesantes y que no todas de ellas pudieron ser ni coptadas ni corrompidas, ni absorbidas ni vaciadas de contenido, ni por las cuestionadas burocracias sindicales o gremiales ni tampoco por los diferentes gobiernos de turno.

Tales alternativas organizativas como las creaciones de comisiones de trabajadores autoconvocados (trabajadores por fuera de sindicatos “vendidos”,”transeros”,”carneros” y/o “traidores”),de agrupaciones de trabajadores desempleados (no olvidemos el origen patagónico del movimiento llamado “piquetero” que se extendió por doquier),de núcleos de trabajadores que enfrentan aún hoy a las presiones de las burocracias enquistadas (al respecto, recordemos el contexto del asesinato del joven estudiante y militante social Mariano Ferreyra),de numerosísimas asociaciones de trabajadores, de diversos gremios y ámbitos (manuales, intelectuales, técnicos, artísticos, etc., que coexisten y se relacionan entre sí mediante redes y actividades varias),de trabajadores que ocupan empresas quebradas y desfalcadas, que las recuperan legalmente y las ponen a producir bajo su propio control, tal como el primigenio “Movimiento de Empresas Recuperadas” (como “Zanón”, “Brukman”, “Bauen”, “Chilavert” ,etc., empresas muchas veces fundidas previamente por los dueños y, que luego, al estar en manos de los propios trabajadores, ¡daban mayores ganancias económicas y mejorías laborales a sus miembros!), son algunas de las tantas, tantas experiencias y muestras reales y cabales, creativas y renovadoras, de la necesidad de nuevos rumbos y de nuevas direcciones, dentro del movimiento obrero argentino.

Hoy por hoy, la crisis económica, política, social y ambiental, que viene desde hace varias décadas atrás, reclama debates y análisis urgentes al respecto (sin negar los avances logrados por tantas enseñanzas forjadas en históricas jornadas gremiales y sindicales),y exige nuevas formas de canalizar el emergente obrero-popular, nuevas ideas, nuevas prácticas, nuevas estrategias, y nuevas formas de reagrupamiento, ampliación y participación plural, en favor de las mayorías trabajadoras y populares, democráticas y productivas, de nuestro país.

Fernando Adrián Zapata

(miembro marxista del Bloque Socialista Revolucionario y Popular (M-L-M),

Argentina,1ero de mayo de 2016.

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